‘Expiación’ de Ian McEwan y ‘El país de las últimas cosas’ de Paul Auster

He leído más libros de los que el tiempo me permite reseñar. Son cosas que pasan, y como no quiero que las reseñas se acumulen y acumulen en forma de borrador dentro de la interfaz de WordPress, he decidido juntar estas dos que tenía pendiente y juntarlas en una misma entrada, que concentre todas las sensaciones que me transmitieron estas lecturas, grandiosas, por lo menos. Merecen reseñas individuales, extensas y entusiastas, sin embargo, como el día no tiene 30 horas, como a muchos nos gustaría, las comentaré brevemente aquí. Podría ser una nueva sección en el blog, Reseñas breves, y como ya he hecho una etiqueta en las categorías para ordenarlas, seguramente esta presentación se repetirá más adelante. Comenzaré de forma cronológica, por Expiación, pues fue el libro que leí primero. Simplemente por eso.

Título: Expiación
Autor: Ian McEwan
Editorial: Anagrama
Páginas: 435
ISBN: 97843397550
Sinopsis aquí.

Impresiones.

Muchos escritores jóvenes matarían a alguien por escribir la mitad de bien que Ian McEwan. Su prosa está llena de matices, y se desliza a través de la historia con una elegancia muy sugerente. Sugerente a que, en ocasiones, la pasibilidad aparente con la que nos cuenta la historia hace que el lector se pregunte cuándo y dónde estallará la tensión que, al parecer, se acumula desde el título. Briony Tallis es una joven de 13 años herida cruelmente por la literatura. Apasionada por las letras, está escribiendo una obra de teatro con la cual pretende recibir a su hermano León, que llega de la universidad para pasar sus vacaciones. Vendrá acompañado por un enigmático empresario emprendedor, que intenta comercializar chocolate para soldados. Cecilia, otra de las hermanas Tallis, también está en casa. Ha llegado de la universidad en donde, lamentablemente, no ha obtenido las calificaciones que esperaba, a diferencia del hijo de la criada de la casa, Robbie, un prometedor estudiante tentado por la medicina. En la decadentemente majestuosa mansión victoriana en donde se reunirán todos, en medio de los turbulentos años de la segunda guerra mundial, la tragedia comenzará la desatarse. La imaginación, la inocencia, la expiación de las culpas y el amor, son solo algunas de las emociones que el lector encontrará en este maravilloso trabajo del destacado escritor británico Ian McEwan.

Atravesé con las capítulos a una velocidad inferior a la que habría deseado. Quería encerrarme en mi habitación, con el único propósito de no despegarme de las páginas, sin embargo los compromisos externos me limitaron y, quizá, por eso disfruté menos de lo que me hubiese gustado. De todas formas, es una de las novelas mejor planteadas que he leído este año. La premisa es interesante, tiene una sólida base y funciona a la perfección. Tiene un final inesperado, muy inesperado. Muchos quizá habrán visto la gran adaptación cinematográfica (si no la han visto, mi recomendación es esta: lean el libro y vean la película inmediatamente después, es buenísima), y por lo tanto sabrán cómo acaba todo. Sin embargo, lo importante es cómo se suceden las cosas. Quizá una de las partes puede llegar a hacerse lenta, específicamente cuando se habla de la vida de los soldados, no obstante es de vital importancia, y se justifica plenamente al final de la novela. Briony Tallis, aquella dulce chica que intenta cumplir sus sueños narrativos, no sospecha hasta qué punto influirá en la vida de los que la rodean, más mal que para bien, e intentará expiar sus culpas mediante la forma más pura y lógica que se presenta ante sus ojos: la literatura.

En conclusión, es una novela totalmente recomendable. Magníficamente desarrollada, cargada de emoción y narrada con una prosa de alta escuela.

Valoración: 5 / 5

Título: El país de las últimas cosas.
Autor: Paul Auster
Editorial: Booket
Páginas: 207
ISBN: 978-84-322-0978-9
Sinopsis aquí.

Impresiones.

Cuál es, efectivamente, el país de las últimas cosas, carece de importancia cuando nos comprometemos con el relato, e identificamos nuestra propia ciudad en él. Las cosas tienden a desaparecer, poco a poco nace menos gente, el sentido de la vida no tiene relevancia en la existencia y todo sucede en medio de un acelerado ritmo de vida. En aquel sombrío y miserable lugar, Anna Blume busca a su hermano, y nos narra en una larga carta, cuyo destinatario es su novio, las desventuras que vivió.

