‘El temor de un hombre sabio’ de Patrick Rothfuss

El nombre del viento es, posiblemente, uno de mis libros favoritos; incluso diría que es mi Harry Potter. Si bien amé la saga de JK Rowling, la releí un par de veces y seguramente volveré de visita a Hogwarts próximamente, La Universidad y el universo de Rothfuss me emocionaron de una manera más profunda. La magia se veía difícil, con mecanismos complejos y misteriosos, más elaborados que los hechizos que murmuraban Harry y sus compañeros. Lógicamente, tras haber releído la primera novela de Crónica del asesino de Reyes para continuar con la saga tenía altas, altísimas, expectativas para el segundo volumen. Así que mi decepción fue aún mayor cuando cerré el libro tras 1200 páginas de nada, nada decorada con una prosa artificiosa y, por momentos, casi lírica; una nada tan pretenciosa que mi indignación se convertía en ira en innumerables momentos. De culto es el perfeccionismo del autor; cuenta la leyenda que ha revisado muchas veces los manuscritos antes de mandarlos a la editorial, sobretodo este que hoy nos convoca. ¿Qué sucedió, entonces?

En esta reseña habrán spoilers, lo siento, pero es la única forma de aclarar ciertos puntos sobre esta novela. Así que brevemente, para aquellos que no han leído el libro, diré que no me gustó, pero que espero con ansia la conclusión de esta saga. ¿Por qué? Porque aún, pese a este tocho interminables, tengo fe en la construcción cuyos cimientos se despliegan en El nombre del viento. Diría que esta novela es un mal necesario. Ahora, sin más dilaciones, la reseña de El temor de un hombre sabio.

La novela comienza minutos después del final de El nombre del viento, aún en la posada Roca de guía, en donde  Bast y Cronista se recuperan de una ajetreada noche azotada por lo que parece ser un demonio. Una memorable escena ocurre cuando el joven aprendiz (al parecer) se acerca a Cronista en medio de la noche para manifestarle sus planes: hacer que Kvothe recuerde quien es y devolverle así sus poderes, o su confianza, o lo que sea. Un plan tierno, de buenas intenciones, que simpatiza inmediatamente al lector. ¿Lo cumplirán? Supongo que esperaremos Las puertas de piedra para saberlo. Por ahora, proseguimos con la narración de sus días de gloria, resumidos en tres jornadas de extenuante narración.

El que corre por la vida, corre hacia la muerte

Las primeras cuatrocientas páginas de El temor de un hombre sabio son emocionantes y muy trepidantes. Vemos a Kvothe comparando su Alar con la misteriosa Devi (ELLA ES UNA MUJER MISTERIOSA, ROTHFUSS, NO LA MAL HECHA DENNA), visitando a Auri y estudiando como nunca, esta vez con Elodin, el estrafalario maestro nominador. Sus conflictos con Ambrose alcanzan una toxicidad divertida y de épicas proporciones, pues finalmente son el detonante de que Kvothe decida marcharse de La Universidad. Y desde este punto la novela se precipita en un abismo del que logra salir a flote en un par de ocasiones. Tenía esperanzas en el cambio de escenario, a ver si por fin vemos las grandes hazañas que narran las canciones sobre Kvothe, sin embargo, es poco lo que realmente sucede en 800 páginas de narración.

En mi tierra decimos: el clavo más alto es el que primero recibe los martillazos -arrugó el entrecejo-. En siaru suena mejor.

Kvothe viaja a Vintas a visitar al hombre más rico de ese rincón de la civilización, el maer, quien le encargará una misión: quiere que el joven músico/arcanista/mejor persona del mundo/bad-ass a tiempo completo le ayuda a conquistar a una mujer. Sí, señoras y señores, Rothfuss quiere que creamos que Kvothe puede conquistar a una mujer para otra persona, después de páginas y páginas recordándonos que el único punto débil del joven e inexperto Kvothe es su relación con el sexo opuesto. Lo curioso de esta parte de la trama es que resulta: Kvothe conquista a Meluan, una mujer de la aristocracia Lackless que odia a los Edena Ruh. Una de las teorías más populares en GoodReads sugiere que ella es la tía de Kvothe, argumentando que su hermana secuestrada por los Ruh es la madre de Kvothe, quien, se supone, dice al comienzo del primer libro que no deben molestar a la familia Lackless. Suena plausible. Meluan tiene una misteriosa caja que conocemos al final del libro, pero de ella hablaré más adelante.

