Las redes sociales, el blog y yo.

Èste texto no es un ensayo, ni un análisis sociológico sobre el rol del Intenet en las personas del nuevo siglo. Es sólo un comentario honesto y disparejo sobre mi experiencia en las redes sociales.

Mis índices de publicación en el blog son variantes. A veces publico mucho; otras veces (como el momento actual) lo olvido completamente y subo entradas llenas de fotos (IMM’s) o me excuso en las redes sociales. En la blogosfera hay muchas entradas de blogueros comentando lo apenados que se sienten de no poder publicar más, e incluso algunos llegan al extremo de pedir disculpas. Lo cierto es que el blog es un compromiso autoimpuesto, mas no una obligación; es un hobbie para algunos, para otros es algo más serio. En mi caso, es más que un pasatiempo. Inicié el blog hace un par de años (o un año y medio. Whatever) en una época en que me enfermaba con solo mirar imágenes de virus y bacterias en Google. Era una época gris, negra, azul y blanca. Pasaba mucho tiempo en casa, y aprovechando lo mucho que me gustaba leer, y lo divertido que sonaba comentar mis lecturas con el mundo decidí crear un blog en Blogger. Pasó el tiempo, conocí gente y el blog se masificó. Lo más interesante, y lo que más rescato de esta experiencia, es la gama de personas que he conocido en esta comunidad; personas con las que no habría intercambiado palabras en otras circunstancias. Esa es la magia del internet, el poder de la era digital, la fuerza de las comunicaciones. Es esta la evolución en la forma de establecer lazos entre individuos.

Hace algunos meses decidí abrir un canal en YouTube. La aventura duró poco, aunque tuvo resultados bastante positivos. Incluso uno de los videos rozó las 3000 reproducciones. Surgió la idea en una forma similar al origen de este blog. Comencé a mirar a personas que hacían videos en internet, principalmente hablando de libros, y sentí las ganas de hacerlo también. Parecía divertido. Es divertido. Pero requiere no sólo ganas de hacerlo, sino también talento para plantarse frente a una cámara y luego frente al computador para editar lo grabado. Esto último es lo más difícil, a mi parecer. Incluso también está el miedo a que te reconozcan. Vamos, claramente no soy Bradley Cooper y es obvio que en la calle nadie se lanzará sobre mí, pero en mi instituto (o liceo), caracterizado por un fanatismo religioso que ha ido in crescendo durante los años, gracias a los cambios en el cuerpo docente y al adquisición de nuevos…profesionales (algo de lo que prefiero no hablar, porque me extenderé mucho y no quiero aburrirlos) que se asombran de que niños lean Harry Potter en los recreos, he tenido ciertos roces con profesores que han criticado comentarios que he puesto en Facebook o Twitter. Una maestra subió un video a Youtube y fue el hazme reír de toda la comunidad durante un año. No quería ser el blanco de las burlas, claramente. No es que me importe la opinión de los demás, pero a veces comento cosas que podrían ofender (sí, hay gente que se ofende) y no quiero tener problemas. Así que eliminé los videos, por ese motivo y porque no me gustó como habían quedado, pero mantuve el canal. No descarto reanudar esa actividad, sobretodo en menos de un mes, cuando viaje a Mallorca nuevamente y pase allá una temporada de 3 meses cargados de felicidad, aire fresco, mar mediterráneo y sublimes paisajes.

Aún sigo a muchos youtubers (o booktubers) en Youtube, los miro a diario, principalmente porque son geniales y porque me ayudan a practicar el inglés, un idioma que me encantaría dominar. Este año, además de ver estos videos en inglés, los he comentado con los mismos creadores, y además y participado en actividades de lectura en esta lengua y he mejorado un poco mi nivel. Baby steps. No espero leer este año Gravity’s Rainbow en inglés y entenderlo completamente, pero sí conseguir todos aquellos libros que se ven muy interesantes y no han sido traducidos aún al castellano (ejem, chaoswalkingtrilogybleedingedgeymuchosqueaparecenenelpremioanualdeGoodreads), los que descubro, precisamente, en estos canales de YouTube.