Es una lectura emocionalmente difícil. El ambiente es hostil, los personajes no tiene esperanza, y es seguro que nada va a cambiar una vez que cierres el libro. Las cosas continuarán desapareciendo, junto con la esperanza de mejorar el futuro. Los paralelismos con la sociedad en que vivimos son evidentes, llevados a un extremo potencialmente posible, que nos invita a reflexionar en cada página. La desolación se palpa en el ambiente, las descripciones son crudas, aunque no grotescas; fuertes, pero no hirientes; firmes, pero no inflexibles. Todo está calculado, y el resultado es una historia que nos habla del verdadero papel del ser humano en la sociedad, y de cómo ésta puede determinarnos, mientras nosotros la determinamos a ella. La ciudad nos deshumaniza, eso está seguro.

Las imágenes de las grandes capitales siempre muestran a grandes masas de personas movilizándose a través de las avenidas principales, apuradas, sin saber por qué,  pero apuradas al fin y al cabo. En el fondo, es una distopía más menos post apocalípticas, sin embargo su fuerza escapa al género, e ingresa a un área más profunda, sobre quiénes somos en esta ciudad, en “la” ciudad.

Recomendable, totalmente recomendable, El país de las últimas cosas es una historia que solo podría haber sido escrita por Paul Auster. En uno de sus primeros trabajos, en donde los elementos del azar aún se están desarrollando, el autor nos plantea de manera visionaria y alarmante, probablemente en tono de advertencia, una sociedad desarmada, sin esperanza, en donde el valor humano ha desaparecido incluso dentro de los mismos hombros. Sin embargo, levemente, hay un destello luminoso. Anna nos invita a pensar que quizá no todo está perdido, que quizá podemos escapar del “progreso”, y volver a ser personas, no simples mamíferos.

Valoración: 5 / 5 

7 comentarios en “‘Expiación’ de Ian McEwan y ‘El país de las últimas cosas’ de Paul Auster

  1. Traes dos libros de autores que me encantan. Empiezo en sentido inverso, Auster, es tremendo y ese universo austeriano en el que nos va introduciendo con cada libro me fascina. Sin embargo tengo que decir que me gustaba más en sus primeras obras que en estas últimas.
    McEwan me encanta también y Expiación es una obra preciosa. El autor me gusta mucho porque cada libro es totalmente diferente, parece increíble que escriba esta historia de amores y traiciones y luego sea capaz de girar para colocarnos a un protagonista como el de Solar.
    Me alegra que hayas tenido tan buenas experiencias últimamente
    Besos

  2. “Descubrí” a Ian McEwan cuando lo trajiste a debate en el Café Literario, pero todavía no me ha dado tiempo a leer nada suyo. Entiendo, de todos modos, que te gustó más “Expiación” que la novela del mismo autor que nos presentaste hace unos días. A mí, por lo menos, me has convencido. Gracias,

  3. Anónimo dijo:

    No te imaginas lo bien que entiendo tus problemas a la hora de intentar conjugar el blog con otras obligaciones y querer reseñar sin encontrar el momento adecuado. Tus reseñas de hoy aunque sean cortas son una perfecta orientación sobre lo que las impresiones que te han causado su lectura y una buena guía para que tomemos o no la decisión de leerlas.
    No he leído nada de McEwan y Expiación me parece una buena forma de empezar a conocerle.
    De Auster he leído un par de novelas y tengo pendiente Brooklyn Follies. De las dos leídas una me gustó mucho y la otra no me convenció nada, así que después de la que tengo en casa veré hacia donde sigue inclinándose la balanza, aunque la que hoy nos traes, a pesar de tu estupenda reseña, no es la que más me atrae.

    Besos

  4. De los dos solo he leído Expiación, y es un libro que me gustó muchísimo, aunque ya fue hace tiempo y ahora no podría recordar los detalles, aunque sí esa tensión que encierra y que no sabes cuándo va a explotar. Una gran lectura, y desde luego una gran película también.

    En cuanto al de Auster, este precisamente no lo he leído aún, pero me apetece muchísimo, y más después de cómo nos lo has presentado.

    Besos y ánimo con los estudios!!

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