‘The secret history’ de Donna Tartt

Uno de los méritos más importantes de The secret history es, a mi parecer, el desafío a los límites impuestos por muchos críticos para la ficción de género. Pese a que conocemos el crimen y a los asesinos en el prólogo, Donna Tartt apuesta por mantener el tono de relato de misterio a lo largo de una narración que, por momentos, se lee como una novela de campus o una incursión psicológica a la mente de personajes que, a priori, podrían parecer vacuos e irrelevantes. La prosa, por otro lado, no se limita a estos registros. Visuales y evocadoras, las descripciones de Tartt destacan ya sea que se enfoquen en el entorno del Hampden College, la institución en donde transcurre esta historia, o los conflictos que aquejan a los protagonistas. The secret history, de destacable riqueza, supone un debut impresionante para una escritora prolífica y joven que con solo tres novelas ya ha obtenido el favor de la crítica y el cariño y devoción de millones de lectores.

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When Richard Papen arrives at Hampden College in New England, he is quickly seduced by the rhythms of campus life- and in particular by an elite group of five students, Greek scholars, worldly, self-assured, and, ar first glance, highly unapproachable. Yet as Richard is accepted and drawn into their inner circle, he learns a terrifying secret that binds them to one another: a secret about and incident in the woods in the dead of a night when an ancient rite was brought to life. 

No es difícil explicar por qué Richard se siente inmediatamente atraído por el grupo conformado por Henry, Camilla, Charles, Bunny y Francis. La estabilidad de este grupo de jóvenes intelectuales dedicados a los estudios clásicos solo es opacada por el brillo de su riqueza y seguridad, todo lo contrario a lo que Richard, aún intentando descubrir qué quiere hacer con su vida, vivió con sus padres en una humilde casa en Plano. La belleza del conocimiento sobre la lengua y cultura griega, en una amalgama con la prosa que parece nutrirse de referencias y seducción cultural, arrastra a los personajes hacia algo que, como lectores, nos parece inevitable: el descontrol y la tragedia.

After all, the appeal to stop being, even for a little while, is very great, he said. “To scape the cognitive mode of experience, to transcend the accident of one’s moment of being.

¿Por qué deciden matar a Bunny? Esta es una de las preguntas que se intentan responder a lo largo de libro. El impulso juvenil, la falta de perspectiva que gobierna a estos personajes, parece contrastar con la mecánica frialdad con la que planean las coartadas después del crimen. Tan absortos se encuentran en este mundo que han logrado mantener a su alrededor, como se evidencia en el tratamiento de Tartt hacia Henry, la mente tras muchos de los planes de estos jóvenes, un estudiante capaz de traducir el alma de un texto griego y comentar milenios de historia antigua pero que, sin embargo, no sabía que el hombre había llegado a la Luna en el 69, que la violencia de la investigación o la irrupción de la prensa parecen desestabilizar la trama que han intentado urdir. La inocencia de Richard, en paralelo, resalta esta situación gracias a un interesante contraste.

“We don’t like to admit it,” said Julian, “but the idea of losing control is one that fascinates controlled people such as ourselves more than almost anything. All truly civilized people -the ancient no less than us- have civilized themselves through the willful repression of the old, animal self.”

Ya mencionaba que la novela juega con múltiples géneros, sin embargo, si tuviera que clasificarla, pese a que se lee con el apremio de un thriller y, básicamente, involucra un crimen, diría que se destaca en el estante de la ficción literaria, principalmente por la riqueza con la que Tartt desarrolla la historia. Su prosa es hermosa, la caracterización de los personajes es notable, y está controlada a lo largo de toda la novela para ofrecer contexto y profundidad para cada uno de los protagonistas. ¿Por qué limitarla a la ficción de género, obviando sus evidentes méritos literarios? Y aún más importante: ¿Por qué desconocer el mérito de muchas novelas enmarcadas en la ficción de género?

Hampden College, as a body, was always strangely prone to hysteria. Whether from isolation, malice, or simple boredom, people there were far more credulous and excitable than educated people are generally believe to be, and this hermetic, overheated atmosphere made it a thriving black petri dish of melodrama and distortion.

