2015 en libros

Si me siguen en Twitter, seguramente se habrán encontrado con un banal y evitable spam continuo sobre lo poco que había leído durante el año, sobre los muchos libros abandonados y la apatía lectora general que me mantuvo durante meses leyendo pocas páginas semanales. Puedo elaborar excusas más o menos creíbles, comentando mi primer año universitario como el principal argumento para hacerlas medianamente verosímiles. Pero no es el punto de esta entrada. Hoy, de forma concisa y, espero, certera, pretendo resumir mi año lector, organizándome en torno al formato más sencillo y popular de Internet: un top 5 de lecturas.

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Algunos libros que no lograron ingresar al top, ya sea por ser intrascendentes y contemporáneamente empalagosos como Lolito, de Ben Brooks; honestamente decepcionantes, como Bestiario de Julio Cortázar; o excesivamente sobrevalorados, como Seda de Alessandro Bariccio. Y en esta novela me quiero detener brevemente: meses después de haber tratado esta historia en una asignatura, centrada (y llamada) Narratividad de la ficción, sigo sin poder encontrar lo relevante y revolucionario en un libro que, si bien cuenta una linda historia que engancha con temas tan universales como el emprendimiento, el encuentro entre culturas y la traición amorosa, no presenta innovaciones en la prosa, la forma de hilvanar la trama o los personajes. Creo que es un libro despreciable cuya existencia no cambia mucho el panorama actual de la novela contemporánea, y no lo recomiendo sino como una breve lectura que puedes leer en un viaje en tren cuando GoodReads te anuncia que vas 8 libros detrás de lo planificado.

menciones destacables libros

Pero no todos los libros que quedaron fuera de la lista son malos. Algunos estuvieron a punto de ingresar, como El mapa y el territorio de Michel Houllebecq, novela sobre el arte con incursiones al ámbito metaliterario y policial, en el que aborda también sus temas favoritos: la sexualidad actual y el deterioro (a falta de una palabra mejor) de la moral y el pensamiento occidental; Sweet Tooth de Ian McEwan, una historia de espías y literatura durante la Guerra Fría, cuya intención metaficcional final me sigue persiguiendo; o La bofetada de Christios Tsiolkas, actual, ácida y brutalmente honesta, una novela coral que seguramente cuenta con el conjunto de personajes más variados, divertidos y odiablemente humanos que conocí este año.

Siendo estas últimas tres novelas increíbles, hay otras cinco que deseo destacar aún más. A continuación, mis mejores lecturas del año pasado.

Sobre The secret history hablé en su debido tiempo: un fantástico thriller psicológico contado en reversa, cargado de referencias a la cultura clásica y construido sobre sólidos personajes que deciden entregarse a un acto dionisíaco que acaba en tragedia. Brillantemente ejecutado por una notable prosista (algunos ejemplos en la reseña que escribí), esta novela no solo satisface el afán lector del mejor de los page turners, sino que puede ser disfrutada por los más exigentes lectores de ficción literaria.

De la siguiente novela no soy capaz de hablar sino con cierta torpeza. Sobre Mientras agonizo se han escrito tesis doctorales y textos completos, encontrando siempre nuevas dimensiones que destacar de esta intensa historia, centrada en la travesía de los Bundren, cargados con el ataúd de su madre en dirección al entierro que ella deseaba recibir. No solo impacta la fuerza filosófica de la prosa de Faulkner, acomodada a la sucesión de monólogos interiores que conforman este relato, sino la articulación de la trama que nos permite enterarnos de lo que sucedí en la familia antes de la tragedia, y cómo aquello que ahora optan por callar acaba por determinar su futuro.

Houellebecq vuelve a mi lista de mejores lecturas tras la brillante Ampliación del campo de batalla que tanto me impresionó el año pasado.  En Las partículas elementales, la demoledora historia de un biólogo molecular que ha optado por una vida ajena a la sexualidad y su hermano, un misógino profesor de literatura, se tuerce hasta alcanzar dimensiones futuristas. Muchas cosas se le pueden criticar a este autor: desde la forma en que se refiere a sus siempre similares personajes femeninos hasta la forma en que introduce el discurso expositivo en sus novelas, dando a veces la impresión de recitar crudos pasajes de Wikipedia; pero la intensidad y el pesimismo con el que arremete en contra de Occidente, empleando siempre una prosa cruda y extrañamente lírica, me maravillan en cada novela. Hasta cierto punto, podría afirmar que Houellebecq es mi Bukowski.