Cumplida esta misión, o mejor dicho en paralelo al cortejo, Kvothe salva al maer de ser intoxicado por su consejero/médico que además resulta ser arcanista. Eso sí que suena lógico, y gracias a este acto heroico nuestro protagonista se gana el favor y la confianza del maer. En esta parte de la novela conocemos además algunos datos sobre los sistemas sociales de Vintas, los significados de los anillos para los pobladores, los chismes que circulan en la corte y volvemos a ver a Denna, ay, Denna, tan forzadamente interesante. La verdad es que, pese a ser un personaje pobremente construido, me cae bien. Me gusta que huya constantemente, que no le dé a Kvothe lo que quiere (seguramente ella sabe que el pelirrojo la ama, LOS CUATRO RINCONES DE LA CIVILIZACIÓN SABEN QUE KVOTHE LA AMA) y se muestre fuerte y decidida por fuera pero frágil por dentro. Un recurso fácil, pero a ratos efectivo. Al final de esta parte la pareja pelea y se separa, por una canción, porque Kvothe no pudo morderse la lengua y no criticar la composición que con tanto esfuerzo escribe la queridísima Denna.

(…) te empeñas en burlarte de la gente- dijo ella-. Te juro que nunca he conocido a un hombre con un don como el tuyo para caer mal a los demás. Si no tuvieras ese encanto personal, a estas alturas ya te habrían apuñalado.

El escenario vuelve a cambiar. Kvothe, sin nada que hacer en Vintas, sin Denna y cumplida la misión del maer, recibe otro encargo: debe viajar por los caminos del rey para capturar a unos bandidos que asaltan a los cobradores de impuestos. Aquí sucede uno de los episodios más emocionantes del libro, cargado de magia de sangre y rayos a los Tárbolin el Grande; pero, como muchas de las hazañas de Kvothe, como él mismo reconoce, han sido magnificadas por la leyenda, y saber qué ha hecho desde su punto de vista resulta esclarecedor, mas no menos impresionante. Punto para Rothfuss.

Ahora llega Felurian. Felurian, ninfa ultra sexual, diosa carnal en medio del bosque, ser fata, protagonista de 100 tediosas páginas de sexo implícito. Felurian, la definición de personaje interesante arruinado por el autor. Porque esta mujer, o hada, ser viviente-noviviente, capaz de enloquecer a los hombres con sus habilidades sexuales, resulta tremendamente interesante dentro del folclore que el autor intenta proponer. Como relato habría servido, como cuento corto, pero no durante páginas y páginas y muchas más páginas. La prosa de Rothfuss, además, le juega una mala pasada, intentando dotar de lirismo fantástico la forma en que Kvothe pierde la virginidad, algo que Felurian no sabe, pues ella piensa que este joven de dieciséis años es un maestro sexual de manos hábiles de poeta y cuerpo curtido por la vida. I MEAN SERIOUSLY.  La escena en que él le confiesa que era virgen y ella no le cree roza altísimos niveles de ridiculez.

Pero si de ridiculez se trata tenemos otros momentos en el libro. Hay un memorable episodio en que Kvothe realiza intercambio cultural folla con mujeres de Ademre (porque tras perder la virginidad se desata sexualmente por Los Cuatro Rincones de la Civilización acostándose con todas las chicas que caen rendidas ante su SIMPATÍA) y una de ella le dice que su cultura cree que los hombres no sirven de nada y que no contribuyen en el acto de procrear. Una cultura de sabiduría milenaria, artes marciales de renombre internacional (que el autor tampoco pretende explicar, por cierto) y tradición hermética piensa que las mujeres guardan microbebés en su interior que se activan en ciertos momentos  y se desarrollan. Bien.

Siguen las sorpresas. Kvothe vuelve de sus aventuras con Felurian y narra algunas cosas en una taberna. Ahora, todo un hombre, no siente timidez ante las insinuaciones de una camarera.

Cuando terminé de contar mi historia, reivindicó su derecho sobre mí y me llevó a su habitación del último piso de la Buena Blanca. Aquella noche dormí muy poco, y Losi estuvo más cerca de matarme de lo que había estado Felurian jamás (PERO QUÉ ME ESTÁS CONTANDO). Resultó una compañera deliciosa, tan maravillosa como Felurian. Pero ¿cómo es posible?, os preguntaréis. ¿Cómo puede compararse una mujer mortal con Felurian?

Y ahora viene la frase notable, la cita célebre del libro, aquella que levantó la ira de muchas lectoras en internet. Este, señoras y señores, no es Kvothe hablando, es Patrick Rothfuss:

A veces un hombre disfruta oyendo una sinfonía. Otras le apetece más una giga. Con el amor pasa lo mismo. Cierto tipo de amor resulta adecuado para los mullidos almohadones de un claro crepuscular. Otro resulta natural en el desorden de las sábanas de una cama estrecha en el último piso de una posada (hasta aquí vamos bien). CADA MUJER ES COMO UN INSTRUMENTO, Y ESPERA QUE LA ENTIENDAN, LA AMEN Y LA TOQUEN FOLLEN CON DELICADEZA, PARA POR FIN HACER SONAR SU VERDADERA MÚSICA. Habrá quien se ofenda con esta manera de ver las cosas. Habrá quien piense que degrado a las mujeres (…). Pero ESOS NO ENTIENDEN EL AMOR, ni la música, ni me ENTIENDEN A MÍ.