Es imposible no dejarse arrastrar por la historia, aunque a veces se sucedan múltiples coincidencias y azarosas situaciones favorables. En el mundo de Tartt, todo resulta plausible. Mantener el suspenso en una novela de misterio cuya incógnita se revela en el prólogo, y que muta de registro continuamente y con elegancia, resulta natural en Donna Tartt. Ya tengo ganas de leer el resto de su bibliografía que, para bien o para mal, solo se limita a tres novelas. En una entrevista, aseguró que se sentiría realizada escribiendo 5 libros. Si estas cinco novelas resultan tan destacables como The secret history, es posible que su nombre se inscriba en la selecta lista de autores que aunaron la ficción literaria con el entretenimiento de masas.

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Man Booker Prize 2015

El reencuentro del Comité de libros chungos solo podía acabar en una cosa: una lectura conjunta extravagante y de descarada ambición. Ya había sucedido con El arco iris de la gravedad y The luminaries, y hoy, siguiendo la línea de esta última novela, acordamos leer la long list del Man Booker Prize de este año. ¿Los motivos? Además de una esquizofrenia lectora y la incapacidad patológica a decir que no frente a desafíos lectores, está la tentativa de proponer al ganador de este importante premio. ¿Acertaremos con nuestras predicciones?

Los invito desde ya a sumarse a alguna de nuestras lecturas. A continuación, los libros que leeremos cada uno de nosotros.

Sara, de El papel amarillo 

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Alex, de Novelas y otras historias

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Sub_zero, de Generación Reader

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Pablo, de Blog del lector empedernido

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Para más información sobre el Man Booker Prize de este año, haz clic aquí.

Pueden seguir el progreso de la lectura usando el muy-acertado-hashtag .

¿Nos acompañan en nuestra épica empresa?

Un semestre de pocas lecturas

Yo solía leer. Hace un par de años leía y comentaba diariamente, me quejaba sobre los libros que no me gustaban y recomendaba encarecidamente aquellos que disfrutaba. Solía escribir aquí, respondía comentarios y de vez en cuando me contactaban editoriales. Era divertido, liberador, me permitía compartir sobre aquello que más disfrutaba. Lentamente, no obstante, dejé de seguir a otras páginas, un alto y homogéneo porcentaje de blogs cuya estética y temática resultaba repetitiva. Twitter me bastaba para enterarme de la opinión de las personas que me interesaban, y me permitía expresarme someramente. Hay veces en las que no hay mucho que comentar sobre una lectura, por mucho que nos guste, y si decidimos extendernos en una reseña las palabras salen atropelladamente, con un patrón que cambia entre el comentario pseudointelectual y la crítica jovial de un lector ameno pero culto. Comencé a preferir GoodReads, a escribir reseñas cada vez más breves y concisas, hasta que eventualmente me limité a 140 caracteres. Mi ritmo de lectura, paralelamente, se reducía hasta la inexistencia.

Imposible no recordar esta gloriosa escena.

Imposible no recordar esta gloriosa escena.

Tras las pruebas de ingreso a la Universidad (PSU, en mi país) pensé que aprovecharía de leer todo lo que no había podido durante el último mes en que preparé conscientemente los exámenes. La expectación casi patológica solo me permitió acarrear El arco iris de la gravedad, leyendo párrafos sin retener realmente lo que estaba sucediendo, hasta que se revelaron los resultados y formalicé mi matrícula. Leí tres libros antes de comenzar las clases. En retrospectiva, creo que debería haber aprovechado mejor el tiempo. Lógico, siempre pensamos eso cuando pensamos en lo que hicimos. Todo es corregible, todo podría haberse hecho de otra forma, todo podría haber sido mejor. Pero leí buenos libros, que comentaré más adelante.