Diametralmente opuesto a Houellebecq está Jonathan Franzen, cuya última novela, Purity, ingresó a esta lista casi tan pronto como comenzó su lectura. Si me preguntaran quién es mi novelista vivo favorito seguramente diría, tras titubear y relegar a otros autores, quizá superiores, a un olvido momentáneo, Franzen. En Purity despliega su magnífica prosa en una historia que sorprende en cada capítulo (al estilo de los grandes clásicos del siglo diecinueve) con una trama elaborada y de contemporánea agudeza moral. Podría contarles sobre la trama y los temas principales que abarca, pero puesto que ya comenté algunas cosas sobre Purity en GoodReads me limitaré a indicarles un link.

Finalmente, concluyendo esta entrada, la mejor novela que leí el año pasado, una monstruosa y obsesiva creación literaria que indudablemente etiquetaría como una de las obras maestras de la literatura chilena: El obsceno pájaro de la noche, de José Donoso. Excesiva en todos los niveles posibles, aquí se funden voces narrativas y narradores, hilos temáticos, sueños y grotesca vigilia, situando este enredo de imposible belleza en un convento pronto a ser demolido, cuya historia se escribe continuamente y se revela entre mitos y leyendas. El Mudito, uno de los narradores evidentes de este relato, nos cuenta los sórdidos vínculos familiares que acercaron esta casona a la Iglesia, y las artimañas que él y las viejas regentas planean para conservarla, incluyendo la ayuda de magia negra, chantaje y conspiraciones. A grandes rasgos, esa es la historia principal de esta novela, o la más radicalmente real. El resto es una continua inmersión en un mundo caótico y opresivo, grotesco y decrépito en sus pasajes más luminosos, y clarividentemente incomprensibles en sus partes más memorables. Abiertamente experimental y obsesiva,  simbólica y compleja, El obsceno pájaro de la noche es el tipo de novela que ofrece no solo múltiples lecturas sino que además invita a continuas relecturas. Pretendo visitar la Casa de la encarnación de la Chimba nuevamente este año, mientras continúo mi exploración del gran narrador de Chile.

Acabo en febrero el repaso de mis lecturas del año pasado. Hay cosas que nunca cambian, ¿no? Cuéntenme si han leído alguno de estos libros, o si dentro de sus lecturas del 2015 hay novelas tan destacables que merecen y necesitan ser recomendadas sin cesar. Y háblenme también de sus decepciones lectoras del año pasado. A veces, la mejor recomendación que podemos recibir es no acercarnos a ciertos bodrios.

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Octubre en libros

Ha sido un mes de interesantes y variadas lecturas. Desde Palahniuk hasta Nicole Krauss, octubre me permitió leer un libro más que el mes pasado y conocer autores nuevos. En general, 2014 ha traído buenas lecturas, y espero que esto se mantenga el máximo tiempo posible. A fin de año, aprovecho de comentar brevemente, leemos para el Man Pulitzer Book Award Project (¡ahora también en Twitter!) el temido y reverenciado Arco iris de la gravedad, y en noviembre Middlesex de Eugenides. Confío en que serán grandes lecturas. Ahora, sin más anuncios que hacer, los libros que leí en octubre.

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  • ‘Condenada’ de Chuck Palahniuk

Seré breve al hablar de este libro porque fue reseñado hace poco en el blog. En esta novela conocemos a Madison, una joven que tras unas sobredosis de marihuana muere y llega al infierno, en donde se encuentra en un escenario de grotescas imágenes: un río de semen desperdiciado y gigantes que tendrá que masturbar. Aunque la novela tiene los usuales elementos transgresivos del autor, las críticas y comentaros sin menos ácidos de lo usual, y se quedan en el intento de asquear al lector. No obstante, es una novela tremendamente divertida que seguro logrará hacerles pasar un buen rato. Una novela de aventuras Y.A. para jóvenes con estómagos firmes.

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3 / 5
  • ‘La historia del amor’ de Nicole Krauss

Una novela orquestada en a tres tiempos y tres hilos narrativos que confluyen en un hombre exiliado a Estados Unidos tras sufrir el nazismo en Polonia. De pronto aparecen Valparaíso, Nicanor Parra, Buenos Aires y Nueva York. Y sin embargo. De la mano de la prosa de Krauss esta empresa ambiciosa se convierte en una novela entrañable. Leo Gursky llega al final de su vida y comienza la dolorosa e inevitable tarea de reflexionar sobre lo que ha sido su vida; mientras, en paralelo, la joven Alma intenta conseguirle un novio a su madre, dedicada a la intensa tarea de traducir del español la novela La historia del amor, un libro que nos remonta a Polonia y Sudamérica, y nuevamente a Nueva York. Espero subir esta semana un comentario más detallado, para mostrarles además las citas que marqué durante la lectura. Me ha gustado esta novela, mucho.

