‘Sábado’ de Ian McEwan

Henry Perowne, el neurocirujano que protagoniza esta novela, no le otorga un valor especial a la literatura. “Y aún le interesa menos que le reinventen el mundo; quiere que se lo expliquen”, nos cuenta el narrador al comienzo del libro. Y parece una actitud adaptada también por el autor: lejos de los fantásticos vuelcos con que suele subvertir la estructura de sus novelas y las historias que cuentan (pensemos en Expiación u Operación Dulce, por ejemplo), Sábado resulta menos trepidante, evidentemente más reflexiva. Gran parte de la novela es una meditación sobre Gran Bretaña en los años posteriores al 11-S. La amenaza terrorista, que oscila entre lo abstracto y lo material; una multitudinaria manifestación en contra de la guerra de Irak; y la constante disyuntiva de las potencias mundiales entre el intervencionismo y un mediáticamente llamado aislacionismo conforman el escenario cultural por el cual transcurre la novela, en una única jornada, un Sábado que cambiará para siempre la vida de los personajes.

Una foto publicada por Pablo Guzmán (@pabloguzman13) el 7 de Feb de 2017 a la(s) 8:49 PST

 

La novela comienza con una visión apocalíptica, en la madrugada de un sábado. Henry observa, desde su ventana, un accidente aéreo. ¿Un ataque terrorista, quizá? Es un acontecimiento que lentamente se infiltra en la mente de Henry. Lo descoloca, de alguna forma; pero no inmediatamente: el día se anuncia lleno de actividades y su vida familiar aguantará, robusta, el comienzo de la jornada. El lector inmediatamente sintoniza con el punto de vista del protagonista: es un profesional de clase media alta, cuyas opiniones, por lo general liberales, encierran un conservadurismo bastante internalizado. El día sábado parece ser icónico de esta clase media liberal que analiza el autor, con sus esquemas de descanso naturalizados y sus presunciones de vida familiar. Henry personifica esto completamente, expresándolo en su forma de entender el mundo. “Hay gente bien conectada y organizada a la que le gustaría, para marcarse un tanto, matarle a él, a su familia y amigos”, opina. Una manera un tanto sesgada de considerar el asunto del terrorismo.

Pero McEwan es un escritor de múltiples recursos, y es poco probable que el protagonista se de conocer a sí mismo a partir de monólogos encadenados con gusto a columnas de opinión. Es una escena la que ofrece una caracterización bastante certera de un protagonista que, luego de haber presenciado por casualidad una catástrofe, parece desarrollar una consciencia de sí mismo que accede cada vez a niveles más introspectivos. Henry, en medio de una histórica manifestación popular en contra de la guerra de Irak, que deliberadamente intenta evitar, choca su auto. Y aunque su vehículo no resulta mayormente dañado, los ocupantes del otro auto no dejarán pasar el asunto. Henry se ve enfrentado a la delincuencia común, una amenaza más cotidiana y terrenal que sus divagaciones sobre el terrorismo. Hay tensión y rabia entre los involucrados, además de una sensación de honor herido. Y pese a que la escena termina en una parodia de un mal episodio de House MD diagnosticando a sus pacientes sin que ellos se enteren (un recurso que luego será aprovechado por el autor como un mecanismo que hará avanzar la historia hacia su conclusión), el momento captura notablemente a un Henry que, tras la impresión de haber visto al avión incendiándose, se ve enfrentado a una impresión más concreta que parecerá afectarlo de forma más terrenal.

Es este el personaje que conduce la carga reflexiva de la novela. Su voz seria, que por momentos parece encarnar todos los estereotipos del médico que ve su persona indistinguible de su profesión, también permite la irrupción de irónicos comentarios: “El mundo entero se asemejaba a la habitación de Theo. Se necesita de una especie de adultos extraterrestres que arreglen el desorden general y luego acuesten temprano a todo el mundo”. El narrador salpica la novela de alusiones a neurotransmisores, mecanismos moleculares subyacentes a las emociones del protagonistas y terminología médica, lo que podría llegar a resultar cansino para ciertos lectores. Y aunque en ocasiones se sienta innecesario, en general refuerzan la verosimilitud del punto de vista adoptado durante la novela.

El día prosigue, gravitando hacia la cena que oficiarán los Perowne **, con el quizá no tan implícito fin de reconciliar a su hija (su opuesto en cuanto a opiniones políticas y valorización del arte y la cultura) con su abuelo, un poeta laureado cuya actitud, empeorada por el alcohol, ocasionó la ruptura familiar que Henry pretende arreglar. Esta reconciliación de la familia, unidad fundamental de la sociedad para Henry, potencialmente podría reestablecer el orden de este estructurado mundo urbano cuya estabilidad social y cultural el protagonista ha visto perturbado.

La forma en que estos cambios son percibidos por las personas también parece ser una preocupación del autor.

