El asesinato de Roger Ackroyd, de Agatha Christie

¡Por fin tengo tiempo para subir la reseña! Los primeros días de clases fueron bastante tranquilos, así que logré organizar lo que necesitaba. Les cuento que para clase de Lengua Castellana, este mes, debo leer la novela De amor y de sombra, de Isabel Allende (¿Alguien la ha leído) para un examen. Les comentaba en la entrada anterior que había terminado de leer el libro El asesinato de Roger Ackroyd y que, por tiempo, no podía hacer la reseña. Preferí esperar a tener un momento para hacerlo, y hacerlo bien. Porque no sirve de nada apurar las cosas y escribir una reseña mala. Así que, ahora, me dispongo a contarles cuáles fueron mis impresiones de la novela que lanzó a Agatha Christie a la fama. 
Poirot cultivaba calabacines…
King’s Abbott es una pequeña comunidad de Inglaterra, tranquila y en donde, generalmente, los millonarios se retiran a descansar al final de sus vidas. Precisamente es lo que busca el famoso detective belga Hercule Poirot, quien se ve envuelto en uno de los misterios más atrapantes de la  dama del crimen británica. Poirot, ya retirado y sin su amigo, el doctor Hastings, se interesa por el caso de la muerte de su gran amigo Roger Ackroyd, quien murió por una daga tunecina clavada en su espalda. 
El doctor Sheppard es un hombre atareado. Prácticamente el único doctor de la región, atiendo a muchísimos pacientes al día. Entre ellos Mrs. Ferrars, una dama que se suicida por la culpa. Algo oculta aquella señora, y seguramente está relacionado con el misterioso sobre que le envió a Mr. Ackroyd (con quien se presume mantiene una relación) antes de quitarse la vida. ¿Tendrá también que ver con la muerte repentina, y poco lamentable, de su marido tiempo atrás? El dr. Sheppard, pasmado, se ve envuelto junto a Poirot en la investigación de la muerte de Poirot, y los trapos sucios de los habitantes de King’s Abbott no tendrán en salir.
Como siempre Agatha Christie hace gala de su inteligencia sobredesarrollada en cuanto a tramas puzzle se refiere. Sin embargo aquí, particularmente aquí, ocurre algo al final. Algo que le valió tanto elogios como críticas en la época en que su publicó la novela. Porque, según una legión de fanáticos de la novela de intriga, la dama británica del crimen, aparentemente, no cumpliría con la regla básica: el detective no puede saber más que el lector. El giro fresco y novedoso le valió, pues, tanto aplausos como abucheos. Sin embargo, claramente, los aplausos fueron superiores y la narrativa negra de Christie se potenció a tal nivel que fue catapultada a lo más alto de la lista de ventas. 
Agatha Christie hace una descripción minuciosa sobre los habitantes de la alejada King’s Abbot al inicio de la novela. Para que el lector se ambiente a la atmósfera psicológica social que rodea la historia, es necesario que se explique un poco, entre otras cosas, el contexto de la época, en relación a la mentalidad de las personas. Con la misma pulcritud de siempre (incluyendo curiosas formas “formales” de hablar en la época), Agatha Christie nos enseña quién es quién en King’s Abbot.
Los personajes, como siempre, están perfectamente delineados; física y psicológicamente, claro. En base a inteligentes diálogos nos damos cuenta de cómo se configura la personalidad de determinadas personas, y como estas actitudes interfieren en el desarrollo de los acontecimientos. Tenemos, entonces, la personalidad analítica, pulcra, fría y simpática (sin dejar de mencionar su egocentrismo exquisitamente marcado), del connotado detective Hercule Poirot. La gran mayoría de las novelas de Agatha se relacionan con dos personajes: Miss Marple y Poirot. Este último aparece en más ocasiones, como aquí. Siempre haciendo gala de la calidad de sus “privilegiadas células grises”, el detective Poirot no escatima en bromas sobre las deducciones de otras personas. Su egocentrismo está más que aceptado, a mí parecer. El proceso psicoanalítico que lleva a cabo en cada una de sus “soluciones al misterio” deja al lector pasmado, pensando con la mayor rapidez posible. Claro, no todos podemos ser como él, pero es innegable que nos entretiene hacerle la competencia. 