Durante el semestre la escasez de literatura fue radical. Comencé y abandoné (nuevamente) Los detectives salvajes, dejé sin terminar un libro de Roth y uno de cuentos de Donoso, me detuve en medio de The secret history y leí 800 páginas de oscilante acción en Danza de dragones. Ahora, en vacaciones de invierno, pretendo terminar esos libros. Los estaba disfrutando, pero no me encontraba en el estado mental para terminarlos. Absorto en la vida académica universitaria, ordenando mis horarios y aprendiendo a hacer un espacio en mi día para todo lo que quería hacer, aparté la lectura literaria hasta que me hubiese estabilizado. Ahora, al terminar exitosamente mi primer semestre en Bioquímica, creo que podré organizarme mejor en los próximos meses. Quiero leer. Veo el estante de pendientes y quiero pasar por todos ellos. Quiero pensar en la prosa de Pynchon mientras memorizo el nombre de ciertas enzimas notables.

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Les decía que pude leer pocos, pero buenos libros este semestre. Comenzando por La naranja mecánica, de Anthony Burgess, una novela lingüísticamente extravagante y demoledora. Sin haber visto la adaptación de Kubrick, conocía más o menos las líneas generales de la historia, un clásico contemporáneo tanto en el cine como en la literatura: la historia de Alex y sus camaradas drugos, sus andanzas ultraviolentas en una sociedad corrompida por la sordidez moral. Narrada con una mezcla de palabras coloquiales y nadsat, dialecto inventado por el autor, la novela se lee con frenesí e impacto. Eso es lo que más rescato del libro: la brutalidad de la historia impacta por su trascendencia y estilo. La visión de Burguess respecto a la madurez me ha interesado particularmente, y creo que conocer este libro en la juventud puede resultar en una experiencia provechosa.

Diametralmente opuesta a La naranja mecánica se encuentra la primera publicación literaria de Lena Dunham, directora, guionista y protagonista de la serie Girls, absolutamente recomendable, por cierto. En Not that kind of girl, Lena nos presenta múltiples ensayos personales escritos con un estilo fresco y simpático, abarcando los temas que ya había presentado en Girls desde la misma perspectiva. La voz de alguien que se ha aceptado y conocido a sí mismo tras intensas sesiones de terapia nos habla sobre el cuerpo y las dietas, las relaciones y el amor, aderezando el texto con anécdotas y referencias culturales. Divertido y honesto, también recomiendo este libro.

Si Lena Dunham es la amiga con la que todos querríamos compartir unos tragos, Houellebecq es el viejo demoledoramente deprimido y sabio al que desearías escuchar para soportar y aprender de sus tétricos comentarios sobre el estado de la sociedad occidental. Me encantó Ampliación del campo de batalla, me gustó aún más Las partículas elementales, una historia perturbadora en la que la sexualidad y el origen de su despertar contemporáneo, la física de partículas, la interdisciplinariedad de las ciencias y la vida de dos hermanos, Michel, biólogo molecular alejado completamente de la actividad carnal, y Bruno, un profesor de literatura misógino y racista, componen una visión trágica de la decadencia occidental y el alzamiento de una nueva era.

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Bestiario, una entretenida colección de cuentos de Julio Cortazar, cumple con presentar piezas interesantes y, en general, emocionantes de leer. Aquí se explican las referencias de muchos hipsters de Twitter: el vómito de conejos blancos o la casa tomada. Si bien me gustó, creo que no es tan impresionante y pirotécnico como Todos los fuegos al fuego. No es mucho lo que puedo comentar: la calidad de los textos de Cortázar es por todos conocida.

The fifth child, seguramente la novella más famosa de Doris Lessing, resultó ser una emocionante y rápida lectura de interesantes implicaciones sociales. El monstruoso quinto hijo gestado durante el idílico matrimonio de Harriett y David Lovatt los obliga a replantearse su situación de padres en una sociedad fríamente oscura, que contrasta con la violencia que encarna su hijo. Pese a que esperaba más de esta novela, me pareció un notable acercamiento a la obra de Lessing, por lo impresionante de su contenido y la brevedad con que está planteada.