 “Perowne cambia de postura para no ver la pantalla. ¿No es posible disfrutar de una hora sin esta invasión, esta infección del ámbito público? (…) Tiene derecho, de vez en cuando, como todo el mundo, a que no le perturben los sucesos del mundo, ni siquiera lo que ocurre en la calle. Mientras se sosiega en el vestuario, le parece que olvidar, eliminar un universo entero de fenómenos públicos como objeto de concentrarse en otra cosa constituye una libertad fundamental. LA libertad de pensamiento”.

Y el efecto que la comunicación de estas perturbaciones tiene en la gente también:

“Es una característica de los tiempos, esta compulsión de saber cómo está el mundo y de sumarse a la generalidad, a una inquietud comunitaria. (…) Todo el mundo le teme [a un ataque terrorista], pero también hay un anhelo más oscuro en la mente colectiva, una repugnancia al autoflagelo y una curiosidad blasfema. (…) Más grande y más brutal la próxima vez. Por favor, que no suceda. Pero déjame verlo de todos modos, como está sucediendo y de todos los ángulos, o que yo sea de los primeros en hacerlo”

Hay una superficialidad casi obscena en esta forma de ser parte del contexto nacional, como si se viera estando en un plano diferente. Henry opina, porque se informa, consciente de la perversión compulsiva con la que se presentan las tragedias en los medios. Parece haber un círculo vicioso que lo lleva a opinar desde un sesgo que lo impulsa a actuar (o a no hacerlo), pero que lo devuelve a aquello anterior a la opinión. Hacia el final de la novela hay una reflexión que encierra gran parte del pesimismo y la hipocresía del asunto:

“Qué lujo esto de arreglar el mundo en la cocina de casa, las iniciativas geopolíticas y la estrategia militar, y no tener que dar explicaciones a los votantes ni a periódicos ni a amigos ni a la historia”.

Sin embargo, esto no debe leerse como una crítica peyorativa del diálogo cotidiano, sino como una reflexión sobre la forma en la que el contexto político-internacional se infiltra en la realidad cotidiana de una clase media liberal que ha desarrollado patrones de acción y discusión. Y si esta posición en la que se encuentra es una consecuencia de este modelo en el cual potencias mundiales discuten y se reparten los destinos del mundo o es una tuerca necesaria para que dicho modelo continúe en movimiento, quizá no es objetivo de la novela responderlo. Pero da la impresión de que es una reflexión que McEwan quiere permitirle al lector.

 Si bien Sábado no es de los mejores trabajos del autor, es puro McEwan. Hay una tensión, incluso bajo la superficie de las partes más reflexivas de la novela, que obliga a leer con interés y emoción la forma en que se desenvuelve la historia. Aquí la trama, que avanza con lentitud, puede parecer sencilla, pero es un dispositivo finamente estructurado que permite el discurrir fluido de una reflexión exhaustiva sobre nuestros días. McEwan es un narrador fantástico. Desde la sugerente visión del avión en llamas al vuelco dramático al final de la novela (un recurso recurrente en sus historias), Sábado se lee con una avidez inusitada para lo que puede parecer: una crónica de un día en la vida un hombre común que ve cómo los conflictos políticos y sociales se infiltran en la inmediatez de su realidad cotidiana.

3.5 / 5

**¿Podrían haber paralelismos entre Sábado y La señora Dalloway, de Virgnia Woolf? Es difícil establecerlo. La importancia de la celebración como culmine de la jornada y las opiniones del protagonista sobre la realidad nacional de época podrían ser argumentos a favor.

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2015 en libros

Si me siguen en Twitter, seguramente se habrán encontrado con un banal y evitable spam continuo sobre lo poco que había leído durante el año, sobre los muchos libros abandonados y la apatía lectora general que me mantuvo durante meses leyendo pocas páginas semanales. Puedo elaborar excusas más o menos creíbles, comentando mi primer año universitario como el principal argumento para hacerlas medianamente verosímiles. Pero no es el punto de esta entrada. Hoy, de forma concisa y, espero, certera, pretendo resumir mi año lector, organizándome en torno al formato más sencillo y popular de Internet: un top 5 de lecturas.

collage decepciones libros

Algunos libros que no lograron ingresar al top, ya sea por ser intrascendentes y contemporáneamente empalagosos como Lolito, de Ben Brooks; honestamente decepcionantes, como Bestiario de Julio Cortázar; o excesivamente sobrevalorados, como Seda de Alessandro Bariccio. Y en esta novela me quiero detener brevemente: meses después de haber tratado esta historia en una asignatura, centrada (y llamada) Narratividad de la ficción, sigo sin poder encontrar lo relevante y revolucionario en un libro que, si bien cuenta una linda historia que engancha con temas tan universales como el emprendimiento, el encuentro entre culturas y la traición amorosa, no presenta innovaciones en la prosa, la forma de hilvanar la trama o los personajes. Creo que es un libro despreciable cuya existencia no cambia mucho el panorama actual de la novela contemporánea, y no lo recomiendo sino como una breve lectura que puedes leer en un viaje en tren cuando GoodReads te anuncia que vas 8 libros detrás de lo planificado.