Los personajes representan el pensar de las personas a inicios del 1900. En general las personas que ambientan los relatos de Christie viven vidas ejemplares, monótonas, reprimiendo siempre los escándalos para no causar malas impresiones. Poirot (o el detective de turno) se encarga de  sacar a luz aquellos escándalos, porque siempre pueden guardar relación con el misterio.
La trama, como siempre, redonda. Fresca, rápida, dinámica, y con dosis justas de misterio. Agarra al lector y lo zamarrea entre un universo de soluciones y posibilidades, todas plausibles por igual. La lista de sospechosos siempre es larga, y resulta que siempre, todos, son posibles asesinos. Mejor para el lector, porque nunca se aburrirá con una novela de Christie. En el diario El país (de España) dijeron, en una ocasión, lo siguiente: <> No puedo estar más de acuerdo con esas palabras. En estos libros impera, por sobre todas las cosas, el juego cerebral, con tintes profundos sobre la psicología humana, que explora las personalidades de cada personaje y las analiza en pos de determinar el asesino. 
Los giros en la trama son sorprendentes, sobre todo el giro final. Si bien mucho se ha dicho sobre lo sorprendente y tramposo que puede ser, debo admitir que la identidad del asesino se me pasó por la mente, con una base que la hiciera sostenerse. Pocas veces incluyo spoilers tan grandes (revelarles el final de esta obra sería un crimen), pero quiero compartirlo con los que ya leyeron la novela. Así que, a continuación, y con letra de otro color, se encuentra información específica de la trama. Si no se ha leído el libro será mejor que se salte el párrafo y siga con la reseña.
SPOILER
El final de este libro es famoso por su originalidad y sorpresa, y no es para menos. Sin embargo, debo decir, que, mientras decenas de personas (creo que exagero un poco con la cifra) me decían ¡quedarás sorprendido por el final!, yo pensé que el asesino podría ser el narrador del libro, el doctor Sheppard. Y es que, en ocasiones, existían pequeñas alusiones a lagunas en la historia. Si bien el doctor insistía en que era “poco importantes”, el lector advierte que hay algo más. Pese a todo nunca llegué a tomar en serio completamente esta hipótesis, así que cuando llegué al final quedé igual de sorprendido y de una pieza que los otros millones de lectores del libro. Releyendo algunos párrafos me di cuenta de que la única pista importante que ella nos escondió fue el de unas horas, que determinan la investigación de los detectives. 
Como dije, igual me sorprendí; y es que, sinceramente, le perdono todo a Agatha Christie. ¿Saben por qué? Incluso el asesino hubiese resultado ser un dragón de colores Poirot, con sus increíbles células grises, de igual manera nos habría entregado una lista minuciosa de las pistas que siguió, y escuchar sus célebres monólogos es siempre un placer. 
FIN DEL SPOILER 
Creo que se ha notado que la novela me encantó. Si bien el final es sorprendente, no es mi favorito de la escritora. Para mí seguirá siendo el de Asesinato en el Orient Express, puesto que presenta el mismo factor sorpresa que El asesinato de Roger Ackroyd, sin embargo las pistas están frente al lector siempre. 
Como siempre en las novelas de Agatha Christie, se incluye al principio del libro una “Guía para el lector”, ideal para evitar confusiones entre los protagonistas. Además dentro del libro hay algunas “ilustraciones” ideadas por el doctor Sheppard a medida que investiga el caso con nuestro gran amigo Poirot.
En resumen, El asesinato de Roger Ackroyd resulta ser una de las novelas más emocionantes de Agatha Christie. Presenta un misterio increíble, personajes entrañables y un final impactante que dejará al lector pensando durante mucho tiempo. Pese a todas las críticas por el final creo que vale la pena leerlo. Agatha lo consiguió otra vez, como siempre, con este libro: logró que el lector se quemara las pestaña, derritiera su cerebro y explotara sus neuronas pensando en la identidad del asesino, cuando sol Poirot puede dilucidar la verdad.  
Ahora estoy leyendo Oliver Twist, de Charles Dickens. ¡¡Cómo me he emocionado con ese libro!!. Sé que tiene poco que ver con Agatha Christie, pero quería comentarselos.