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4 / 5
  • ‘Amsterdam’ de Ian McEwan

El libro del mes para el Man Pulitzer Book Award Project es una interesante y sorprendente novela. Al igual que otros libros de McEwan, comienza con una escena evocadora: Molly ha muerto y a su funeral llega su marido y sus tres amantes, participantes de una trama cargada de reflexión y sutil humor negro. Vernon, editor de un periódico, recibe de la mano de George, el marido de Molly, las escandalosas fotografías íntimas de Julian Garmony, secretario de relaciones exteriores, candidato a Primer Ministro y ex amante de Molly. La decisión de publicar o no las fotografías en su periódico, cada vez más sensacionalista (quizá por opción, quizá por necesidad) son la excusa para que el dilema moral se desate en una novela que trabaja en distintos niveles. En paralelo tenemos a Clive, compositor llamado a escribir la obra musical más importante del siglo, que ve su vida aturdida por la muerte de Molly y comienza a plantearse temas como la eutanasia y la trascendencia. Esta novela, ganadora del Man Booker Prize, es breve y concisa; en casi doscientas páginas desarrolla con maestría una crítica de la moral y la cultura del fin de milenio, con una historia interesante que se lee con avidez, y que conduce al lector hacia un final inesperado e impresionante a partes iguales.

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4 / 5
  • La semilla del diablo de Ira Levin

No sé si debería llamar clásico del terror a esta novela, sin embargo, muy popular y casi de culto sí es. La semilla del diablo (o El bebé de Rosemary, porque ese título es perfecto y no un desagradable spoiler como el elegido por Ediciones B) es un libro de suspenso que mantiene en vilo al lector hasta el final, preguntándose qué está sucediendo, mientras una atmósfera densa y bien lograda que funciona a la perfección con el resto del relato. Aquí conocemos a Rosemary, una joven casada con el actor Guy Woodhouse, un hombre decidido a triunfar en el cine. La pareja decide mudarse a la legendaria casa Bramford, un edificio que ha albergado innumerables tragedias durante su historia. Y comienzan a suceder cosas extrañas, obviamente. Es una novela de fácil lectura que engancha desde el principio, ideal para leer en un día. Fue el libro que elegí para leer en Halloween y no me arrepiento, no obstante prefiero referirme con cautela a su calidad, pues si bien es emocionante y está bien planteada, no es la gran novela de terror ni se encuentra dentro las mejores del género.

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3 / 5

Y ustedes, ¿qué libros leyeron en octubre? ¿Alguna lectura aterradora?

‘Expiación’ de Ian McEwan y ‘El país de las últimas cosas’ de Paul Auster

He leído más libros de los que el tiempo me permite reseñar. Son cosas que pasan, y como no quiero que las reseñas se acumulen y acumulen en forma de borrador dentro de la interfaz de WordPress, he decidido juntar estas dos que tenía pendiente y juntarlas en una misma entrada, que concentre todas las sensaciones que me transmitieron estas lecturas, grandiosas, por lo menos. Merecen reseñas individuales, extensas y entusiastas, sin embargo, como el día no tiene 30 horas, como a muchos nos gustaría, las comentaré brevemente aquí. Podría ser una nueva sección en el blog, Reseñas breves, y como ya he hecho una etiqueta en las categorías para ordenarlas, seguramente esta presentación se repetirá más adelante. Comenzaré de forma cronológica, por Expiación, pues fue el libro que leí primero. Simplemente por eso.

Título: Expiación
Autor: Ian McEwan
Editorial: Anagrama
Páginas: 435
ISBN: 97843397550
Sinopsis aquí.

Impresiones.