Me gusta la dinámica de las redes sociales. Me entusiasma la idea de conocer personas afines a mis intereses. Encuentro genial el hecho de poder hablar simultáneamente con lectores de España, de Estados Unidos, de Canada, de cualquier parte del mundo. Vale, que hay peligros. Sí, están los traficantes de órganos, los pedófilos, los asesinos y todos los malos individuos con los que asustan a los niños para que no se abran una cuenta en Facebook. No vengo a hablar de eso. En mi experiencia, en los años que llevo en este mundo, nunca me ha pasado algo de ese cariz. Una vez me interceptaron la compra en un sitioweb de venta internacional y me robaron la clave, el correo y la misma compra. Pero esa es otra historia…

¿Que otras redes utilizo? Además de Facebook, principalmente porque muchos de mis amigos y familiares lo usan y es una buena forma de mantenerme en contacto con personas que, por azares o fuerzas físicas y metafísicas he dejado de ver; Twitter, la red más adictiva, a mi humilde parecer, y una forma increíble de comunicarse con millones de personas y compartir opiniones, defenderlas, discutirlas y cambiarlas, incluso; Instagram, un lugar que descubrí recientemente y en donde subo fotos (nothing else to say); Google +, la red de Google a la que millones de personas se inscribieron cuando se publicó y solo un bajo porciento de mantiene activo porque, aceptémoslo, no es tan interesante ni relevante como se pensaba en un momento; y, finalmente, WordPress, este sitio en donde comento con ustedes mis lecturas y otros asuntos, un pequeño espacio en este vasto universo virtual que he descuidado ùltimamente, situación que motivó, inicialmente, la escritura de esta entrada.

Además de comentar lecturas, en las redes sociales tambíen hablo de series (por favor, no me comenten más de AHS Coven ni de Revenge, que estoy muy atrasado con los capítulos y me irrita que me miren con tristeza luego de que pida, por favor, que no me suelten un spoiler), descubro artistas (un ejemplo notable: ARTPOP, de Lady Gaga), comento mi día a día y otras actividades intrascendentes, hablo de las materias que estudio, me quejo (a lot) y me exaspero. Incluso a veces hablo de política, de documentales, de lo molestos que son los perros de los vecinos y DEL ASQUEROSO ENTORNO EN QUE SE CONVIRTIÓ LA GRAN AVENIDA DE SANTIAGO, GRACIAS A LOS CANDIDATOS A PRESIDENTE, DIPUTADO, SENADOR Y CORE (no me pregunten qué demonios hacen estos individuos, porque seguramente ni ellos mismos los saben, muchos menos yo) QUE INUNDAN LAS CALLES CON SUS HORRIBLES FOTOGRAFÍAS, NADA FAVORABLES, Y PROVOCAN ACCIDENTES DE TRÁNSITO, CONTAMINACIÓN VISUAL (las partículas de smog con visualmente más atractivas que las actuales dos candidatas que pasaron a segunda vuelta. Just saying) E IRRITACIÓN ENTRE LOS MISMOS VOTANTES A LOS QUE ASPIRAR CONQUISTAR. A veces, incluso, hablo de football, de lo poco que lo entiendo y lo mucho que me desagrada.

Entre esta variedad de temas, a veces abandono este espacio. Llevo muchas reseñas acumuladas, blogs por visitar y comentar, y libros por comentar. Me disculpo por los comentarios que aún no he podido comentar, porque aprecio mucho que las personas lean mis comentarios y luego incluso hablen de ellos. Haré todo lo posible para enmendar esto en la brevedad.