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Pero no todos los libros que quedaron fuera de la lista son malos. Algunos estuvieron a punto de ingresar, como El mapa y el territorio de Michel Houllebecq, novela sobre el arte con incursiones al ámbito metaliterario y policial, en el que aborda también sus temas favoritos: la sexualidad actual y el deterioro (a falta de una palabra mejor) de la moral y el pensamiento occidental; Sweet Tooth de Ian McEwan, una historia de espías y literatura durante la Guerra Fría, cuya intención metaficcional final me sigue persiguiendo; o La bofetada de Christios Tsiolkas, actual, ácida y brutalmente honesta, una novela coral que seguramente cuenta con el conjunto de personajes más variados, divertidos y odiablemente humanos que conocí este año.

Siendo estas últimas tres novelas increíbles, hay otras cinco que deseo destacar aún más. A continuación, mis mejores lecturas del año pasado.

Sobre The secret history hablé en su debido tiempo: un fantástico thriller psicológico contado en reversa, cargado de referencias a la cultura clásica y construido sobre sólidos personajes que deciden entregarse a un acto dionisíaco que acaba en tragedia. Brillantemente ejecutado por una notable prosista (algunos ejemplos en la reseña que escribí), esta novela no solo satisface el afán lector del mejor de los page turners, sino que puede ser disfrutada por los más exigentes lectores de ficción literaria.

De la siguiente novela no soy capaz de hablar sino con cierta torpeza. Sobre Mientras agonizo se han escrito tesis doctorales y textos completos, encontrando siempre nuevas dimensiones que destacar de esta intensa historia, centrada en la travesía de los Bundren, cargados con el ataúd de su madre en dirección al entierro que ella deseaba recibir. No solo impacta la fuerza filosófica de la prosa de Faulkner, acomodada a la sucesión de monólogos interiores que conforman este relato, sino la articulación de la trama que nos permite enterarnos de lo que sucedí en la familia antes de la tragedia, y cómo aquello que ahora optan por callar acaba por determinar su futuro.

Houellebecq vuelve a mi lista de mejores lecturas tras la brillante Ampliación del campo de batalla que tanto me impresionó el año pasado.  En Las partículas elementales, la demoledora historia de un biólogo molecular que ha optado por una vida ajena a la sexualidad y su hermano, un misógino profesor de literatura, se tuerce hasta alcanzar dimensiones futuristas. Muchas cosas se le pueden criticar a este autor: desde la forma en que se refiere a sus siempre similares personajes femeninos hasta la forma en que introduce el discurso expositivo en sus novelas, dando a veces la impresión de recitar crudos pasajes de Wikipedia; pero la intensidad y el pesimismo con el que arremete en contra de Occidente, empleando siempre una prosa cruda y extrañamente lírica, me maravillan en cada novela. Hasta cierto punto, podría afirmar que Houellebecq es mi Bukowski.

Diametralmente opuesto a Houellebecq está Jonathan Franzen, cuya última novela, Purity, ingresó a esta lista casi tan pronto como comenzó su lectura. Si me preguntaran quién es mi novelista vivo favorito seguramente diría, tras titubear y relegar a otros autores, quizá superiores, a un olvido momentáneo, Franzen. En Purity despliega su magnífica prosa en una historia que sorprende en cada capítulo (al estilo de los grandes clásicos del siglo diecinueve) con una trama elaborada y de contemporánea agudeza moral. Podría contarles sobre la trama y los temas principales que abarca, pero puesto que ya comenté algunas cosas sobre Purity en GoodReads me limitaré a indicarles un link.

Finalmente, concluyendo esta entrada, la mejor novela que leí el año pasado, una monstruosa y obsesiva creación literaria que indudablemente etiquetaría como una de las obras maestras de la literatura chilena: El obsceno pájaro de la noche, de José Donoso. Excesiva en todos los niveles posibles, aquí se funden voces narrativas y narradores, hilos temáticos, sueños y grotesca vigilia, situando este enredo de imposible belleza en un convento pronto a ser demolido, cuya historia se escribe continuamente y se revela entre mitos y leyendas. El Mudito, uno de los narradores evidentes de este relato, nos cuenta los sórdidos vínculos familiares que acercaron esta casona a la Iglesia, y las artimañas que él y las viejas regentas planean para conservarla, incluyendo la ayuda de magia negra, chantaje y conspiraciones. A grandes rasgos, esa es la historia principal de esta novela, o la más radicalmente real. El resto es una continua inmersión en un mundo caótico y opresivo, grotesco y decrépito en sus pasajes más luminosos, y clarividentemente incomprensibles en sus partes más memorables. Abiertamente experimental y obsesiva,  simbólica y compleja, El obsceno pájaro de la noche es el tipo de novela que ofrece no solo múltiples lecturas sino que además invita a continuas relecturas. Pretendo visitar la Casa de la encarnación de la Chimba nuevamente este año, mientras continúo mi exploración del gran narrador de Chile.