A veces vemos a Kvothe quejándose de que le ofende el modo subjuntivo del lenguaje, la actitud de los poetas (porque la poesía es música sin sonido, es inferior, etc, etc), y muchas otras cosas. Mi problema fundamental es que el personaje habla más de lo que hace, sus historias a veces son inverosímiles y cuentan con kilos y kilos de relleno.

Y llegamos al final del libro. Ha pasado menos de un año en la novela y millones de eones en la mente del lector, entre Interludios cada vez más inútiles el autor comienza a jugar sus últimas cartas, casi intentando desesperadamente de atraer la atraer la atención de los lectores. Bast intenta “resucitar” a Kvothe, el hombre que espera la muerte, enviando ladrones a la taberna, logrando solo que Reshi acabe destrozado por la paliza. Ironías fuera, esta resulta ser la escena más emocionante del libro: ver a Kvothe, intentando hacer algo, siendo derrotado por su incapacidad y la fuerza bruta de vulgares maleantes. Algunas piezas calzan en la mente del lector. Conocemos la caja de Meluan, la esposa del maer, hater de los Ruh, quien al aparecer es la tía de Kvothe. ¿Guarda esta caja el nombre de Kvothe? ¿Es por esto que ya no recuerda quién es? Una interesante escena con Elodin enloqueciendo de miedo ante la perspectiva de cambiarse el nombre puede revelarnos muchas cosas. ¿Qué son las puertas de piedra? ¿Son aquellas que Kvothe descubre bajo El Archivo en el primer libro? ¿Qué esconden? ¿Quiénes son los Chandrian? ¿Quién robó la luna? ¿Qué sucedió con Auri? ¿Es Elodin un Amyr? ¿Son Amyr los Amyr? ¿Quiénes son los Amyr? Preguntas y más preguntas no respondidas en más de 1200 páginas de novela.

Quiero finalizar diciendo que, pese a la indignación que me provocó esta novela, me divierto especulando sobre las posibles respuestas que Rothfuss revelará en el último libro. Mantengo, por cierto, mi crítica sobre la falta de información sobre el mundo que el autor intenta construir. Falta historia, faltan siglos de historia, riqueza cultural de verdad. Creo, o quiero creer, que el tercer libro será monumental y aún mejor que la primera novela. No entiendo las pretensiones del autor para El temor de un hombre sabio, pero sí estoy seguro de que fue sobrepasado por sus intenciones. Simplemente, le salió el tiro por la culata. Quiero conocer qué sucedió con Kvothe, de qué huye, cómo perdió la confianza exasperante en sí mismo. Algo me dice, no obstante, que quedan más libros por delante, que con The doors of stone se acaba un ciclo y, quizá,  se inicia el despliegue de un mundo que es impresionante por sí mismo, sin la necesidad de rellenos forzosos.

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2 . 5 / 5

7 comentarios en “‘El temor de un hombre sabio’ de Patrick Rothfuss

  1. No me he leído toda tu reseña por lo de los spoilers pero veo que no te ha gustado nada el libro… No me sorprende porque me han hablado muy mal de estos libros pero aún así, tengo curiosidad y acabaré picando. Pero que conste que voy advertida! A ver si la última entrega te vuelve a enamorar. 1beso!

    • Gabriel dijo:

      Me pregunto quien os ha hablado tan mal de estas hermosas novelas, forma tu propia opinión acerca de ellos. Recuerda que solo es una opinión. Lo que es yo, estoy enamorado de ellos.

      • Esta opinión es mía, lógicamente. Es mi blog. Me alegro de que te haya gustado, pero por muy enamorado del libro que estés mi opinión no cambiará: el libro tiene evidentes problemas, pero reconozco que la prosa del autor es preciosa. Saludos!

  2. Antes de nada, muchas gracias por avisar sobre los spoilers. Tengo los dos primeros volúmenes en casa, pero están pendientes de lectura. Es una pena la decepción que te has llevado con el segundo libro. Eso siempre da rabia, sobre todo cuando vienes de haber disfrutado con la primera parte de la historia. ¡Espero que remonte con el cierre de la trilogía! Un abrazo.

  3. Gabriel dijo:

    Sólo diré que esta novela no tiene palabras superfluas, es una maravilla de libro.
    Amé cada pagina, cada letra, absolutamente todo. No me molesta en lo absoluto la lentitud de la novela con respecto a lo que tiene que contar.

    Me quedo con lo que George Martin dijo de esta novela y cito textualmente «Si tengo que elegir la mejor novela de fantasía épica que leí el año pasado, esa es El temor de un hombre sabio de Patrick Rothfuss. Lo devoré en un solo día, quedándome despierto casi hasta el amanecer siguiente, y ya estoy ansioso por leer el tercero. Este Rothfuss es condenadamente bueno,,,»

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