Muerte en el Nilo, de Agatha Christie

Y siguiendo con la lectura de la colección de los libros de Agatha Christie, en esta ocasión escogí otro gran clásico de la literatura policial. Estoy hablando de Muerte en el Nilo, en donde participa mi gran amigo, el detective Hercule Poirot. Esta novela es muy buena. Quizá mejor que Asesinato en el Orient Express, y, al igual que los otros libros de la dama del crimen, lo recomiendo.

Linnet Doyle lo tiene todo : belleza, riqueza, amor… Y un viaje por el Nilo para disfrutar de su luna de miel. Pero, tras esta aparente plenitud, muchos peligros la acechan: los incontrolables celos de su amiga, los intereses económicos de sus tutores, la ambición de los ladrones de joyas. Poco a poco el crimen comienza a perfilarse como algo inevitable, y Linnet aparece asesinada en su camarote.

Iniciamos en Inglaterra, conociendo los problemas de las bodas arregladas por los intereses. Linnet Doyle es una joven millonaria, maestra de los negocios y poseedora de una inusual belleza. Se encuentra cerca de la fecha para casarse con un lord inglés, pero algo ocurre. Su amiga, Jacqueline, llega de improviso pidiéndole ayuda. La amiga se casará con un pobre, y, lejos de pedirle dinero, le pide trabajo. Linnet conoce al prometido de su amiga y, como ya se imaginará, nuevamente obtiene lo que quiere. Sí, le quita al prometido de su amiga y se casa con él.

He tenido muy buenas experiencias con los libros de Agatha Christie. Anteriormente leí Diez Negritos y Asesinato en el Orient Express, ambos con magníficas experiencias. Las tramas policiales, con personajes bien caracterizados y notable sorpresas, que ella crea le confieren la etiqueta de la reina del crimen. Precisamente otro de sus grande clásicos es este: Muerte en el Nilo, adaptado también a la pantalla.

El detective de esta novela, como ya les contaba, es nada más y nada menos que Hercule Poirot. Un hombrecillo de bigote, de origen belga, que encierra en su mente un poder analítico fuera de serie, y que siempre descubre la verdad.  Como les comento siempre, este personaje me encanta. En muchos blogs me he topado comentarios sobre su arrogancia. Sí, es verdad, Hercule Poirot es bastante arrogante. Pero en el buen sentido. Extraño, ¿no?. Pues sí, a mi me divierte mucho su arrogancia, es bastante inocente y siempre sale en los momentos oportuno. Les dejo aquí un extracto que ilustra esto:

 -De modo que fue ella quien se lo dijo. 
-Dispense, ella no me lo dijo.
 -Entonces, ¿cómo lo sabe?
 -¡Porque yo soy Hercule Poirot! ¡No necesito que me lo digan.

Simpático, ¿no? A mi me encanta este personaje, y sus auto comentarios con lo más. Relacionado con este mismo personaje, y con el libro anterior que leí, la estructura final es similar. Existe un capítulo completo dedicado a un monólogo de Hercule Poirot, en el cual explica la identidad del (la) (los) asesino(a)(s) Aquí me pasó lo mismo que la vez anterior: tenía identificado un culpable. Sabía que él había matado a Linnet y, ¡Bam!, era culpable… pero de otro crimen. Porque en este libro, al final, se entrelazan otros crímenes. No asesinatos, esos se suceden dentro del barco durante la novela. ¿Hay más asesinato aparte de el de Linnet? Sí, y son impredecibles. Sobre todo el último… ¡Wow!, cómo quede después de ese…

un verdadero crucero por el Nilo…

La trama, como siempre, notable. Las intrigas se suceden con rapidez y no hay página sin sorpresa. Al final todo tiene una explicación perfectamente plausible, dándole más credibilidad al relato. Los personajes ocultan cosas, todos y cada uno de ellos. Así se originan las tramas paralelas: robo de joyas, estafas financieras, desengaños amorosos. La sensación de paranoia que encontramos en Diez Negritos también se encuentra aquí, porque nadie es lo que parece o pretende ser.

El asesinato de Linnet no ocurre inmediatamente. Esta novela destaca como más larga que las usuales de Agatha Christie, y por esto cuenta con una parte de exploración al principio, que caracteriza a los personajes que interactuarán en la obra.