Lolita, de Vladimir Nabokov, es una de las obras más magníficas jamás escritas; Lolito, no. Aunque goza de una actualidad tremenda y aborda, de forma muy superficial, por lo demás, y aunque quizá esa haya sido la intención del autor, no creo justifique la simplicidad del texto, los dilemas y problemas de nuestra joven generación, por ningún motivo logrará convertirse en un clásico. Etgar, un chico de quince años que pasa sus días entre exploraciones sexuales, drogas y referencias indies, conoce en un chat sexual a una mujer, Macy, con quien entabla una relación. El juego de identidades virtuales y reales, y los problemas generados en ambos mundos, sirve excusa para intentar componer el retrato de una generación, un objetivo ambicioso que no se logra concretar. Al menos es amena y rápida de leer. Gracias, Ben.

La última novela que logré terminar durante el semestre es Lunar Park, de Bret Easton Ellis, la mente detrás de American Psycho, una de mis mejores lecturas del año pasado. Aquí nos encontramos ante un texto abiertamente polémico, el intento del autor por jugar con su biografía y presentarse bajo capas y capas de ficción, contando una historia familiar, los acontecimientos ocurridos en su disfuncional familia luego de que los personajes de sus novelas se abrieran camino hasta nuestro mundo. Sin misericordia, el autor describe la degenerada vida de los suburbios, el diálogo de niños atragantados en Xanax y las consecuencias de su meteórica fama como joven novelista. Con una atmósfera sobrenatural que recuerda a los mejores libros de Stephen King, Easton Ellis repasa, como en American Psycho, la sociedad norteaméricana en todo su cínico y plástico esplendor. Más moderada que sus anteriores trabajos, pero quizá más controlada, Lunar Park ofrece momentos emotivos y demoledores, combinando escenas de irónica vida familiar y alocada juventud, con las reflexiones que solo Bret parece capaz de hacer.

Finalmente les comento que veinticuatro horas atrás terminé El obsceno pájaro de la noche, de José Donoso, pero esa novela necesita de una entrada individual para poder presentarla junto a todos los adjetivos que logre convocar. Una novela monumental de lectura obligatoria, sin duda.

Y ustedes, ¿han logrado leer lo que esperaban en esta primera mitad del año?

2014 en libros.

Siempre es agradable leer listas de cosas: las mejores películas, los libros que leer antes de morir, las exposiciones de arte más pretenciosas y vacías. Son sencillas, rápidas de leer, y entregan las recomendaciones que buscamos. No hay mucho que comentar en cada ítem, pues la idea es simplemente decir por qué incluimos ciertos títulos en lo mejor o lo peor del año, y ya está. Tras un par de minutos de lectura comprendemos el punto de vista de quien escribe y podemos adivinar gran parte del contenido de su blog. Esta entrada, al igual que la del año pasado, es una ventana a lo que ofrezco en mi página, y cuenta con todos los elementos que pretenden hacerles creer que mi blog es interesante de leer: no hay largas disgresiones sobre personajes, no expondré detalles de la trama, y tampoco haré un análisis de la obra. Los invito, pues, a comentar conmigo cuáles fueron mis mejores lecturas de este año. Además, y lo menciono en negritas, espero sus comentarios, sobretodo si no están de acuerdo con mis elecciones, pues ese tipo de comunicación es la que siempre espero al subir una entrada. Quiero que alguien me exponga su punto de vista, me diga cultamente que me equivoco, que me invite a debatir. Entre comentarios del tipo ¡lo apuntaré, gracias! o ¡lee mi novela, la próxima revelación del 2015! y el odio de los haters, me quedo definitivamente con estos últimos. Así que si concuerdan conmigo, o piensan que he perdido la razón al escribir esta entrada, ¡coméntenlo! ¡Comentemos! Hablemos de libros.