Las circunstancias tampoco me han ayudado a resucitar el blog. Barriendo tiré mi laptop al suelo, le partí la pantalla y, en resumidas cuentas, la destruí. No he podido ver series, escribir en el blog, y muchas otras cosas. Ahora estoy usando mi viejo netbook, que se sobrecarga con Paint y llora cuando abro dos pestañas en Mozilla Firefox. Algo es algo. Además las clases me quitan bastante tiempo, y sentarse a redactar una reseña muchas veces da pereza, y mucha.

Las redes sociales se convirtieron en parte de mi vida. Quien diga que es triste comunicarse por una pantalla, que utilizar Internet sólo puede ser sinónimo de inutilidad, que este soporte ha arruinado las comunicaciones, merece mi odio está en un error. Algo que nos permite interactuar en tantos y tan variados niveles no puede ser malo. Una herramienta que une a personas de todo el mundo, que construye una comunidad vinculante y activa, que masifica información en cuestión de segundos, que favorece la democracia, la posibilidad de expresarse, de debatir, de argumentar y defender posiciones; un mecanismo que me permite ver y hablar con familiares que viven al otro lado del océano (a quienes, si están leyendo esto, les mando un abrazo inmenso 😉 ), conocer a otras personas que, como yo, muchas veces no encuentran con quien hablar de ciertos temas en el entorno, y da la posibilidad de sociabilizar de manera sencilla y atractiva, no puede ser, bajo ningún punto de vista, algo negativo.

En síntesis, luego de esta verborrea que necesitaba expulsar, finalizo diciendo que espero seguir en contacto con todos ustedes, a través de este blog o de mis otros sitios en la red. Pretendo volver a comentar en este sitio, y no solamente de libros. Ahora los estresaré con todo tipo de divagaciones. Después de todo, sólo aquí puedo hablar de literatura, de Lana del Rey, de Grey’s Anatomy y Revenge, y de lo estresante que es estar rodeado de fanáticos religiosos, en un solo lugar.

3 comentarios en “Las redes sociales, el blog y yo.

  1. Me ha gustado mucho tu entrada, me parece que has explicado muy bien la relación que muchos blogueros tenemos con nuestro blog y con otras redes sociales. A mí últimamente me está costando tiempo hacerle hueco al blog, porque casi no encuentro momentos para leer y mucho menos reseñar, pero intento no decaer, esperando poder organizarme más eficientemente en breve. Sobre otras redes sociales, me encanta Youtube como espectadora (no me atrevería a grabar vídeos por timidez): sigo a un montón de booktubers y me han descubierto un mundo nuevo que me encanta. Twitter no sé cómo utilizarlo, la verdad: es una red que me queda grande porque no la entiendo demasiado bien… Y Facebook me gusta mucho para mantener contacto con la gente que sigo y me sigue. Creo que las redes sociales son una gran ventaja y ciertamente han transformado las relaciones humanas, pero no creo que sea para mal: todo depende del uso que cada uno le de. 1beso!

  2. Estudio periodismo asi que ya es como necesario estar al dia en redes sociales y con las comunicaciones en general. Te entiendo perfecto todo lo que comentas. Tener un blog es estar en otro mundo con otras personas. Uno cuando ya lleva muchos años en esto ya sabe como se mueve 🙂

    besazo

  3. Magnífica entrada la que has compartido con nosotros. ¡Encantado de leer tus divagaciones! En mi caso el blog comenzó casi de manera independiente a las redes sociales: en el primero estaba mi pasión, en las segundas mi vida cotidiana. Sin embargo, poco a poco se han ido fusionando, y aunque sigo manteniendo algunos límites, me gusta el resultado actual. Como dices, estos espacios los concebimos como compromisos “autoimpuestos”, pero nada nos obliga, al contrario, nosotros marcamos los tiempos y las líneas a seguir. Y, por supuesto, mientras nos mantengamos dentro de la educación, la cordialidad y el civismo, nadie debe sentirse ofendido por lo que no deja de ser nuestra opinión. Después de todo, nuestro pensamiento es como cualquier tarjeta de identificación, personal e intransferible. ¡Un abrazo!

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