Al igual que en su aventura anterior (la cual se menciona en varias ocasiones), luego del asesinato comienza una ronda de interrogatorios, caracterizados por la perspicacia y personalidad metódica de Poirot. Dentro de la mente del detective se crean hipótesis, y el lector es testigo privilegiado del pensamiento analítico del hombre. Los primeros en caer como sospechosos son los que tienen coartadas falsas, pero todo esto cambia luego del segunda asesinato. Poco a poco se descubre que algunos pasajeros le tenían ira a la familia Doyle, por motivos económicos principalmente.

Otro aspecto interesante también es la cantidad de datos sobre Egipto. Por algún lugar leí que el libro salió luego de una visita de Agatha a ese país. La mujer nos cuenta cosas que todo turista desea saber, a través de un destacado arqueólogo que viaja en el crucero. Otro sospechoso (todos los son, ninguno lo es…) del crimen. La escritora nos cuenata sobre cada lugar que atraviesa el Karnak -el crucero-.

Intenté no revelar muchos spoilers porque esta novela se arruinaría totalmente. En lo personal me gustó más que el anterior que leí, y tiene un final aún mejor. Cuando todo estaba terminado, ¡Bang!, ocurre otra cosa, narrada en medio párrafo. Es repentino, violento, propio de Agatha. Pero todo tiene una explicación, así que, tranquilo lector, que todo se entenderá. Como les dije en muchas ocasiones, este es otro gran clásico de la narrativa policial.

Continuaré con los libros de Agatha Christie, porque cada uno es mejor que el anterior. Les recuerdo a los lectores de Chile que la colección continúa a un precio de $2990. Si quiere saber la programación completa de los libros, puedes escribirme un mensaje a mi correo (payooh.z@gmail.com)

Y a continuación, les comento algo más alejado del libro. He visto que muchos blogs de libros cuentan con una sección de recomendaciones. Siempre he creído que la mejor forma de difusión de una novela es la recomendación personal. De esta forma he creado una página (en la barra de páginas del blog) llamada “Recomiéndame un libro”. Para hacer una recomendación, solo tienes que agregar un comentario, como si fuera una entrada. Espero con ansia sus recomendaciones, a ver si congeniamos en los gustos

Edito: Para los que intentaron realizar una recomendación y no pudieron, esto se debió a que tenía bloqueada la opción de comentarios. Ahora está todo bien. Entonces, ¿qué libro me recomiendan? ¡Saludos a todos!

Asesinato en el Orient Express, de Agatha Christie

Ya les había contado que en Chile comenzó una colección de novelas de la reina británica del crimen en un cómodo formato en tapa dura. Pues bien, esta es la segunda que leo (y tercera de la colección) y cada vez me encanta más esta escritora.

Estambul, pleno invierno. Poirot decide tomar el Orient Express que en esta época suele hacer su recorrido prácticamente vacío. Pero aquel día, el tren va lleno y sólo gracias a una buena amiga consigue una litera en el coche-cama. A la mañana siguiente se despierta, descubre que una tormenta de nieve ha obligado a detener el tren y que un americano, llamado Ratcher, ha sido apuñalado salvajemente. Aparentemente nadie ha entrado ni ha salido del coche-cama. El asesino, sin duda, es alguno de los ocupantes entre los que se encuentra una altiva princesa rusa y una institutriz inglesa

Luego de la experiencia con Diez Negritos, ya sabía que me encontraría otra vez en medio de un misterio imposible, con entretenidos e interesantes personajes, reflexiones e inteligentes diálogos y sorpresivos giros de trama. Pero esto, sí, esto señoras y señores, es un libro fundamental para todo aquel lector asiduo a las novelas negras y de detectives.

En este libro con topamos con el detective más famoso, junto con Sherlock, del mundo literario. Estamos hablando del perspicaz Hercule (o Hercules, según la traducción) Poirot, destacado hombre que, gracias a sus reflexiones, logra siempre descubrir al culpable.

Una vez a bordo del famoso Orient Express, Poirot rechaza la solicitud de un misterioso hombre, que asegura es perseguido y teme morir asesinado en el tren. El hombre muere apuñalado de forma brutal en su habitación, y el asesino se ha asegurado de dejar cero pistas disponibles.

