Crimen en Directo, de Camilla Lackberg

   No tenía pensado leer esta cuarta entrega de los crímenes de Fjällbacka, pero, mientras esperaba la llegada de un par de libros por correo, no me aguanté y tomé esta novela. Me la regalaron hace unos meses, traída por un familiar desde España. Las novelas de Camilla Lackberg son siempre grito y plata en Suecia, convirtiéndose en una habitual de las listas de best seller. El fenómeno Lackberg, claramente, se vio potenciado en los países hispanos por la masividad de Stieg Larsson, autor de la trilogía Millenium (mi saga favorita, leída dos veces y que, sin embargo, nunca he reseñado), que rompió records en todo el mundo. Hace poco tiempo se anunció la adaptación para televisión de las novelas de Camilla, bajo el título de Fjällbacka Murders. 

 
Comenzamos con una muerte. Las novelas de Camilla Lackberg se inician siempre con una fórmula determinada: un asesinato. Pero en esta ocasión la muerte ocurre en un accidente. Marit, la victima, muere producto de un accidente de tráfico, producto de la ingesta de alcohol. Aquello marca el inicio de las investigaciones especiales porque, según sus familiares, ella practicaba la abstinencia. La vida familiar de la víctima es complicada: separada de un marido que la acosa en la actualidad, lesbiana no reconocida que vive con su pareja y su hija en un apartamento y poseedora de un oscuro pasado. Lo que parecía ser un accidente de tránsito típico, se convertirá en un misterio imposible, relacionado con antiguas muertes ocurridas en Suecia en el pasado. Todas misteriosas, y todas relacionadas por algo: un viejo cuento de los hermanos Grimm llamado Hansel y Gretel. 
   Paralelamente se desarrollan dos tramas más. Vamos con la primera:
   Un provocador reality ha llegado a la localidad de Tanum, <<Fucking Tanun>>, que busca crear polémica y aumentar el turismo en la zona. Las altas esferas de la ciudad, en particular el gobierno regional, se muestra totalmente de acuerdo en prestar escenario a un grupo de jóvenes que mostrarán ante la cámara la degeneración de una generación perdida en el alcohol, el sexo y las drogas. Las historias de cada uno son muy potentes. Es un grupo bastante heterogéneo. Una de las chicas padece depresión, pero al parecer ella no lo ha notado. Para aliviar la tensión de su vida se corta los brazos, porque siente que, con la sangre, escapan sus problemas. Tina, una chica medianamente esforzada, intenta incursionar en el mundo del canto, pero, humillada en el programa Idol, ingresa al reality. Uffe, un joven entregado a la nada. Su mundo se reduce a los escándalos, excesos, alcohol, violencia, sexo, drogas… el componente malo del grupo. Entre los restantes, destaca la tímida Barbie, una joven sin padres, ni familiares, amargada y resignada, que intenta ser alguien en la vida gracias a la fama que ha provocado en la televisión. Lleva un registro en su diario personal, el cual servirá de clave para la investigación de su muerte. Sí, luego de una noche de violencia entre los participantes, ella aparece asesinada en un contenedor de basura. 
   La segunda trama paralela se centra en Erika y Anna, su hermana, quien, luego de asesinar a su marido, Lucas, y ser declarada inocente, se refugia en la casa de la pareja de Fjällbacka. La fecha del casamiento entre Erika y Patrik se acerca a un ritmo terrible y aún no comienzan a hacer los preparativo. Todo se ve complicado cuando se inicia la investigación del asesinato de Barbie, y la comisaría cae presa del ritmo febril de investigación.
Me encantaría visitar Fjallbacka
   Lo que parecían ser dos crímenes totalmente distintos, comienzan a perfilarse como el resultado de un enigmático asesino en serie quien, movido por un trauma oculto de la infancia, ataca a ciertas personas con ciertas características específicas.
   El estilo rápido y efectivo de Camilla Lackberg vuelve en gloria y majestad, con una historia de buen ritmo y excelente intriga. Las tramas retorcidas son su sello. Lo que parece ser nunca es, y lo que no parece ser tampoco. Entonces, ¿quién es quién? Los momentos en los que la policía se encuentra sin pistas hacen que el lector se motive aún más a seguir leyendo, porque cada ver queremos con más ganas saber qué demonios está sucediendo.

  Camilla Lackberg nació y se crió en Fjällbacka. Por esto escribe sus historias en base a este pueblo (ver la foto de arriba), porque sabe cómo es la atmósfera que rodea a los habitantes. La autora entrega un interesante análisis psicológico sobre cómo es la vida en la villa costera de Fjällbacka, y sobre cómo las personas que no están acostumbradas a atravesar semejantes casos escabrosos (me refiero a la población) reaccionan. Las descripciones del paisaje también son muy buenas. Uno se siente habitual de Fjällbacka, es como volver a un lugar conocido. Mientras ella describe el lugar, yo pensaba que, efectivamente, estaba transitando por las calles, y que respiraba el aire marino

   Los conflictos familiares y emocionales siguen presentes, de la misma forma de La Princesa de Hielo. Anna comienza a recuperarse, y con la ayuda de, nada y más y nada menos, Dan, el ex novio de Erika Falk. La depresión que la azotaba comienza alejarse y se perfila una vida más normal, luego de haber asesinado al cerdo de Lucas.

   Intenté omitir al máximo los spoilers, para no arruinarles la lectura. Así que, probablemente, encontrarán muchas cosas que, deliberadamente, omití.
   En resumen, una historia muy buena, con una trama realmente intrigante que ofrece un ritmo rápido y efectivo. Comparado con las entregas anteriores de Camilla Lackberg, este es más interesante, porque aborda temas distintos a los que eran habituales en otras novelas. Los dilemas éticos sobre la degeneración de la juventud, la homosexualidad (recordando que Marit, la asesinada que inicia el libro mantenía una relación con una mujer), los conflictos de interés y el secuestro infantil. Quizá en cuanto a tensión no ofrece lo mismo que la parte anterior, Las Hijas del Frío, pero en cuanto a calidad y entretención están iguales. Lo recomiendo a todos los lectores de esta gran escritora sueca.

                                               
    Ahora solo me falta leer la siguiente entrega, Las Huellas Imborrables, porque la que acabo de leer termina en una parte muy intrigante: Erika, buscando en el baúl de su madre, descubre un traje de infante manchado de sangre seca, junto a una medalla de la Segunda Guerra Mundial… con un símbolo nazi. ¿La madre de ella era nazi? ¿Se explica así la falta de emotividad y cariño con la que trató a las niñas? Tengo que leer el siguiente libro para saber…

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