Elegía, de Phillip Roth

Elegía es uno de esos libros que compramos los lectores sin saber nada del autor que los escribe. Claro, sabía quién es Phillip Roth, sin embargo nunca había leído un cuento o un relato suyo. Me lancé a la lectura de esta prodigiosa y profunda novela corta, llena de reflexiones universales y pensamientos que identificarán al lector, escrita con un lenguaje tan simple que, al final, el lector no sabe cómo se construyó una historia tan potente con palabras que todos usamos día a día. 

Antes de comenzar con la reseña, y como no he comentado nunca un libro de Phillip Roth en el blog, creo que es ideal mostrarles la biografía editorial, para que conozcan un poco más sobre este gran escritor. 

PHILLIP ROTH En 1997, Philip Roth obtuvo el premio Pulitzer por Pastoral Americana. En 1998 recibió la Medalla Nacional de las Artes en la Casa Blanca, la Medalla de Oro de Ficción, concedida anteriormente a John Dos Passos, William Faulkner y Saul Bellow, entre otros. Ha sido galardonado en dos ocasiones con el Nacional Book Award y el Nacional Books Critics Circle Award. Ha obtenido tres veces el PEN/Faulkner Award. En 2005 La conjura contra América recibió el premio de la Society of American Historians concedido a “la novela histórica sobresaliente en 2003-2004 sobre un tema histórico norteamericano”. Recientemente Roth recibió los dos premios más prestigiosos del PEN: en 2006 el PEM/Nabokov Award “a una obra de originalidad perdurable y absoluta maestría”, y en 2007 el PEN/Saul Bellow Award a los logros en la narrativa norteamericana, concedidos a un autor cuyo “nivel de calidad durante una carrera prolongada# le sitúa en el escalón más alto de la literatura norteamericana”. Roth es el único escritor norteamericano vivo cuya obra está publicando la Library of America en una edición completa y definitiva. Está previsto que el último de los ocho volúmenes vea la luz en 2013. En 2008 Literatura Mondadori publicó Sale el espectro. Ahora recupera Nuestra pandilla.



ELEGÍA La nueva novela de Philip Roth es una historia íntima y universal sobre la pérdida, el arrepentimiento y el estoicismo. El autor de La conjura contra América (Literatura Mondadori, 2005) desvía ahora su atención hacia la lucha crónica de un hombre contra la mortalidad. El destino del protagonista de la novela comienza con la primera y abrumadora confrontación con la muerte en las idílicas playas de sus veranos infantiles, pasando por los problemas familiares y los logros profesionales en su edad adulta, hasta llegar a su vejez, momento en el que se siente desgarrado al comprobar el deterioro de sus contemporáneos y el suyo propio. Creativo publicitario de éxito con una agencia de publicidad en Nueva York, el protagonista es padre de dos hijos de un primer matrimonio, que lo desprecian, y de una hija de un segundo matrimonio, que lo adora, además del amado hermano de un buen hombre cuyo bienestar físico despierta en él una amarga envidia y el solitario ex marido de tres mujeres con quien ha mantenido matrimonios desastrosos. Es, por fin, alguien que acaba siendo aquello que no quería llegar a ser. Elegía hace referencia a una obra de teatro alegórica y anónima del siglo XV, un clásico del antiguo drama inglés, cuyo tema es la evocación de la vida en la muerte.

Elegía nos cuenta algo que todos, todos los seres humanos pensantes, sentirán en algún momento: la reflexión sobre la vida, en los instantes finales de esta. El protagonista de esta novela no tiene nombre, y no lo necesita. Este hombre es exitoso, que en el fondo desea ser alguien correcto, alguien moral, alguien que viva una vida plena y digna de vivir. Sin embargo, con el pasar del tiempo, se dará cuenta de que en ese esfuerzo perdió la esencia de vivir. Pero para llegar a fijarse en eso, un hombre tiene que estar en el borde del abismo. Precisamente es una de las pruebas que el protagonista tendrá que enfrentar: el abismo entre la vida y la muerte. Operado entres ocasiones, cada una de estas tendrá un impacto determinado en su vida. En la primera intervención quirúrgica, siendo aún un niño, tendrá un encuentro con la muerte de otro, un compañero de habitación en el hospital. Comenzará entonces a darse cuenta de la vulnerabilidad de la vida, y de lo efímera que resulta. Las otras dos cirugías se enmarcarán en su adultez, y en cada una estará acompañado por una mujer distinta. Nuestro protagonista estuvo casado tres veces, tres intentos fallidos de emparejarse con alguien y convivir. 

La historia es breve, es una novela corta de poco más de 140 páginas. Precisamente por eso me pareció perfecto para estrenarme con Roth, porque en caso de que resultara pesado (a mi mente llegaron fragmentos de un texto que había leído hace tiempo, en el cual se decía que Roth es considerado uno de los más importantes narradores vivos de norteamérica) no me demoraría en terminarlo. Pero algo me impresionó profundamente de la extensión del relato: se me hizo corto, muy corto, pese a ya ser corto físicamente. Sufrí como no se imaginan, y es que el libro es un cúmulo de reflexiones y emociones que no dan tregua al lector. 

Elegía está escrita con una prosa peculiar. No sé cómo serán los otros libros de Roth, pero este se caracteriza por una prosa simple. ¿A qué me refiero con simple? A que usa palabras del vocabulario de todos, no abusa de metáforas adorno que solo entorpecen la lectura, no usa estereotipos baratos de narración, ni recursos de taller. Es una prosa Roth, no sé cómo llamarla de otra manera. Cada frase está porque tiene que estar, todo está perfectamente estructurado y maquetado, y, no obstante, todo resulta natural y fluido. La narración es bastante fría, describe de una forma parca todos los detalles del desarrollo interno del protagonista. 

