2015 en libros

Si me siguen en Twitter, seguramente se habrán encontrado con un banal y evitable spam continuo sobre lo poco que había leído durante el año, sobre los muchos libros abandonados y la apatía lectora general que me mantuvo durante meses leyendo pocas páginas semanales. Puedo elaborar excusas más o menos creíbles, comentando mi primer año universitario como el principal argumento para hacerlas medianamente verosímiles. Pero no es el punto de esta entrada. Hoy, de forma concisa y, espero, certera, pretendo resumir mi año lector, organizándome en torno al formato más sencillo y popular de Internet: un top 5 de lecturas.

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Algunos libros que no lograron ingresar al top, ya sea por ser intrascendentes y contemporáneamente empalagosos como Lolito, de Ben Brooks; honestamente decepcionantes, como Bestiario de Julio Cortázar; o excesivamente sobrevalorados, como Seda de Alessandro Bariccio. Y en esta novela me quiero detener brevemente: meses después de haber tratado esta historia en una asignatura, centrada (y llamada) Narratividad de la ficción, sigo sin poder encontrar lo relevante y revolucionario en un libro que, si bien cuenta una linda historia que engancha con temas tan universales como el emprendimiento, el encuentro entre culturas y la traición amorosa, no presenta innovaciones en la prosa, la forma de hilvanar la trama o los personajes. Creo que es un libro despreciable cuya existencia no cambia mucho el panorama actual de la novela contemporánea, y no lo recomiendo sino como una breve lectura que puedes leer en un viaje en tren cuando GoodReads te anuncia que vas 8 libros detrás de lo planificado.

menciones destacables libros

Pero no todos los libros que quedaron fuera de la lista son malos. Algunos estuvieron a punto de ingresar, como El mapa y el territorio de Michel Houllebecq, novela sobre el arte con incursiones al ámbito metaliterario y policial, en el que aborda también sus temas favoritos: la sexualidad actual y el deterioro (a falta de una palabra mejor) de la moral y el pensamiento occidental; Sweet Tooth de Ian McEwan, una historia de espías y literatura durante la Guerra Fría, cuya intención metaficcional final me sigue persiguiendo; o La bofetada de Christios Tsiolkas, actual, ácida y brutalmente honesta, una novela coral que seguramente cuenta con el conjunto de personajes más variados, divertidos y odiablemente humanos que conocí este año.

Siendo estas últimas tres novelas increíbles, hay otras cinco que deseo destacar aún más. A continuación, mis mejores lecturas del año pasado.

Sobre The secret history hablé en su debido tiempo: un fantástico thriller psicológico contado en reversa, cargado de referencias a la cultura clásica y construido sobre sólidos personajes que deciden entregarse a un acto dionisíaco que acaba en tragedia. Brillantemente ejecutado por una notable prosista (algunos ejemplos en la reseña que escribí), esta novela no solo satisface el afán lector del mejor de los page turners, sino que puede ser disfrutada por los más exigentes lectores de ficción literaria.

De la siguiente novela no soy capaz de hablar sino con cierta torpeza. Sobre Mientras agonizo se han escrito tesis doctorales y textos completos, encontrando siempre nuevas dimensiones que destacar de esta intensa historia, centrada en la travesía de los Bundren, cargados con el ataúd de su madre en dirección al entierro que ella deseaba recibir. No solo impacta la fuerza filosófica de la prosa de Faulkner, acomodada a la sucesión de monólogos interiores que conforman este relato, sino la articulación de la trama que nos permite enterarnos de lo que sucedí en la familia antes de la tragedia, y cómo aquello que ahora optan por callar acaba por determinar su futuro.

Houellebecq vuelve a mi lista de mejores lecturas tras la brillante Ampliación del campo de batalla que tanto me impresionó el año pasado.  En Las partículas elementales, la demoledora historia de un biólogo molecular que ha optado por una vida ajena a la sexualidad y su hermano, un misógino profesor de literatura, se tuerce hasta alcanzar dimensiones futuristas. Muchas cosas se le pueden criticar a este autor: desde la forma en que se refiere a sus siempre similares personajes femeninos hasta la forma en que introduce el discurso expositivo en sus novelas, dando a veces la impresión de recitar crudos pasajes de Wikipedia; pero la intensidad y el pesimismo con el que arremete en contra de Occidente, empleando siempre una prosa cruda y extrañamente lírica, me maravillan en cada novela. Hasta cierto punto, podría afirmar que Houellebecq es mi Bukowski.

