Dibujo

Primero, una anécdota.

Hace un par de meses, al terminar una clase de biología, preparé mis cosas para salir del salón de clases e ir a almorzar. Saqué de mi mochila una novela bastante gruesa, ya ni recuerdo cuál era, pero sí recuerdo qué tan larga era porque mi profesor me preguntó: ¿de qué trata ese libro tan largo? Es una novela, respondí. Me miró, sonriendo. Siempre me veía con libros en la mano, y generalmente me preguntaba sobre el argumento, o por mi opinión (si me está gustando o no). En esta ocasión, no obstante, me dio un consejo bastante extraño. Me dijo que debería comenzar a leer libros. Sí, recuerdo que dijo libros. ¿Y acaso una novela no lo es?, quise decir. Su persistente sonrisa parecía decir que no. Le dije que había comenzado a leer más ensayos, y textos de “no ficción”. Bien, respondió, como si eso sí sirviera más. No sé cuánto más se extendió la conversación, pero sí mantengo el recuerdo de que acabe pensando mucho sobre si valía la pena o no leer ficción. Llegue a una conclusión rotunda: sí, de todas maneras.

Y esa es la pregunta que quiero hacerles, ¿qué género vale la pena leer: el literario o el no literario? ¿Una novela de Tolstoi tiene el mismo valor que un ensayo sobre la historia de la aristocracia rusa? Radicalizaré más mi pregunta de la siguiente manera: ¿es, acaso, una pérdida de tiempo y recursos vitales la lectura de la ficción? Sí, suena terrible. ¿Una pérdida de tiempo? Esa es la impresión que me dejaron las palabras de mi profesor. No discutiré si un género es mejor que el otro, ambos me parecen igualmente válidos, con objetivos y pretensiones completamente distintas. Quiero, no obstante, inclinarme ligeramente a favor de la ficción, la cual, si es realizada de manera notable, puede ofrecer cosas que la no ficción no. Hablaré de tres puntos claves que, a mi parecer, la ficción aporta al lector.

1.Involucra al lector y lo incentiva a realizas análisis de sí mismo y lo que le rodea. Una buena ficción permite eso: plantearnos preguntas. Quizá lo que efectivamente se hace en esos casos es “filosofar”, sin embargo, es más probable que un lector medite si se involucra en una historia atractiva y bien desarrollada que si lee un ensayo sobre las grandes cuestiones de la filosofía.

2. Abre la mente. Así de sencillo: nos permite comprender ideas que, de otra forma, resultarían incomprensibles. Hace unos meses leí algunos capítulos del impresionante libro El gen egoísta, de Richard Dawkins, un científico que sabe utilizar la ficción para propósitos de la no ficción. Su forma de enseñar se basa en metáforas, comparaciones que simplifican la comprensión del lector. Porque finalmente eso es lo importante en un libro de divulgación científica. Dawkins sabe que no conseguirá nada hablando en cincuenta páginas sobre la influencia de los genes sobre los cuerpos (que van más allá de la codificación de caracteres), y por eso crea la idea de las máquinas de supervivencia. No me explayaré explicándolas ahora, así que los invito a leer ese fascinante texto. Finalizo diciendo que, para comprender la no ficción, el autor se valió de una de las armas más poderosas de la ficción: el lenguaje figurado, las metáforas.

3. En sí misma, puede aportar tanto conocimiento como la no ficción. Este año leí una novela espectacular. Su título es Las Correcciones, de Jonathan Franzen, y abarca tantos temas que podría mencionarlos en muchísimos párrafos sin terminar. Sin embargo, es fácil de leer, pese a que habla de aspectos complejos de la neurociencia o la economía de países pequeños de ¿Asia? ¿África? (ya no recuerdo exactamente qué país era). En el comienzo del libro el hijo mayor de la familia protagonista asiste a la conferencia que promociona un nuevo medicamento contra el Parkinson. Se habla de receptores neuronales, de hormonas, de potenciales de acción, y otros tópicos del sistema nervioso que, como contenido puro y duro en un libro de texto, resultarían hasta dolorosos de leer. Aquí no. El lector absorbe ese conocimiento prácticamente sin saberlo. Algo similar ocurre con Thomas Pynchon. Los que han leído El arco iris de la gravedad lo saben: es prácticamente un texto científico. Lamentablemente no lo he leído (y después del chasco que me llevé con Vineland, probablemente no lo haré en un tiempo), pero todos los que sí lo han hecho coinciden en que el autor es una verdadera enciclopedia. Nuevamente este punto dependerá de las habilidades del escritor, específicamente en el cómo se mueve dentro del área de la ficción y sus ilimitados recursos.

No mencionaré la fuente de entretenimiento que significa la ficción literaria, ni su importancia para la sociedad (nos permite mirarnos a nosotros mismos en un contexto más amplio que la cotidianidad individual), ni su poder para cambiar a las personas. Entonces, vuelvo a preguntar, ¿vale la pena leer ficción? Y respondo nuevamente que sí, absolutamente sí.

Les cedo la palabra a ustedes. ¿Qué opinan? Pueden dejar sus comentarios y apreciaciones sobre este interesante debate.

¿Creen que la no ficción aporta más que la ficción al lector? 

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3 comentarios sobre “¿Evolucionar a la no ficción?

  1. Muy buena entrada, se presta a la reflexión. Yo desde que abrí el blog he “evolucionado” (o involucionado, según tu profesor) de leer literatura de no ficción a diario a leer ficción. La primera, en mi caso, es una premisa obligatoria para mis actividades académicas: me gusta leer no ficción, pero también me gusta evadirme. No creo que se puedan aprender las mismas cosas en libros de ficción que en libros de no ficción, pues estos últimos tienen un trabajo académico y científico detrás que se supone exhaustivo, pero es que la labor de la ficción tampoco debe ser esa: creo que los libros de ficción sirven para conocer mejor el alma humana y crecer de una manera que los ensayos académicos no lo permiten. Creo que despreciar a unos libros sobre otros es poco inteligente, ya que sirven a propósitos distintos y me parece que un buen lector debe saber apreciar todo tipo de narraciones. Puede que tu profesor te esté invitando a ampliar tus horizontes, lo que me parece muy bien, pero despreciar una novela por el hecho de ser producto de la imaginación es un error. Perdona por este comentario trabalenguas, jejeje, creo que me he explicado fatal! 1beso!

  2. Vale la pena, ahora y siempre. Aumenta la creatividad, abre nuevos horizontes. Dudo mucho que el lector de ficción desprecie la no-ficción, tal y como se ha visto que hizo tu profesor.
    Hay que leer todo y de todo. No hay discriminación posible, o no debería, en el mundo de la lectura

  3. Yo solo leo ficción y la verdad es que me importa poco si a alguien le parece que puedo perder el tiempo. Yo opino que no lo hago, pues para mi es tiempo bien invertido por todos los motivos que explicas y por algunos más.
    Creo que se puede aprender igualmente la aristocracia rusa si lees a Tolstoi o un ensayo, la diferencia es que Tolstoi te muestra además una historia, lo que lo hace más entretenido e interesante.
    Me gustó mucho tu entrada.
    Besos.

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