El tren se detiene. La nieve imposibilita la continuación del trayecto y permanece estancado por algunos días. Cosa sino frecuente, usual, en el recorrido. Un amigo de Poirot lo incita a intentar descubrir la identidad del asesino, el cual, a todas luces, parece ser uno de los pasajeros del tren.
Aquí se presenta uno de los pilares fundamentales de muchas obras de la autora (y de otros tantos que han intentado emularla): la paranoia. Todos son culpables, todos son inocentes, todos son potenciales asesinos, todos podrían ser víctimas. Poirot hará acopio de toda su capacidad mental para conseguir desenredar este intrincado misterio.

Pero Hercule Poirot es metódico, y decide iniciar la investigación desde el principio. Descubre, entonces, que la identidad del asesinado es, nada más y nada menos, la de un famoso secuestrado norteamericano, culpable de la muerte de miembros de la importante familia Armstrong, norteamericana también.

Con la misma prolijidad, Poirot comienza a interrogar a los pasajeros del tren. Poco a poco comienzan a relucir secretos, mentiras y muertes. Llega al punto en que no puedes confiar en nadie, porque todos te resultan igualmente culpables. Al principio me enredé un poco con tanto nombre, compartimiento en el tren, parentesco, etc. Pero, gracias a una ilustración en el libro, me orienté. Además me ayudó mucho la “Guía para el lector” que anota la escritora en la primera página.

Muchos pasajeros mienten, y Poirot lo sabe; y, precisamente por eso, comienza una nueva ronda, express y solo para algunas personas, de interrogatorio. Sus preguntas incisivas y despreocupadas me encantan, tiene además un humor sutil e irónico poco presente en personajes de este tipo. Las reflexiones que crea durante la novela dejan pasmado al lector. Nunca se me habría ocurrido, me decía a cada capítulo.

En los vagones se esconde el asesino

Pero lo mejor es el final, sin duda alguna. Es intrigante y muy muy muy sorpresivo. Y hago aquí un pequeño paréntesis para referirme a algo que he notado mucho en otras novelas.
A muchos nos encanta toparnos con un desenlace sorpresivo, violento, etc. Pero a veces, los autores prácticamente me timan con finales imposibles, sin explicación. Tipo, es así porque sí, y solo porque no es de otra manera. Aquí no pasa. No, para nada. El final es increíble, pero Poirot se toma un capítulo entero para monologar sobre porqué es así, cómo lo descubrió, y qué implicaciones tiene para los demás. Y, realmente, el final es magnífico. De los mejores finales que he leído.

Otra cosa que me gusta de las novelas de Ms Agatha es el lenguaje de sus personajes, todos, en su mayoría, perteneciente a altas clases. No hay palabras groseras, prácticamente. Hasta los insultos salen con respeto, y eso me gusta. Me imaginaba a Poirot mientras interrogaba a los posibles culpables…
Las explicaciones de Poirot no se me hicieron tediosas en ningún momento, al contrario, me motivaban a seguir leyendo. He aquí un momento memorable del libro, casi al final de este:

-Dígame, ¿sabe usted quién mató a Ratchett?
-¿Y usted? -repitió Bouc
-Yo sí. Hace tiempo que lo sé. Está tan claro que me maravilla que usted no lo haya comprendido también. -Miró a Hardman y le preguntó:-¿Y usted?

Efectivamente Poirot ya sabía la identidad del culpable, y a continuación propone dos soluciones, muy interesante.

Realmente, esta novela es como un juego. Buscar al culpable es entretenidísimo, y yo me planteaba mis propias hipótesis. Al final pensaba que eran dos l@s culpables. Sostenía aquella hipótesis y tenía mis razones. En los últimos capítulos estaba seguro, nuevas pistas habían salió a  luz y bueno… nada que ver.

Les recomiendo mucho esta novela, un verdadero clásico del género policial.

Diez Negritos, de Agatha Christie

Diez personas reciben sentadas cartas firmadas por un desconocido Mr. Owen, que las invita a pasar unos días en la mansión que tiene en uno de los isltoes de la costa de Devon. La primera noche, después de la cena, una voz los acusa, de ser culpables de un crimen. Lo que parece ser una broma macabra se convierte en una espantosas realidad cuando, uno por uno, los diez invitados son asesinados en un atmósfera de miedo y mutuas recriminaciones. La clave parece estar en una vieja canción infantil: ‘Diez negritos se fueron a cenar, uno se ahogó y quedaron nueve. Nueve negritos trasnocharon mucho, uno no despertó, y quedaron ocho…’.