Acabo en febrero el repaso de mis lecturas del año pasado. Hay cosas que nunca cambian, ¿no? Cuéntenme si han leído alguno de estos libros, o si dentro de sus lecturas del 2015 hay novelas tan destacables que merecen y necesitan ser recomendadas sin cesar. Y háblenme también de sus decepciones lectoras del año pasado. A veces, la mejor recomendación que podemos recibir es no acercarnos a ciertos bodrios.

Octubre en libros

Ha sido un mes de interesantes y variadas lecturas. Desde Palahniuk hasta Nicole Krauss, octubre me permitió leer un libro más que el mes pasado y conocer autores nuevos. En general, 2014 ha traído buenas lecturas, y espero que esto se mantenga el máximo tiempo posible. A fin de año, aprovecho de comentar brevemente, leemos para el Man Pulitzer Book Award Project (¡ahora también en Twitter!) el temido y reverenciado Arco iris de la gravedad, y en noviembre Middlesex de Eugenides. Confío en que serán grandes lecturas. Ahora, sin más anuncios que hacer, los libros que leí en octubre.

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  • ‘Condenada’ de Chuck Palahniuk

Seré breve al hablar de este libro porque fue reseñado hace poco en el blog. En esta novela conocemos a Madison, una joven que tras unas sobredosis de marihuana muere y llega al infierno, en donde se encuentra en un escenario de grotescas imágenes: un río de semen desperdiciado y gigantes que tendrá que masturbar. Aunque la novela tiene los usuales elementos transgresivos del autor, las críticas y comentaros sin menos ácidos de lo usual, y se quedan en el intento de asquear al lector. No obstante, es una novela tremendamente divertida que seguro logrará hacerles pasar un buen rato. Una novela de aventuras Y.A. para jóvenes con estómagos firmes.

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3 / 5
  • ‘La historia del amor’ de Nicole Krauss

Una novela orquestada en a tres tiempos y tres hilos narrativos que confluyen en un hombre exiliado a Estados Unidos tras sufrir el nazismo en Polonia. De pronto aparecen Valparaíso, Nicanor Parra, Buenos Aires y Nueva York. Y sin embargo. De la mano de la prosa de Krauss esta empresa ambiciosa se convierte en una novela entrañable. Leo Gursky llega al final de su vida y comienza la dolorosa e inevitable tarea de reflexionar sobre lo que ha sido su vida; mientras, en paralelo, la joven Alma intenta conseguirle un novio a su madre, dedicada a la intensa tarea de traducir del español la novela La historia del amor, un libro que nos remonta a Polonia y Sudamérica, y nuevamente a Nueva York. Espero subir esta semana un comentario más detallado, para mostrarles además las citas que marqué durante la lectura. Me ha gustado esta novela, mucho.

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4 / 5
  • ‘Amsterdam’ de Ian McEwan

El libro del mes para el Man Pulitzer Book Award Project es una interesante y sorprendente novela. Al igual que otros libros de McEwan, comienza con una escena evocadora: Molly ha muerto y a su funeral llega su marido y sus tres amantes, participantes de una trama cargada de reflexión y sutil humor negro. Vernon, editor de un periódico, recibe de la mano de George, el marido de Molly, las escandalosas fotografías íntimas de Julian Garmony, secretario de relaciones exteriores, candidato a Primer Ministro y ex amante de Molly. La decisión de publicar o no las fotografías en su periódico, cada vez más sensacionalista (quizá por opción, quizá por necesidad) son la excusa para que el dilema moral se desate en una novela que trabaja en distintos niveles. En paralelo tenemos a Clive, compositor llamado a escribir la obra musical más importante del siglo, que ve su vida aturdida por la muerte de Molly y comienza a plantearse temas como la eutanasia y la trascendencia. Esta novela, ganadora del Man Booker Prize, es breve y concisa; en casi doscientas páginas desarrolla con maestría una crítica de la moral y la cultura del fin de milenio, con una historia interesante que se lee con avidez, y que conduce al lector hacia un final inesperado e impresionante a partes iguales.

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4 / 5
  • La semilla del diablo de Ira Levin

No sé si debería llamar clásico del terror a esta novela, sin embargo, muy popular y casi de culto sí es. La semilla del diablo (o El bebé de Rosemary, porque ese título es perfecto y no un desagradable spoiler como el elegido por Ediciones B) es un libro de suspenso que mantiene en vilo al lector hasta el final, preguntándose qué está sucediendo, mientras una atmósfera densa y bien lograda que funciona a la perfección con el resto del relato. Aquí conocemos a Rosemary, una joven casada con el actor Guy Woodhouse, un hombre decidido a triunfar en el cine. La pareja decide mudarse a la legendaria casa Bramford, un edificio que ha albergado innumerables tragedias durante su historia. Y comienzan a suceder cosas extrañas, obviamente. Es una novela de fácil lectura que engancha desde el principio, ideal para leer en un día. Fue el libro que elegí para leer en Halloween y no me arrepiento, no obstante prefiero referirme con cautela a su calidad, pues si bien es emocionante y está bien planteada, no es la gran novela de terror ni se encuentra dentro las mejores del género.

