La estrafalaria lectura veloz

Una soleada mañana de verano, Howard Stephen Berg decidió inscribir su nombre en el libro de records Guinness y demostrar su superioridad respecto al resto de seres que habitaban este mundo. Su hazaña, de proporciones literal y literariamente colosales, despierta en mí dudas que intentaré plantear en esta entrada, quizá con la ingenua intención de que juntos lleguemos a una explicación que demuestre la veracidad de la lectura de 25.000 palabras por minuto. Así es, señoras y señores, en este momento respira y piensa un ser humano (al parecer) capaz de leer 25.000 palabras en 60 segundos. Personalmente, no lo creo. Me suena a fantasía, a don mágico del espíritu santo o a campaña de marketing. Imaginemos el (anti)eslogan: “No prolongues el sufrimiento: lee 50 sombras de Grey en menos de dos minutos”. Seguramente si yo tuviera ese superpoder leería otras cosas: abordaría el Ulysses e intentaría no enloquecer paseando mis ojos a alta velocidad sobre los más importantes ejemplos de fluir de la consciencia que podemos encontrar en la literatura; leería El arco iris de gravedad, mi actual lectura, de un tirón maratónico y sin consultar apuntes o dudar de mis recuerdos. ¿Cómo es posible que alguien pueda leer a esa velocidad? No vengo a presentar una explicación neurobiológica al récord de Howard Stephen Berg, claramente, pero planteo la inquietud. Si alguien, estudiante de alguna ciencia, sabe cómo es esto posible, que lo deje en los comentarios.

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¿Qué entendemos por lectura veloz? Muchas veces me miraron con desconfianza y asombro en la escuela al ver que cambiaba de libro, a veces, en varias ocasiones, semanalmente. Me preguntaron por mi velocidad lectora como si se tratase de un índice que sabía determinar o que tenía cuantificado. Honestamente, no sé cuántas palabras leo por minuto. Nunca hice cursos de lectura veloz, que por cierto me parecen una pérdida de tiempo y dinero considerando que la información está disponible en internet, ni intenté mejorar mi velocidad lectora. Leo y ya está. Quizá con el tiempo y la experiencia comencé a leer más deprisa sin darme cuenta, sobretodo al estudiar. Noto que a veces leo entre líneas o sobrevuelo la página, captando, no obstante, la idea general del texto. Algo similar es sugerido como técnica de lectura veloz, bajo el nombre de skimming, en la que lees el inicio de cada párrafo o fragmentos equivalentes. Diferente es el scanning, literalmente escaneo, en el que pasas la vista buscando palabras o ideas importantes casi sin darte cuenta. Cuando tienes ante ti una gran cantidad de páginas que necesitas leer rápidamente, puedes usar estas técnicas pues no necesitas leer cada palabra. Sin embargo, al leer ficción, el escenario es distinto, y aunque igual puedes leer sin leer todo el texto, acto que muchas veces me sorprendo haciendo, no estoy seguro de si los resultados son satisfactorios.

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No sé si es posible evitar saltarse algunas palabras al leer ficción. La prisa apremia y nos obliga a avanzar más rápido, y aunque creo que logro captar el sentido del texto, siento que algo se ha perdido en el proceso de leer. Intento detenerme y leer cada palabra. A veces releo párrafos completos si persiste esta sensación de ignorancia, una extraña certeza de no estar percibiendo algo esencial, mas no completamente trascendente. ¿Es necesario leer cada palabra? Por una parte, considerando que toda estructura gramática contiene elementos que solo entregan nexo y cohesión a las ideas y que, al quitarlos, solo modifican el sentimiento de orden y fluidez del texto (hablo prácticamente sin base teórica porque no soy estudioso de la gramática. Es más, en los últimos años ni siquiera vi “gramática” como un tema en la clase de Lengua), quizá es posible obviarlos y seguir adelante. Se detectan casi automáticamente, son aquellas palabras que no destacas al usar marcadores de colores en los resúmenes, los sitios blancos de los papeles amarillos que resultan ser tus apuntes. En narrativa, quizá puedes ignorarlos; al leer textos de no ficción seguramente lo haces sin darte cuenta. Decidimos qué palabras son o no relevantes casi con arbitrariedad, sin pensar en que el texto obedece al autor que lo escribió. ¿Estamos menospreciando parte de su trabajo al leer velozmente?