2 NOVELAS DECEPCIONANTES PEORES LECTURAS DEL AÑO

Si me preguntan por la peor lectura de este año instantáneamente responderé El temor de un hombre sabio, un tocho de más de mil páginas que impacta por lo vacío de sus capítulos, el desagradable cambio en el ritmo que ocurre avanzadas 400 páginas y las cantidades industriales de paja que usa el autor para rellenar y abultar la historia. Por otra parte, casi tan decepcionante como el libro de Rothfuss, está Mr. Mercedes de Stephen King, su intento de escribir una novela policial, que intentaré no recordar hasta que lea la segunda parte, porque soy masoquista y continuaré con la trilogía.

MEJORES LECTURAS DEL AÑO

Comencemos por algunos libros que, no obstante son excelentes y también las menciono dentro de las mejores lecturas del año, no alcanzan a ingresar al Top 10. Obras impresionantemente innovadoras como La casa de hojas, de Mark Z Danielewski, un autor que decide llevar al límite la interacción entre lector y libro, con una propuesta transgresora que nos invita a jugar; pasé verdaderos momentos de tensión con este libro, no solamente cuando tenía que torcerlo y ubicarlo frente a un espejo para poder leer ciertos pasajes. Otra novela que destaca por la experimentación es Fantasmas, de Chuck Palahniuk, un autor que busca en cada novela impactar al lector. Aquí junta distintas historias que escribe un grupo de autores confinado a un retiro de creatividad, cuya oscuridad solo sirve para destacar el lado siniestro de sus narraciones. La mejor novela que he leído de este autor, sin dudas. Cambiando radicalmente de género, menciono The knife of never letting go, primer libro de la trilogía Chaos Walking de Patrick Ness, con la nos invita, con una voz que estiliza las palabras del niño protagonista, a conocer un mundo en que todos pueden oír los pensamientos de todos, en un planeta lejano que se prepara para albergar a la civilización humana que escapa del desastre en que se ha convertido la Tierra. Aunque me habría gustado ponerlo en el top, ya incluí otro libro del autor, A monster calls, e intentaré variar un poco los títulos. Finalmente quiero mencionar la conmovedora Stoner, una novela magistral que nos habla de la mediocridad y una extraña forma de entender el éxito, a través de los días normales de la vida normal de un protagonista normal. Ahora, sin otras menciones especiales que hacer, avancemos al top 10.

LAS 10 MEJORES LECTURAS DEL 2014

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10. ‘Sobre la belleza’ de Zadie Smith.

Quiero destacar la universalidad de este relato, lo fácil que es identificarse con este grupo de académicos en guerra intelectual, la familia ecléctica de los profesores y sus constantes conflictos. Divertida e irónica, Zadie Smith compone una novela en donde la profundidad y la agudeza intelectual se dan la mano en un tour ameno y entrañable. Llena de premisas ocultas y no tan ocultas, se me ocurre que Sobre la belleza podría anunciarse con el siguiente eslogan: Los académicos también son personas. Y aunque hay una interesante discusión sobre la belleza, sus representaciones, y conceptos como la discriminación positiva, creo que para captar lectores resaltaría el aspecto humano de esta novela.

9. ‘A sangre fría‘ de Truman Capote

Seguramente muchos de ustedes conocen este libro, “novelización” de los eventos ocurridos a la familia Clutter y la posterior investigación, que masificó un incipiente género llamado True Crime. Capote es un genio. Un hombre con semejante don para captar el alma humana solo merece ese apelativo, y si a esto le sumamos un talento especial para la prosa obtenemos la impresionante obra que este libro es. Emocionante, impactante y cruda en sus implicaciones, A sangre fría nos obliga a ver a los asesinos como nunca antes habríamos hecho. Imprescindible. Una de las novelas que todos deberíamos leer alguna vez.

8. ‘Casa de campo’ de José Donoso

Una obscura y grotesca novela, cargada de simbolismos y alegorías sobre la historia de la violencia en Chile, contada con la prosa que solo Donoso sabe producir. Seguramente lectores extranjeros no captarán la totalidad de referencias (como seguramente muchos lectores nacionales tampoco lo harán, porque por momentos no sabes si el autor se refiere a un hecho histórico o a otro. Una interesante ambigüedad que nos obliga a jugar con él), sin embargo si desean conocer un Chile literario diferente, los invito a descubrir esta magnífica obra.