Diametralmente opuesto a Houellebecq está Jonathan Franzen, cuya última novela, Purity, ingresó a esta lista casi tan pronto como comenzó su lectura. Si me preguntaran quién es mi novelista vivo favorito seguramente diría, tras titubear y relegar a otros autores, quizá superiores, a un olvido momentáneo, Franzen. En Purity despliega su magnífica prosa en una historia que sorprende en cada capítulo (al estilo de los grandes clásicos del siglo diecinueve) con una trama elaborada y de contemporánea agudeza moral. Podría contarles sobre la trama y los temas principales que abarca, pero puesto que ya comenté algunas cosas sobre Purity en GoodReads me limitaré a indicarles un link.

Finalmente, concluyendo esta entrada, la mejor novela que leí el año pasado, una monstruosa y obsesiva creación literaria que indudablemente etiquetaría como una de las obras maestras de la literatura chilena: El obsceno pájaro de la noche, de José Donoso. Excesiva en todos los niveles posibles, aquí se funden voces narrativas y narradores, hilos temáticos, sueños y grotesca vigilia, situando este enredo de imposible belleza en un convento pronto a ser demolido, cuya historia se escribe continuamente y se revela entre mitos y leyendas. El Mudito, uno de los narradores evidentes de este relato, nos cuenta los sórdidos vínculos familiares que acercaron esta casona a la Iglesia, y las artimañas que él y las viejas regentas planean para conservarla, incluyendo la ayuda de magia negra, chantaje y conspiraciones. A grandes rasgos, esa es la historia principal de esta novela, o la más radicalmente real. El resto es una continua inmersión en un mundo caótico y opresivo, grotesco y decrépito en sus pasajes más luminosos, y clarividentemente incomprensibles en sus partes más memorables. Abiertamente experimental y obsesiva,  simbólica y compleja, El obsceno pájaro de la noche es el tipo de novela que ofrece no solo múltiples lecturas sino que además invita a continuas relecturas. Pretendo visitar la Casa de la encarnación de la Chimba nuevamente este año, mientras continúo mi exploración del gran narrador de Chile.

Acabo en febrero el repaso de mis lecturas del año pasado. Hay cosas que nunca cambian, ¿no? Cuéntenme si han leído alguno de estos libros, o si dentro de sus lecturas del 2015 hay novelas tan destacables que merecen y necesitan ser recomendadas sin cesar. Y háblenme también de sus decepciones lectoras del año pasado. A veces, la mejor recomendación que podemos recibir es no acercarnos a ciertos bodrios.

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Un semestre de pocas lecturas

Yo solía leer. Hace un par de años leía y comentaba diariamente, me quejaba sobre los libros que no me gustaban y recomendaba encarecidamente aquellos que disfrutaba. Solía escribir aquí, respondía comentarios y de vez en cuando me contactaban editoriales. Era divertido, liberador, me permitía compartir sobre aquello que más disfrutaba. Lentamente, no obstante, dejé de seguir a otras páginas, un alto y homogéneo porcentaje de blogs cuya estética y temática resultaba repetitiva. Twitter me bastaba para enterarme de la opinión de las personas que me interesaban, y me permitía expresarme someramente. Hay veces en las que no hay mucho que comentar sobre una lectura, por mucho que nos guste, y si decidimos extendernos en una reseña las palabras salen atropelladamente, con un patrón que cambia entre el comentario pseudointelectual y la crítica jovial de un lector ameno pero culto. Comencé a preferir GoodReads, a escribir reseñas cada vez más breves y concisas, hasta que eventualmente me limité a 140 caracteres. Mi ritmo de lectura, paralelamente, se reducía hasta la inexistencia.

Imposible no recordar esta gloriosa escena.
Imposible no recordar esta gloriosa escena.

Tras las pruebas de ingreso a la Universidad (PSU, en mi país) pensé que aprovecharía de leer todo lo que no había podido durante el último mes en que preparé conscientemente los exámenes. La expectación casi patológica solo me permitió acarrear El arco iris de la gravedad, leyendo párrafos sin retener realmente lo que estaba sucediendo, hasta que se revelaron los resultados y formalicé mi matrícula. Leí tres libros antes de comenzar las clases. En retrospectiva, creo que debería haber aprovechado mejor el tiempo. Lógico, siempre pensamos eso cuando pensamos en lo que hicimos. Todo es corregible, todo podría haberse hecho de otra forma, todo podría haber sido mejor. Pero leí buenos libros, que comentaré más adelante.

Durante el semestre la escasez de literatura fue radical. Comencé y abandoné (nuevamente) Los detectives salvajes, dejé sin terminar un libro de Roth y uno de cuentos de Donoso, me detuve en medio de The secret history y leí 800 páginas de oscilante acción en Danza de dragones. Ahora, en vacaciones de invierno, pretendo terminar esos libros. Los estaba disfrutando, pero no me encontraba en el estado mental para terminarlos. Absorto en la vida académica universitaria, ordenando mis horarios y aprendiendo a hacer un espacio en mi día para todo lo que quería hacer, aparté la lectura literaria hasta que me hubiese estabilizado. Ahora, al terminar exitosamente mi primer semestre en Bioquímica, creo que podré organizarme mejor en los próximos meses. Quiero leer. Veo el estante de pendientes y quiero pasar por todos ellos. Quiero pensar en la prosa de Pynchon mientras memorizo el nombre de ciertas enzimas notables.