Phillip Roth domina todos los aspectos de este relato, sin embargo destaca en uno por sobretodo: la temporalidad y continuidad de la narración. Avanza, vuelve, retrocede más y luego da cinco pasos al futuro (sin embargo todo tiene su continuidad determinada, desde la infancia hasta la muerte del protagonista) para luego retroceder ocho. Vale, no es así de violento, pero Roth domina a su gusto todo el relato sin enredar al lector. El escritor sostiene el relato en un nivel prodigioso de inicio a fin, con una humildad léxica potente en su significado, y agradable para todos los lectores. 

La vejez constituye al cúmulo de reflexiones como tópico principal. Con la vejez llega inevitablemente el arrepentimiento, porque al final del camino todos nos arrepentiremos de haber hecho algo… o de no haberlo hecho. Veremos cómo cambia la perspectiva de vivir en cada momento del protagonista, y lo contrastaremos con el deterioro físico del que será víctima. La vitalidad es un comportamiento, no una realidad, y el protagonista reflexiona sobre eso en los instantes finales. Luego del accidente de una de las mujeres más importantes de su vida, sentado en el teléfono esperando obtener más información, se percata de que la vida es una cronología de desgracias, atravesadas por todos (de distinta forma). Sus cercanos comienzan a deteriorarse, a morir, y el protagonista descubre aquellas desgracias antes que las propias. Cuando llegue el final de sus días será muy tarde para arrepentirse. No hay nada más que hacer. Las decisiones fueron tomadas, todo está hecho, nada queda sino la resignación, y la esperanza de que quizá, solo quizá, algo más queda después del deceso final.

De haber sido consciente del sufrimiento mortal de cada hombre y mujer a los que había conocido a lo largo de su vida profesional, de la dolorosa historia de pesar, pérdida, y estoicismo de cada uno, de miedo, pánico, aislamiento y terror, de haber conocido cada cosa que les había sido arrebatada, y que en otro tiempo había sido vitalmente suya, y la manera sistemática en que eran destruidos, habría tenido que permanecer junto al teléfono todo el día hasta la noche, haciendo otro centenar de llamadas por lo menos. La vejez no es una batalla, la vejez es una masacre. 

Las páginas finales son muy intensas, el lector sufrirá con las ideas del protagonista. Phillip Roth irradia sabiduría. 

Antes de terminar la reseña quisiera hacer un comentario sobre el título del libro en español, en comparación del título original dispuesto por Roth. En inglés, el título es Everyman (todo hombre), haciendo referencia a la universalidad de las vivencias y reflexiones del protagonista. Aquí, se hace referencia a una viejo drama inglés anónimo. Insisto en que el título en español debería haber sido el mismo que en inglés, a secas. El título es perfecto, y la gente que lee a Roth seguramente habrá captado también la idea. En el interior bien podrían haber puesto un (N. del T) explicando la permanencia del título en inglés. Pero bueno, el título en español es Elegía, para bien o para mal. ¿Conocen algún otro caso de cambio de título brusco?
Para terminar no creo que sea necesario hablar más de la admiración que me provocó Roth con esta novela. La recomiendo totalmente, es una obra increíble, muy bien lograda. Dramática, profunda, con un lenguaje muy accesible a todos, y con un protagonista que se encuentra, en distintas proporciones, al interior de todos nosotros. Por mi parte ya compré otro libro de Roth para seguir con su literatura.
Nota sobre los libros de Phillip Roth en Chile:

La edición de Indignación que compré esta semana, en Mondadori tapa dura, me costó $2990. Se ve un poco feo hablar de precios en la reseña, pero es un dato para que los lectores chilenos no dejen pasar. Habían otros libros del mismo autor al mismo precio, entre ellos el que les comenté hoy.

19 comentarios en “Elegía, de Phillip Roth

  1. Yo acabo de leer “El animal moribundo” de Roth, pero no sé ni por donde empezar a escribir sobre el. Además, tras leer tu reseña, soy consciente de que tanto “El animal moribundo” como “Elegía” pertenecen ambas a lo que algunos denominan una segunda parte de la literatura Rothiana, en la que predominan temas como el sexo y la vejez. A mí me encantó: su prosa es extremamente envolvente y sus reflexiones un baño helado de realidad. En definitiva, Roth es un autor muy muy recomendable.

  2. ¡Buenísima reseña! Y otro de los autores que llevan tiempo en mi lista de pendientes. Pero desde luego me animas mucho para que salga de esa lista. Apuntadísimo me llevo este libro.
    Besotes!!!

  3. Elegía es un libro magnífico, una obra maestra de uno de los autores que se perfilan para convertirse en grandes clásicos.
    Tal vez no tan conocido como otras de sus obras es igualmente impresionante. No he leído nada del autor que no me haya resultado divertido o apasionante en alguna de las acepciones de la palabra.
    Besos
    PD. Creo que se me ha notado poco objetiva…

  4. No, hombre, con semejante reseña hasta a mí me han entrado ganas de sufrir con Roth. Así sí vale la pena hacerlo. Por ahora yo me lo apunto y corro a su encuentro. Seguro ya te cuento pronto cómo me va con esa tarea.

    Muy buena reseña. Saudos.

  5. Acabo de estrenarme con el autor, he terminado hace poco “Patrimonio” no sé si es la mejor para empezar pero está bastante bien. No será la última que lea del autor. Como dices una prosa sencilla que entra muy bien.

  6. Que excelente reseña. Y sí, Roth es de esos autores que tienen un lenguaje propio sin caer en la verborrea y la metáfora forzada. Yo leí Némesis y me impactó. Es increíble.

    Así que ya me has tentado con esta D: Creo que no paso de este año sin leer Elegía.

    Te felicito por la reseña! Saludos!

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