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3 / 5

Y ustedes, ¿qué libros leyeron en octubre? ¿Alguna lectura aterradora?

13 libros del 2013

Cuando se es joven, el tiempo parece transcurrir lentamente. Hace algunos años veía con ansia la hora en que acabaría mi enseñanza de instituto e ingresaría a la universidad. Ahora, a un año de rendir el examen de admisión, no veo la situación con ansia sino con pánico (casi), y tampoco veo la fecha tan lejana, sino vertiginosamente cercana. Hace exactamente un año estaba aquí mismo, en Mallorca, de vacaciones en casa de familiares. No pensé que volvería a repetir esta experiencia. Vivo en Chile, al otro lado del océano, y atravesar el mundo nuevamente en un mismo año no era algo que esperaba. Sin embargo sucedió, y no puedo reprimir mi felicidad. ¿A qué viene todo esto? Simplemente quiero comentar lo rápido que se pasó el año desde mi punto de vista (frase hecha a más no poder) y reflexionar sobre lo importante que fue para mí en el plano personal. Ahora bien, las lecturas fueron maravillosas. Descubrí a grandes autores, me sorprendí con historias maravillosas, y debo reconocer que, desde mi experiencia lectora, ha sido mi mejor año. Tampoco es que tenga muchos años con los que compararlo, precisamente por mi edad y el tiempo en que comencé a leer “más en serio”. A continuación, un recuento de mis 10 mejores lecturas del año, y las 3 peores (un infaltable de fin de año 😉 )

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10. Inferno de Dan Brown (PLACER CULPABLE EN NIVELES ESTRATOSFÉRICOS. AGREGARÉ UN DON’T JUDGE ME EN NEGRITA)

Dan Brown es sinónimo de best seller. Sus libros son todos iguales, siguen fórmulas definidas y acaban más o menos igual. Aún así, me encantan, y cuando anunciaron la publicación de Inferno en castellano me emocioné y fijé la fecha en el calendario. En esta ocasión, Robert Langdon, el experto en simbología de Harvard (que siempre queda atrapado en conspiraciones mundiales, históricas y científicas sin quererlo)  viaja a Florencia envuelto en una trama que engloba La Divina Comedia de Dante, y una peligrosa situación sanitaria: la sobrepoblación y un virus creado por una misteriosa organización. Adictiva, trepidante y divertidamente informativa ( a mí los fun facts del protagonista, en medio de la acción, no me parecen malos), esta nueva novela de Brown es lo que sus seguidores estaban esperando: una historia exactamente igual a las anteriores. Eso, a él, se lo perdono, pues sé en qué me estoy metiendo al ingresar en sus libros, y lo disfruto. La reseña completa está AQUÍ

9. Primer amor, últimos ritos de Ian McEwan

Una colección de relatos muy… muy… ¿extraña? Aquí hay relatos que van desde el incesto a la vida en pareja. Los temas son fuertes, incluso podrían resultar desagradables para ciertos lectores, pero la prosa del autor, su agudo sentido narrativo, y la forma en que enfoca las temáticas, hacen de estos cuentos un increíble oráculo para vaticinar lo que será una carrera soberbia. La verdad es que no sé si me gustó más que La niña del pelo raro, de Wallace, pero ése lo comentaré al final de la entrada, porque su lectura se vio súbitamente terminada ene extrañas circunstancias. No hice reseña de este libro, pero los invito aquí a dejarse llevar por estas historias, muy cortas, por lo demás, y a descubrir a este prolífico autor. Valoración: 4 / 5

8. El resplandor de Stephen King

Cuando se publicó la noticia de que Doctor Sleep sería publicado en castellano durante el 2013 me propuse releer esta magnífica novela, una de mis favoritas del autor. Incluso puede que sea mi favorita de su carrera. La forma en que presenta una historia familiar cargada de honestidad mediante elementos sobrenaturales me parece un logro mayúsculo. Además, la novela no solo funciona como un cuento de horror, sino de drama y revelación sobe los extraños lazos familiares que pueden desarrollarse en situaciones límites. Incluso me aventuro a proponer que el resplandor de Danny, el niño protagonista, es una forma de presentar la idea de que, en las familias, los niños se enteran de los problemas que transcurren en el matrimonio, y que no siempre lo exteriorizan de manera convencional. Emotiva y aterradora, este libro es un clásico indiscutido del género. Mi reseña, AQUÍ. Valoración : 5 / 5

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7. Comer animales de Jonathan Safran Foer

