Una edición norteamericana que refleja muy bien la vastedad de la obra.

Datos de la edición EN CASTELLANO:

Título: V.
Autor: Thomas Pynchon
Editorial: Tusquets
Páginas: 529
ISBN:  978-84-8310-024-0

Esta es una reseña especial de un libro muy especial. Quiero comenzar recordando lo mucho que disfruté con La subasta del lote 49, mi primera incursión en el particular universo de Pynchon. Paranoias, conspiraciones, los personajes más estrafalarios y las organizaciones más alocadas se daban cita en aquel texto. Absorbente, memorable; una gran experiencia literaria. Después de toda la diversión era lógico que iría tras otra novela del autor más enigmático de Norteamérica. Decidí leer su primera obra, V., para conocer en profundidad sus inicios como escritor. Nunca pensé que me encontraría con semejante obra. Monumental, así de simple. Precisamente por su vastedad es difícil establecer una trama única. Por eso se dice que esta es una hipernovela, una historia que contiene todas las historias. Stencil, uno de los protagonistas, nos dice <<detrás de V., y en V., hay mucho más que todo lo que jamás hayamos soñado>>; después de terminar la novela, puedo decir que no podría estar más de acuerdo.

Como los muslos abiertos para el libertino, el vuelo de las aves migratorias para el ortnitólogo, el filo cortante de su herramienta para el mecánico de serie, así era la letra V para el joven Stencil.

¿Quién es V? Probablemente nunca sabremos qué representa, pero podemos aventurar a asegurar que, físicamente, es una mujer enigmática que ha estado presente en los principales conflictos mundiales. A través de una serie de diarios de vida, reescritos e interpretados por Stencil (hijo), el lector se enterará de uno de los hilos narrativos de esta historia: los sucesos que marcaron contienen a V. como personaje, y a una extraña red de espías británicos.

Tenemos, por otro lado, a la dotación enferma: un grupo de bohemios amantes de la música que hablan sobre distintas teorías filosóficas mientras intentan vivir con sus peculiaridades. ¿Algún estereotipo? ¿Qué es eso? Pynchon se burla de los típicos personajes para ofrecernos un retrato de lo que realmente es el ser humano. Porque, en el fondo, V. no es solo una historia retorcida sobre una extraña mujer. Los personajes de esta fantástica obra contienen en sí profundas reflexiones sobre la sociedad del siglo XX, golpeada por guerras mundiales y por ellos mismos.

Profane, que era sólo mitad católico (madre judía), cuya moral era fragmentaria (derivada de la experiencia, y no de una gran experiencia) (…) Hay quienes tienen miedo de morir; otros, de la soledad humana. Profane tenía miedo de los paisajes o de las marinas como ésta, donde nada, salvo salvo él, estaba vivo.

La novela juega con el concepto de la identidad, bajo distintas historias y puntos de vista. Tenemos, en el centro, a V. quien podría ser una mujer recientemente desflorada en El Cairo, una bailarina lesbiana en París, una una rata hembra que ha decidido entregar su cuerpo a un extraño sacerdote que ha llegado a las alcantarillas para extender el mensaje de Cristo, o una entidad capaz de desatar el caos mundial. ¿Cuál de las anteriores es la correcta? Por favor, no me lo pregunten. Sin embargo el autor no utiliza solo a V. para jugar con las identidades. Nos presenta a Esther, una frágil mujer que intentará corregir su cuerpo junto al desfachatado doctor Schoenmaker.

Traficar con la vanidad humana -prosiguió Schoenmaker-, propagar la falacia de que la belleza no reside en el alma sino que puede comprarse. Sí…-extendió el brazo con un pesado encendedor de plata, una delgada llama, ladró su voz- puede comprarse, señorita Owlglass,  yo la vendo. Ni siquiera me veo a mí miso como un mal necesario.

Todo lo cual venía a confirmar su tesis particular de que la corrección -en todos los ámbitos: social, político, emotivo- entraña en un retroceso a un opuesto diametral más que una búsqueda razonable de un justo término medio, de un número áureo.

Y, finalmente, pero no menos importante, tenemos a Profane y a Stencil. Éste último es el obsesionado por V, aquel que intentará encontrarla por todos los medios posibles. Posee una extraña costumbre: hablar en tercera persona, y durante la novela lo veremos en los escenarios más diversos mientras lleva a cabo su “misión”. Ya al final del libro contará con la ayuda de Profane, un ex marino, vividor, un yoyó humano  sin más destino que el de volver a su punto de origen. ¿Cuál es la conexión entre él y V.? Sinceramente, creo que no lo sé a ciencia cierta, sin embargo fui testigo de cómo se embarcan en dirección a La Valletta, el último lugar en el que se tuvo noticias de V.

Durante la novela conocemos distintos lugares, personajes, situaciones en apariencia bizarra, y otras que a todas luces encierran un poder interpretativo notable. Aquí encontré a ese Pynchon críptico que me habían comentado con antelación. Espectacular, fuera de todas las dimensiones conocidas, un verdadero genio, sin duda. La novela es espectacular, no tengo más adjetivos positivos para describirlas. Es tan vasta, tan monumental, tan ingeniosa, que solo puedo exhortarlos a ir corriendo a la librería más próxima par hacerse con este (o cualquier otro) libro de Pynchon.

¡Anímense con este reformados contemporáneo de la novela norteamericana! Quien, por cierto, publica su nuevo libro, Bleeding Edge, este año. Va sobre el desastre de las empresas .com en Silicon Valley.

5/5

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9 comentarios sobre “‘V.’ de Thomas Pynchon

  1. No conocía este libro pero desde luego tu entusiasmo es contagioso. Tendré que darle una oportunidad a este libro. Aunque tendrá que esperar un poco, que tengo mucho pendiente esperando.
    Besotes!!!

  2. Supe de Thomas Pynchon gracias a Alan Moore. Esta obra, «V.», es mencionada en la novela gráfica más conocida de aquél, «V for Vendetta». Y he visto en algunas ocasiones dos de los libros de Pynchon («Contraluz» y «El arco iris de gravedad»); pero no los he comprado porque quiero leer primero «V.» y, también, porque donde vivo el precio de ambos libros (aún comprados individualmente) era demasiado pedir.

    Sin embargo, gracias a ti tengo alguna idea de qué va, y de las ambiciones de Pynchon al escribirla. Estoy más interesado que nunca, sobre todo porque existe una posible relación entre la identidad de ambos «V.»: http://www.walrusmagazine.com/blogs/wp-content/uploads/2009/08/vlarge.jpg

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