7. ‘A monster calls’ de Patrick Ness

Una conmovedora novela sobre un niño visitado por un monstruo que le intenta arrancar a base de historias y ficciones la verdad inherente que lleva dentro. Una pista: se relaciona con la catastrófica enfermedad de su madre. Con una prosa sencilla y perfecta, el autor presenta esta novela que emocionará a niños y adultos. Me habría gustado leerla en la edición ilustrada, y recomiendo que, si pueden, la consigan, sin embargo, no son necesarias para disfrutar esta maravillosa historia.

6. ‘Middlesex‘ de Jeffrey Eugenides.

La lectura de noviembre en el Man Pulitzer Book Award Project llega directo a las mejores lecturas del año. Una saga familiar que recorre décadas y continentes hasta desembocar en Cal, una persona nacida dos veces, primero como chica y luego como chico, que nos cuenta en primera persona (que además nos obliga a plantearnos el narrador protagonista de otra forma) la historia de su autodescubrimiento. La prosa precisa del autor, una habilidad épica de hacer de esta historia una incesante cadena de acontecimientos que no da tregua al lector y su humor y cariño especial para tratar a los personajes, constituyen un libro magistral, ganador del Pulitzer, que se instala entre las grandes novelas americanas, y en las grandes lecturas de mi vida como lector.

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5. ‘American Psycho’ de Bret Easton Ellis.

Esta excesiva novela es desagradable de leer. Grotesca en sus pasajes más vanidosos y hasta vomitiva en sus escenas salvajes. Pese a esto, me parece necesaria, toda una experiencia de lectura que cumple su objetivo: forzarnos a pensar. Patrick Bateman es millonario, es exitoso en su trabajo como hombre de negocios y ha cumplido el ideal americano del éxito financiero-social que muchos han perseguido en las últimas décadas. Bajo su ropa cara y sus productos cosméticos, se oculta un monstruo que recorre Manhattan cometiendo crímenes atroces. Pero la brutalidad de la novela no se limita a las escenas de desagradable violencia. La novela es un todo que funciona a la perfección, un microcosmos descompuesto que nos arrastra a la locura y nos obliga a presenciar el espectáculo destructivo que es el protagonista, un verdadero productos de la sociedad que ha sido liberado y olvidado por sus creadores, el oscuro sistema.

4. ’22/11/63‘ de Stephen King

Las dos novelas del maestro que aparecen en esta entrada comparten una intención común: probar suerte en un género poco usual para el maestro del terror contemporáneo. A diferencia del libro que mencionaré después, en 22/11/63 encontramos a Stephen King en su esplendor como narrador, mezclando elementos de la crónica histórica, el thriller, los viajes en el tiempo y las implicaciones casi metafísicas del mundo que entronca en la Torre Oscura, en una historia entrañable e impecable. Personajes que ya son viejos amigos, sometidos a una trama que no da tregua el lector, que nos mantiene en vilo hasta el final, atraviesan el tejido espacio temporal para ofrecernos la novela que faltaba en el impresionante arsenal literario en que se ha convertido la obra de uno de los grandes narradores de Norteamérica.

3. ‘Ampliación del campo de batalla‘ de Michel Houellebecq

Una novela breve, concisa y difícil de asimilar, que nos lleva al complejo campo de batalla creado tras la asimilación del modelo neoliberal. Memorables pasajes nos presenta este libro, como el escape a la naturaleza del protagonista, sus reflexiones sobre lo complejo que es comprar una cama, o su peculiar opinión sobre las mujeres y sus terapeutas. Incómoda, divertida de leer, y muy precisa en cuanto a sus pretensiones, esta novela me presenta a un autor que seguiré durante el 2015.