Este libro se mueve en diferentes ámbitos: narrativa, reportaje, crónica, etc. En el, el autor indaga en las razones culturales, sociales y biológicas derivadas de la ingesta de carne, y pese a que propone su punto de vista, y la forma en que él reaccionó al enterarse de la información que presenta al lector, no juzga (necesariamente) ni dicta códigos morales correctos para él. Es interesante la forma en que se abordan temas como el vegetarianismo sin caer en los típicos argumentos como “los animales sufren”. El autor va más allá y expone los problemas medioambientales y económicos de la cuestión, y nos invita a cuestionarnos no solo el hecho de comer animales, sino por qué lo hacemos. Esta lectura es muy personal, pues cada persona reaccionará de forma diferente a los hechos (porque muchos de los datos del libro son eso, hechos comprobados), sin embargo, estoy seguro de que el libro no dejará indiferente a nadie. Valoración: 5 / 5

6. El túnel de Ernesto Sábato

Usualmente me quejo de los libros de lectura obligada (mensual) del ramo de Lengua, sin embargo, este año, las elecciones fueron geniales. Desde Shakespeare a Isabel Allende, pasando por Manuel Rojas (no le deseo su libro ni a mi peor enemigo) o Ernesto Sábato, autor del mejor libro del temario. El túnel, oscura novela psicológica, explora la mente de Castel, un pintor que cae en una extraña maraña de amor y obsesión por una enigmática, la única persona que lo ha logrado comprender, a su punto de vista. Lo extraño es que decide asesinarla. Así arranca una historia narrada en racconto y otros “trucos”, profundamente perturbadora y preciosa. La leí tres veces durante el año, y es que además de ser breve, hace que en cada lectura encontremos nuevos matices, y nios empuja a reflexionar desde las cínicas ideas de Castel. Muy recomendable. Valoración: 5 / 5

5. It’s kind of a funny story de Ned Vizzini

Mi lectura elegida para el último Readathon del año fue impresionante. Una novela juvenil (o Y.A.) que aborda temas complejos desde el humor (negro) y la honestidad. Personajes increíbles, una historia conmovedoramente cercana y una prosa sencilla de seguir y muy agradable, son los elementos que hacen de esta historia una lectura obligada no solo para adolescentes. Reseñé el libro hace pocos días, así que dejaré el link AQUI por si quieren saber más de esta novela. De todas maneras, desde ya la recomiendo. Valoración: 5 / 5

4. El país de las últimas cosas de Paul Auster

El año pasado comencé a leer a este autor, y creo que fue una de las mejores decisiones lectoras de ese año. Sus historias me encantan, y la forma en que explora no solo a los personajes y los acontecimientos, sino a la forma de hacer ficción, me parece interesante y estimulante. Aquí, en una historia aparentemente distópica narrada en forma de correspondencia, Auster nos presenta una sociedad de grotesca efimeridad (no le avisen a la RAE de que usé esta no palabra). ¿Cuál es el País de las últimas cosas? ¿Es, acaso, el lugar en que se encuentra actualmente la sociedad? Es impresionante la forma en que las grandes capitales nos deshumanizan, nos empujan a un estado mecánico, nos invitan a ir hacia el progreso. Esta novela es, sin duda, una de las mejores lecturas del año.  Valoración: 5 / 5

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3. La subasta del lote 49 de Thomas Pynchon

Si tuviera que mencionar cuál es el autor más enigmático e interesante que descubrí este año, sin duda hablaría de Pynchon. Además de este libro leí dos novelas más de él, una de ellas creo que no acabé de entenderla (Vineland). La otra, V, impresionantemente maravillosa, no la incluyo en el listado, primero, para darle más variedad, y segundo, porque creo que en La Subasta, se encuentra la esencia de Pynchon que encontré en las otras lecturas. Además es un gran libro para comenzar en su obra. Hipnótica y enrevesada, en esta historia paranoica nos encontramos con Oedipa Maas, una mujer que ha sido nombrada albacea de una extraña herencia, y a medida que se interna en la historia descubrirá no solo a estrafalarios personajes, sino también estrafalarias organizaciones y acontecimientos. Un obra para releer, de todas maneras, algo que haré durante el 2014, y porque soy masoquista pretendo hacerlo en inglés. Para saber más de esta increíble lectura, los invito a ver la reseña AQUÍ. Valoración: 5 / 5

2. Ana Karenina de Lev Tolstòi

Durante todo el año me propuse hacer una reseña de este libro, incluso en más de una entrada, para comentar en todo su esplendor lo maravilloso de esta monumental obra. No lo hice. espero sintetizar bien qué pienso de ella en las siguientes líneas. Una historia de amor y pasión, de envidia y humildad, de deseo y puritanismo. Una historia de personajes, de escenarios, de lugares y de historia. Una novela reflexiva sobre la condición humana, sobre sus paradojas y sus misterios. Una historia imprescindible. En estas páginas se narra una de las historias de amor más grandes de todos los tiempos, además de hacerse una radiografía a la sociedad rusa, y de analizar a diversos personajes que, en su conjunto, representan lo variado de la humanidad. No me cansaré de recomendar esta historia, que, aunque es extensa y puede resultar tediosa (para algunos), me pareció impresionante y fluida, una muestra de habilidad narrativa casi sobrenatural. No se asusten de la equiqueta de clásico, de tocho, de Tolstoi = tostón, esta es una obra que se disfruta, que requiere de esfuerzo, pero que recompensa su lectura en cada una de sus páginas. Valoración: 5 / 5