¿Y qué sucede al leer poesía? Ciertamente, y lo recalco con el uso de negritas, es una locura leer velozmente un poema, más aún saltarse palabras. Cada poema tiene su ritmo y su velocidad, y puedes cambiar de forma radical su sentido tan solo por leerlo a prisa. Entiendo la lectura veloz en narrativa, en ensayos, en textos de no ficción en general, pero creo que en la poesía, más que en ningún otro género, las palabras consiguen su máximo esplendor, su importancia como elementos individuales se radicaliza y la falta de una puede destruir completamente un verso, o el poema completo. Quizá esta opinión se deba a la poca poesía que he leído, y a que en consecuencia tiendo a enfrentarme a un poema con la mayor calma que logro invocar, intentando entender y leer palabra tras palabra, forzándome, incluso, a sentir. Porque en la escuela te preguntan por lo que transmite el hablante lírico, pero a veces no me transmitía nada, o yo no me encontraba lo suficientemente receptivo, y volvía a releer la estrofa lentamente, como si la lentitud fuera sinónimo de comprensión.Y ese es uno de puntos que más se discute al leer velozmente, ¿es posible comprender íntegramente un texto al aplicar técnicas de lectura veloz? Pensemos también en una pregunta diferente: ¿queremos entender íntegramente el texto que estamos leyendo? La respuesta, si estamos leyendo por placer, seguramente es sí; pero al estudiar toneladas de textos para un examen quizá no sea necesario comprender a la perfección cada idea, sobretodo si el tiempo es el que apremia y no la velocidad con la que intentamos leer.

4 comentarios en “La estrafalaria lectura veloz

  1. Me parece muy interesante lo que dices. Yo he estado viendo algunos vídeos también de speed reading y no soy capaz de aplicarlo a lo que leo por placer porque siento que me estoy saltando cosas.
    Otra cosa que soy capaz de entender bien (o de hacer) es lo de la sub-vocalización ajajaja. Yo OIGO lo que leo, para mi es imposible no hacerlo, y no siento que pierda tanto tiempo… no sé. La verdad es que la velocidad a la que leo no me quita el sueño. El tiempo que dedico a leer sí.

  2. ¡Qué casualidad! Yo también he estado pensando en lo de la lectura rápida en estas últimas semanas… me leí unos cuantos consejos, lo intenté hacer y, si bien iba leyendo más rápido (aunque yo de por sí no soy excesivamente lenta leyendo), me estresaba bastante. Probé eso de la subvocalización y funcionaba, sí, pero me daba mucha ansiedad al cabo de un rato porque me daba la impresión de que iba al galope, perdiendo aire, como cuando sales a correr y notas que te va faltando el aire al cabo de los minutos… Es verdad que no logré una velocidad tremenda, mi experimento fue muy breve, pero con eso me bastó para convencerme: prefiero leer más lentamente y disfrutar de la lectura en vez de ir más rápido y terminar con la cabeza dándome vueltas.

    Supongo que es posible, pero, como tú dices, al final te saltas palabras, palabras que han sido puestas ahí por el autor de manera intencionada. Elegir un conector u otro, aunque parezca una tontería, muchas veces es crucial para el significado de la palabra, no deberían ser obviados tan a la ligera.

    Estoy de acuerdo contigo: si estás estudiando leer más rápido puede ser muy útil ya que es muy complicado alamcenar cada uno de los detalles del texto, pero cuando se lee por placer una de las gracias es esa, detenerse en las palabras y saborearlas, no verlas como si pasáramos corriendo a su lado.

  3. Supongo que también habría que diferenciar entre leer muy rápido y a lo loco, y entender lo que se lee. Si lees rápido por hacer un record, no creo que te importe el entender el texto en cuestión.
    Estoy de acuerdo en que, al estudiar, se puede leer todo un poco por encima, y luego hacerte tus ideas; pero, a la hora de leer un libro, creo que lo que prima es que lo disfrutes y lo entiendas, no terminarlo lo antes posible.

  4. Recomiendo a todos el libro de Ramon Campayo que viene con un programa para practicar. La lectura veloz tiene mala fama precisamente por culpa de noticias como la que nombras, sin embargo Campayo en su libro explica como leer más rápido sin perder la comprensión de lo que se lee ni saltear palabras, mejorando entre otras capacidades la “memoria Eidética” : realmente muy bueno y recomendable. Me frustra mucho ver que se desaproveche la oportunidad de mejorar una habilidad muy útil, sobretodo para los que nos gusta leer. En mi blog le dediqué un post a este gran libro, y en mi cuenta de Twitter lo comparto para que lo descarguen gratis. Espero les sirva mi comentario. Me gustó tu post. Saludos

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