2. ‘La trilogía de Nueva York’ de Paul Auster

Tres novelas breves interconectadas en un mundo ambiguo y emocionante. Tres ejercicios literarios que mezclan géneros y derriban barreras, componiendo la primera gran obra del novelista americano Paul Auster. Este es uno de esos libros que terminas con la boca abierta, sabiendo que volverás a devorar en poco tiempo, porque en una lectura es imposible captar su oscura profundidad. Múltiples son las razones por las que este libro es una obra de culto, imprescindible en el “canon posmoderno”, y abarcan desde la reflexión sobre el lenguaje y sus limitaciones, la naturaleza de la literatura y las posibilidades de la ficción literaria. Ambiciosa y juguetona, esta novela concentra los mejores elementos del autor, que intentará retomar en sus posteriores trabajos.

1. ‘La broma infinita’ de David Foster Wallace

Esta infinita novela, que literalmente se burla del lector en muchos momentos, arrastrándolo por monólogos sobre la naturaleza de las videoconferencias, las intrincadas reglas de un curioso juego llamado Escatón, los ligues amorosos de un adolescente y luego las conversaciones de espías-asesinos en silla de ruedas, con un futurista telón de fondo que abarca políticas separatistas y una película que mata a quien sea que la vea. Una locura de libro, que no volveré a comentar aquí, así que les dejo la anti-reseña que escribí tras la extenuante lectura. Eso sí, un último comentario, y quizá la razón por la que es, indiscutiblemente, mi mejor lectura del año: si tuviera que elegir el momento más conmovedoramente humano, más desgarrador, honesto y maravilloso, de los 365 días que pasé leyendo durante el 2014, lo encontraría en esta novela. David Foster Wallace no es una leyenda, solamente, por la impresionante forma de concebir una novela que aportó a la literatura, burlando las reglas de linealidad y legibilidad, sino también por su inusual comprensión de aquello que se oculta o que intentamos ocultar dentro de nosotros, sentimientos que él rescata y analiza, deconstruye y clarifica, ya sea en intentos monólogos o en lentas secuencias de acción incesante.
Impresionante. Imperdible. Imprescindible.

¡Y aquí termina este recuento de lecturas! ¿Han leído algún libro del Top 10? ¿O de mis decepciones del año? Cuéntenme sobre sus lecturas del 2014 y sus propósitos lectores para el año que comienza.

¡Feliz año 2015 a todos!

La estrafalaria lectura veloz

Una soleada mañana de verano, Howard Stephen Berg decidió inscribir su nombre en el libro de records Guinness y demostrar su superioridad respecto al resto de seres que habitaban este mundo. Su hazaña, de proporciones literal y literariamente colosales, despierta en mí dudas que intentaré plantear en esta entrada, quizá con la ingenua intención de que juntos lleguemos a una explicación que demuestre la veracidad de la lectura de 25.000 palabras por minuto. Así es, señoras y señores, en este momento respira y piensa un ser humano (al parecer) capaz de leer 25.000 palabras en 60 segundos. Personalmente, no lo creo. Me suena a fantasía, a don mágico del espíritu santo o a campaña de marketing. Imaginemos el (anti)eslogan: “No prolongues el sufrimiento: lee 50 sombras de Grey en menos de dos minutos”. Seguramente si yo tuviera ese superpoder leería otras cosas: abordaría el Ulysses e intentaría no enloquecer paseando mis ojos a alta velocidad sobre los más importantes ejemplos de fluir de la consciencia que podemos encontrar en la literatura; leería El arco iris de gravedad, mi actual lectura, de un tirón maratónico y sin consultar apuntes o dudar de mis recuerdos. ¿Cómo es posible que alguien pueda leer a esa velocidad? No vengo a presentar una explicación neurobiológica al récord de Howard Stephen Berg, claramente, pero planteo la inquietud. Si alguien, estudiante de alguna ciencia, sabe cómo es esto posible, que lo deje en los comentarios.