Muchos escritores jóvenes matarían a alguien por escribir la mitad de bien que Ian McEwan. Su prosa está llena de matices, y se desliza a través de la historia con una elegancia muy sugerente. Sugerente a que, en ocasiones, la pasibilidad aparente con la que nos cuenta la historia hace que el lector se pregunte cuándo y dónde estallará la tensión que, al parecer, se acumula desde el título. Briony Tallis es una joven de 13 años herida cruelmente por la literatura. Apasionada por las letras, está escribiendo una obra de teatro con la cual pretende recibir a su hermano León, que llega de la universidad para pasar sus vacaciones. Vendrá acompañado por un enigmático empresario emprendedor, que intenta comercializar chocolate para soldados. Cecilia, otra de las hermanas Tallis, también está en casa. Ha llegado de la universidad en donde, lamentablemente, no ha obtenido las calificaciones que esperaba, a diferencia del hijo de la criada de la casa, Robbie, un prometedor estudiante tentado por la medicina. En la decadentemente majestuosa mansión victoriana en donde se reunirán todos, en medio de los turbulentos años de la segunda guerra mundial, la tragedia comenzará la desatarse. La imaginación, la inocencia, la expiación de las culpas y el amor, son solo algunas de las emociones que el lector encontrará en este maravilloso trabajo del destacado escritor británico Ian McEwan.

Atravesé con las capítulos a una velocidad inferior a la que habría deseado. Quería encerrarme en mi habitación, con el único propósito de no despegarme de las páginas, sin embargo los compromisos externos me limitaron y, quizá, por eso disfruté menos de lo que me hubiese gustado. De todas formas, es una de las novelas mejor planteadas que he leído este año. La premisa es interesante, tiene una sólida base y funciona a la perfección. Tiene un final inesperado, muy inesperado. Muchos quizá habrán visto la gran adaptación cinematográfica (si no la han visto, mi recomendación es esta: lean el libro y vean la película inmediatamente después, es buenísima), y por lo tanto sabrán cómo acaba todo. Sin embargo, lo importante es cómo se suceden las cosas. Quizá una de las partes puede llegar a hacerse lenta, específicamente cuando se habla de la vida de los soldados, no obstante es de vital importancia, y se justifica plenamente al final de la novela. Briony Tallis, aquella dulce chica que intenta cumplir sus sueños narrativos, no sospecha hasta qué punto influirá en la vida de los que la rodean, más mal que para bien, e intentará expiar sus culpas mediante la forma más pura y lógica que se presenta ante sus ojos: la literatura.

En conclusión, es una novela totalmente recomendable. Magníficamente desarrollada, cargada de emoción y narrada con una prosa de alta escuela.

Valoración: 5 / 5

Título: El país de las últimas cosas.
Autor: Paul Auster
Editorial: Booket
Páginas: 207
ISBN: 978-84-322-0978-9
Sinopsis aquí.

Impresiones.

Cuál es, efectivamente, el país de las últimas cosas, carece de importancia cuando nos comprometemos con el relato, e identificamos nuestra propia ciudad en él. Las cosas tienden a desaparecer, poco a poco nace menos gente, el sentido de la vida no tiene relevancia en la existencia y todo sucede en medio de un acelerado ritmo de vida. En aquel sombrío y miserable lugar, Anna Blume busca a su hermano, y nos narra en una larga carta, cuyo destinatario es su novio, las desventuras que vivió.

Es una lectura emocionalmente difícil. El ambiente es hostil, los personajes no tiene esperanza, y es seguro que nada va a cambiar una vez que cierres el libro. Las cosas continuarán desapareciendo, junto con la esperanza de mejorar el futuro. Los paralelismos con la sociedad en que vivimos son evidentes, llevados a un extremo potencialmente posible, que nos invita a reflexionar en cada página. La desolación se palpa en el ambiente, las descripciones son crudas, aunque no grotescas; fuertes, pero no hirientes; firmes, pero no inflexibles. Todo está calculado, y el resultado es una historia que nos habla del verdadero papel del ser humano en la sociedad, y de cómo ésta puede determinarnos, mientras nosotros la determinamos a ella. La ciudad nos deshumaniza, eso está seguro.

Las imágenes de las grandes capitales siempre muestran a grandes masas de personas movilizándose a través de las avenidas principales, apuradas, sin saber por qué,  pero apuradas al fin y al cabo. En el fondo, es una distopía más menos post apocalípticas, sin embargo su fuerza escapa al género, e ingresa a un área más profunda, sobre quiénes somos en esta ciudad, en “la” ciudad.

Recomendable, totalmente recomendable, El país de las últimas cosas es una historia que solo podría haber sido escrita por Paul Auster. En uno de sus primeros trabajos, en donde los elementos del azar aún se están desarrollando, el autor nos plantea de manera visionaria y alarmante, probablemente en tono de advertencia, una sociedad desarmada, sin esperanza, en donde el valor humano ha desaparecido incluso dentro de los mismos hombros. Sin embargo, levemente, hay un destello luminoso. Anna nos invita a pensar que quizá no todo está perdido, que quizá podemos escapar del “progreso”, y volver a ser personas, no simples mamíferos.

Valoración: 5 / 5