Debo reconocer que leer este libro no estaba en mis planes.
Caminaba hacia un almacen cercano a mi casa cuando vi el libro, colgado en la vitrina de un quiosco. Hace un tiempo se inició en el diario una colección de Agatha, pero en tamaño bolsillo (más chico, incluso) y no con todos los títulos. Al parecer esta colección cuenta con todas las novelas de la escritora, espero, porque tengo muchas ganas de leer todo lo que tiene. Los libros vienen en formato tapa dura, con un tamaño más que cómodo. Y a un precio bueno, por lo demás.

Pero vamos con el libro.
Como les contaba anteriormente, nunca había leído un libro de esta escritora. Mi primer acercamiento con ella fue, no obstante, hace algún tiempo, cuando encontré un libro de ella que había pertenecido a mi madre, muchos años atrás. La edición es vieja, muy vieja, pero está en buen estado. Comencé a leerlo, pero por temor a romper una página lo abandoné. El título era El Misterio de las Siete Esferas

Pero mi primera lectura completa de Agatha es Diez Negritos, la cual les pasaré a comentar.
La novela es corta, sin embargo esto no es un impedimiento para que la escritora logra un atmósfera atrapante, sofocante y perturbadora. Las personas que reciben una invitación del enigmático Mr. Owen se reunen en una isla aún más enigmática, la Isla del Negro, en la cual comenzarán a morir uno tras otro.

La primera muerte ocurre de forma repentina. Estaba leyendo una descripción de la gran casona cuando de repente el párrafo cambia. En menos de tres lineas describe una muerte chocante e inexorable. Supe entonces que con Agatha Christie no se juega. Inmediatamente la escritora comienza a presentar pistas sobre un posible asesino. Las sospechas del lector se depositan sobre distintos personajes, cada uno, en apariencia, más inverosímil que el anterior. Con cada muerte se presentan nuevos sospechosos, hasta que llega el punto en el cual todos, absolutamente todos, son sospechosos.

Cuando los sobrevivientes son cada vez menos, y, como les dije, todos son sospechosos, la atmósfera de tensión y desconfianza logran niveles que no había experimentado con otros autores. Porque Agatha Christie no se va con rodeos. No exagera con descripciones inútiles (como otros exponentes del genero) o historias larguísimas sobre el pasado de los personajes. No, ella se limita la causar tensión, de un modo complejo y muy efectivo. El estilo formal de Agahta, debo decir, me encanta. No hay palabrotas, bien.

Volviendo a la trama en sí, hay que mencionar que está muy bien lograda. Se presenta de forma dinámica y entretenida, con sorpresas a cada capítulo. La caracterización de los personajes también está muy bien lograda. Para ser una novela corta, cada personajes está muy bien delineado, con un pasado enigmático y un futuro incierto.

Finalmente, Agatha nos presenta un Epílogo, en el cual se encuentra una carta escrita por el responsable de la matanza, en la cual explica sus motivos y formas. Prepárense para la taquicardia, porque el responsable (aunque en algún momento sospeché de él) me dejó anonadado.

No daré nombres de personajes, porque seguramente me ganaré más de algún lector menos. La lectura de este libro me tomó tan solo dos días. Necesitaba saber quién era el responsable de los asesinatos en la Isla. Leer a Agahta Christie debe hacerse sin conocimiento previo de los personajes. La idea es lanzarse, y dejarse llevar por la eficaz, misteriosa, enigmática y perturbadora pluma de una de las escritoras más prolíficas y exitosas de todos los tiempos.

PD: Para los lectores que viven en Chile. La colección sale todos los Lunes a $2900, a excepción de Diez Negritos, que salió a $1990. No está asociado a algún diaro o periódico en específico.

PD 2: Poco tiene que ver con este libro, pero se los comento igual. Estoy leyendo El Pasaje, ¡y cómo me estoy divirtiendo!. Eso sí, creo que debería haberlo leído en otro momento. Estoy saturado en exámenes y trabajos, y el tiempo de lectura se me reduce considerablemente. Pero bueno, ya me embarqué en esta travesía y prefiero sentarme en la linea del subway antes de dejar de lado a Amy, que me tiene de los nervios.