1. Las Correcciones de Jonathan Franzen

Aquí está mi mejor lectura del año, y oficialmente uno de mis libros favoritos. Me impresionó. Quiero comenzar el comentario desde allí. Me impresionó la forma en que el autor aborda una infinidad de temas, construye increíbles personajes y reflexiona sobre la sociedad desde su unidad básica: la familia. Conmovedora y honesta, extrañamente divertida y atrapante, Las Correcciones representa, en palabras del gran David Foster Wallace, “los placeres que proporciona la ficción expecional”. Y es que no solo la historia es tremenda, sino también la forma de contarla. La prosa de Franzen me encantó. Creo que aquí también hay un gran componente de afinidad. He leído muchos comentarios sobre el autor que no soportan su prosa. Yo aluciné con ella. Finalizo este comentario no definiendo en adjetivos lo increíble de esta historia, sino recomendando directamente que lean esta novela. Valoración: 5 / 5. Escribí dos reseñas de este libro, una en castellano y otra en inglés.

¡Y ese fue el recuento de mejores lecturas! La entrada, por cierto, aún no termina. A continuación presentaré mis 3 peores lecturas del año. No pretendo ofender ni causar molestia, sé que algunos de estos libros son muy queridos. En lo personal, no los volvería a tocar ni con guantes de látex.

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Snuff de Chuck Palahniuk

Me gusta lo que he leído del autor. Es incisivo, rápido de leer, tremendamente divertido y tiene ideas muy originales. En Snuff, al tratar de un tema siempre polémico como la pornografía, esperaba encontrarme con algo más… ¿elaborado? ¿punzante? El estilo del autor requería una historia de este tema, pero va y escribe esta historia insultántemente previsible, llena de clichés y falta de originalidad. Sigo pensando que el autor debería volver a escribir sobre este tema, que estoy seguro calza perfecto con sus intenciones y estilo. Prefiero pasar por alto Snuff y fingir que nunca la leí. Valoración 2 / 5

Hijo de ladrón de Manuel Rojas

OH-DIOS-MIO qué libro más tedioso, soporífero, en fin, aburrido. Ya sé que es un clásico de la literatura chilena, que cambió la forma de entender la narrativa y todas las otras frases de libro de texto. Pero lo odié. Odié su historia, los personajes, la trama, ¡todo! Interesante es, no obstante, la forma de narrar. Pero no es suficiente. Después me enteré de que hay más libros que continúan la historia. PERO-QUÉ-DICES. Valoración: 1 / 5

Las ventajas de ser un marginado de Stephen Chbosky

El libro más sobrevalorado que he tenido la desdicha de leer. Una tormenta de compasión y previsibilidad desde la primera página. No digo más porque ya me desahogué en la reseña. Valoración: 2 / 5

¡Y ese ha sido el recuento! Me gusta pasar por las mejores lecturas del año que publican ustedes, siempre me encuentro con libros sumamente interesantes y acabo con ganas de leer varios. Personalmente evito un poco las de los críticos de diarios en castellano, los libros se repiten demasiado. En fin, antes de acabar quisiera hacer una mención especial a La niña del pelo raro, de David Foster Wallace.

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Leí el libro casi entero, salvo la novela “corta” del final. Lo estaba disfrutando muchísimo, y de pronto lo perdí. Desapareció de mi casa, no estaba en el colegio, ni el auto, ni en ninguna parte. Pregunté a amigos, a profesores (por si lo había dejado en alguna sala) y busqué, con desesperación, en toda la casa. Y nada. Absolutamente perdido. Tenía muchas ganas de leer la última parte, la novela corta, al parecer, es una interesante reflexión sobre la literatura, sobre la creación y sobre la posmodernidad. Seguramente habría sido una de las mejores lecturas del año. Eso sí, aquí está el mejor relato que he léido (tampoco he leído muchos, pero este me encantó especialmente). Se titula Aquí y allá, y es sublime. Los invito a leerlo y a maravillarse por la estructura, la historia, y por Wallace, que es imposible no maravillarse ante él.

Eso es todo por hoy, ¿han leído alguno de los libros? ¿Los conocían? Espero que hayan tenido un excelente año de lecturas, y que en el próximo puedan -podamos- seguir descubriendo nuevos autores, nuevas lecturas, nuevas historias que nos permitan descubrir, en cada libro, la magia de la literatura, su importancia en nuestras vidas, y en la forma en que esta nos permite comprender el mundo.