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¿Qué entendemos por lectura veloz? Muchas veces me miraron con desconfianza y asombro en la escuela al ver que cambiaba de libro, a veces, en varias ocasiones, semanalmente. Me preguntaron por mi velocidad lectora como si se tratase de un índice que sabía determinar o que tenía cuantificado. Honestamente, no sé cuántas palabras leo por minuto. Nunca hice cursos de lectura veloz, que por cierto me parecen una pérdida de tiempo y dinero considerando que la información está disponible en internet, ni intenté mejorar mi velocidad lectora. Leo y ya está. Quizá con el tiempo y la experiencia comencé a leer más deprisa sin darme cuenta, sobretodo al estudiar. Noto que a veces leo entre líneas o sobrevuelo la página, captando, no obstante, la idea general del texto. Algo similar es sugerido como técnica de lectura veloz, bajo el nombre de skimming, en la que lees el inicio de cada párrafo o fragmentos equivalentes. Diferente es el scanning, literalmente escaneo, en el que pasas la vista buscando palabras o ideas importantes casi sin darte cuenta. Cuando tienes ante ti una gran cantidad de páginas que necesitas leer rápidamente, puedes usar estas técnicas pues no necesitas leer cada palabra. Sin embargo, al leer ficción, el escenario es distinto, y aunque igual puedes leer sin leer todo el texto, acto que muchas veces me sorprendo haciendo, no estoy seguro de si los resultados son satisfactorios.

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No sé si es posible evitar saltarse algunas palabras al leer ficción. La prisa apremia y nos obliga a avanzar más rápido, y aunque creo que logro captar el sentido del texto, siento que algo se ha perdido en el proceso de leer. Intento detenerme y leer cada palabra. A veces releo párrafos completos si persiste esta sensación de ignorancia, una extraña certeza de no estar percibiendo algo esencial, mas no completamente trascendente. ¿Es necesario leer cada palabra? Por una parte, considerando que toda estructura gramática contiene elementos que solo entregan nexo y cohesión a las ideas y que, al quitarlos, solo modifican el sentimiento de orden y fluidez del texto (hablo prácticamente sin base teórica porque no soy estudioso de la gramática. Es más, en los últimos años ni siquiera vi “gramática” como un tema en la clase de Lengua), quizá es posible obviarlos y seguir adelante. Se detectan casi automáticamente, son aquellas palabras que no destacas al usar marcadores de colores en los resúmenes, los sitios blancos de los papeles amarillos que resultan ser tus apuntes. En narrativa, quizá puedes ignorarlos; al leer textos de no ficción seguramente lo haces sin darte cuenta. Decidimos qué palabras son o no relevantes casi con arbitrariedad, sin pensar en que el texto obedece al autor que lo escribió. ¿Estamos menospreciando parte de su trabajo al leer velozmente?

¿Y qué sucede al leer poesía? Ciertamente, y lo recalco con el uso de negritas, es una locura leer velozmente un poema, más aún saltarse palabras. Cada poema tiene su ritmo y su velocidad, y puedes cambiar de forma radical su sentido tan solo por leerlo a prisa. Entiendo la lectura veloz en narrativa, en ensayos, en textos de no ficción en general, pero creo que en la poesía, más que en ningún otro género, las palabras consiguen su máximo esplendor, su importancia como elementos individuales se radicaliza y la falta de una puede destruir completamente un verso, o el poema completo. Quizá esta opinión se deba a la poca poesía que he leído, y a que en consecuencia tiendo a enfrentarme a un poema con la mayor calma que logro invocar, intentando entender y leer palabra tras palabra, forzándome, incluso, a sentir. Porque en la escuela te preguntan por lo que transmite el hablante lírico, pero a veces no me transmitía nada, o yo no me encontraba lo suficientemente receptivo, y volvía a releer la estrofa lentamente, como si la lentitud fuera sinónimo de comprensión.Y ese es uno de puntos que más se discute al leer velozmente, ¿es posible comprender íntegramente un texto al aplicar técnicas de lectura veloz? Pensemos también en una pregunta diferente: ¿queremos entender íntegramente el texto que estamos leyendo? La respuesta, si estamos leyendo por placer, seguramente es sí; pero al estudiar toneladas de textos para un examen quizá no sea necesario comprender a la perfección cada idea, sobretodo si el tiempo es el que apremia y no la velocidad con la que intentamos leer.