¡Felices fiestas! 

Octubre en libros

Harry Potter y el misterio del príncipe de J.K. Rowling

A diferencia de muchos de los seguidores de las aventuras del mago, no encontré que este libro fuera flojo, ni mucho menos el peor de la saga. El final es brutal, B-R-U-T-A-L, y seguro los que lo han leído saben a qué me refiero. Digno capítulo que nos prepara para el final de una de las sagas más importantes de la fantasía. VALORACIÓN: 4/5

Harry Potter y las reliquias de la muerte de J.K. Rowling

Mis sentimientos sobre este libro se pueden resumir en la siguiente frase que comenté en inglés en una conversación de Twitter: loved the book, hated the ‘ninteen years later’ chapter. Este libro merece su reseña particular, precisamente por eso no comentaré más. VALORACIÓN: 4/5

¿Fue él? de Stefan Zweig

Una historia de celos, envidia y extraños lazos amorosos. Espectacular relato de un escritor que desconocía. El protagonista de esta narración es un perro, quien es, a mí parecer, más humano que muchos otros personajes de la literatura. Sublime. Totalmente recomendable. VALORACIÓN: 4/5

Siete lecciones para la educación del futuro de Edgar Morin

Un texto que leí para un trabajo adicional en Filosofía, sobre el cual hice después un algoasìcomo ensayo. Imprescindible para profesores, alumnos, y, en general, cualquier persona vinculada al mundo dela educación. VALORACIÓN: 4/5

El túnel de Ernesto Sábato

Corran a la librería, la biblioteca, o a quien sea que pueda proporcionarles esta novela, brillante, del autor argentino Ernesto Sábato. Poderosa, fuerte, notable. Una lectura espectacular, profunda, con reflexiones estimulantes sobre la condición humana que trascienden al relato. El proceso psicológico de un pintor magnìfico desde que conoce a la única mujer que lo comprende hasta que decide asesinarla es sublime. Seguramente, uno de los mejores libros que he leído en el año. VALORACIÓN: 5/5

Snuff y Nana de Chuck Palahniuk

Reseñados.

In the tall grass de Stephen King y Joe Hill

Padre e hijo se juntan en este relato de terror, interesante, entretenido y rápido de leer. Y nada más. Algo se oculta en la hierba alta, y dos jóvenes se enfrentaràn a situaciones increíbles. Recomendable para un viaje en metro. Es bastante corto. VALORACIÒN: 3/5

Vineland de Thomas Pynchon

Mi cerebro estuvo a punto de reventar durante esta lectura. Pasa de todo, y a la vez da la sensación de que no pasa nada. Es, es, es… una novela de Pynchon, así de simple. No acabé de entenderla, claramente, y la valoración será eso, la valoración de lo que significa esta novela, más allá de mi experiencia personal. De relectura obligatoria, no obstante. Es una visión sobre los hippies y cómo continuaron sus vidas luego de su apogeo en norteamèrica. Haré una reseña esta semana. VALORACIÓ: 5/5

El libro del cementerio de Neil Gaiman

Un niño escapa de la muerte. Sus padres fueron asesinados y llega a un cementerio, en donde es acogido por los muertos. Una revisiòn del clásico Libro de la Jungla, en donde, si bien la idea es interesante, lo que más destaca es el universo propuesto por Gaiman; el cual, a mi parecer, no se aprovecha. También haré una reseña de éste. VALORACIÓN: 3/5

Comer animales de Jonathan Safran Foer

IMPRESIONANTE. Las implicaciones éticas, filosóficas, morales y biológicas de consumir animales. Una radiografía a la industria alimenticia, en especial la cárnica, de Estados Unidos, y su grotesca influencia en el mundo. Planeo hacer una entrada con mis reacciones a este libro, porque es imposible hacer una “reseña”. VALORACIÓN: 5/5

Primer amor, ùltimos ritos de Ian McEwan

Relatos con temas impactantes, sin duda alguna, pero la calidad del autor, su prosa, sus ideas, la construcción de los personajes y la presentación de la historia en sí hacen de esta obra un trabajo impecable. Hay relatos mejores que otros, como en todas las colecciones, pero debo decir que todos son destacables. VALORACIÓN: 4/5

La noche del oráculo de Paul Auster

Me encanta Paul Auster, y junto con El paìs de las últimas cosas, este es mi trabajo favorito de él, de los que he leído. Aquí se contienen todas las razones por las que me gusta leer. Increíble. Definitivamente será reseñado. VALORACIÓN: 5/5

¡Y esos fueron los libros que leí el pasado mes!

Puedo decir, con felicidad, que el blog ha resucitado de entre los muertos. Sigo sin tener laptop (una realidad horrenda), o más bien sin tener pantalla para el laptop, pero encontré mi viejo netbook (casi destartalado, pegado con cinta scotch) y lo aprovecharè para seguir comentando mis lecturas aquí.

¡Volveré durante la semana!