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Les decía que pude leer pocos, pero buenos libros este semestre. Comenzando por La naranja mecánica, de Anthony Burgess, una novela lingüísticamente extravagante y demoledora. Sin haber visto la adaptación de Kubrick, conocía más o menos las líneas generales de la historia, un clásico contemporáneo tanto en el cine como en la literatura: la historia de Alex y sus camaradas drugos, sus andanzas ultraviolentas en una sociedad corrompida por la sordidez moral. Narrada con una mezcla de palabras coloquiales y nadsat, dialecto inventado por el autor, la novela se lee con frenesí e impacto. Eso es lo que más rescato del libro: la brutalidad de la historia impacta por su trascendencia y estilo. La visión de Burguess respecto a la madurez me ha interesado particularmente, y creo que conocer este libro en la juventud puede resultar en una experiencia provechosa.

Diametralmente opuesta a La naranja mecánica se encuentra la primera publicación literaria de Lena Dunham, directora, guionista y protagonista de la serie Girls, absolutamente recomendable, por cierto. En Not that kind of girl, Lena nos presenta múltiples ensayos personales escritos con un estilo fresco y simpático, abarcando los temas que ya había presentado en Girls desde la misma perspectiva. La voz de alguien que se ha aceptado y conocido a sí mismo tras intensas sesiones de terapia nos habla sobre el cuerpo y las dietas, las relaciones y el amor, aderezando el texto con anécdotas y referencias culturales. Divertido y honesto, también recomiendo este libro.

Si Lena Dunham es la amiga con la que todos querríamos compartir unos tragos, Houellebecq es el viejo demoledoramente deprimido y sabio al que desearías escuchar para soportar y aprender de sus tétricos comentarios sobre el estado de la sociedad occidental. Me encantó Ampliación del campo de batalla, me gustó aún más Las partículas elementales, una historia perturbadora en la que la sexualidad y el origen de su despertar contemporáneo, la física de partículas, la interdisciplinariedad de las ciencias y la vida de dos hermanos, Michel, biólogo molecular alejado completamente de la actividad carnal, y Bruno, un profesor de literatura misógino y racista, componen una visión trágica de la decadencia occidental y el alzamiento de una nueva era.

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Bestiario, una entretenida colección de cuentos de Julio Cortazar, cumple con presentar piezas interesantes y, en general, emocionantes de leer. Aquí se explican las referencias de muchos hipsters de Twitter: el vómito de conejos blancos o la casa tomada. Si bien me gustó, creo que no es tan impresionante y pirotécnico como Todos los fuegos al fuego. No es mucho lo que puedo comentar: la calidad de los textos de Cortázar es por todos conocida.

The fifth child, seguramente la novella más famosa de Doris Lessing, resultó ser una emocionante y rápida lectura de interesantes implicaciones sociales. El monstruoso quinto hijo gestado durante el idílico matrimonio de Harriett y David Lovatt los obliga a replantearse su situación de padres en una sociedad fríamente oscura, que contrasta con la violencia que encarna su hijo. Pese a que esperaba más de esta novela, me pareció un notable acercamiento a la obra de Lessing, por lo impresionante de su contenido y la brevedad con que está planteada.

Lolita, de Vladimir Nabokov, es una de las obras más magníficas jamás escritas; Lolito, no. Aunque goza de una actualidad tremenda y aborda, de forma muy superficial, por lo demás, y aunque quizá esa haya sido la intención del autor, no creo justifique la simplicidad del texto, los dilemas y problemas de nuestra joven generación, por ningún motivo logrará convertirse en un clásico. Etgar, un chico de quince años que pasa sus días entre exploraciones sexuales, drogas y referencias indies, conoce en un chat sexual a una mujer, Macy, con quien entabla una relación. El juego de identidades virtuales y reales, y los problemas generados en ambos mundos, sirve excusa para intentar componer el retrato de una generación, un objetivo ambicioso que no se logra concretar. Al menos es amena y rápida de leer. Gracias, Ben.

La última novela que logré terminar durante el semestre es Lunar Park, de Bret Easton Ellis, la mente detrás de American Psycho, una de mis mejores lecturas del año pasado. Aquí nos encontramos ante un texto abiertamente polémico, el intento del autor por jugar con su biografía y presentarse bajo capas y capas de ficción, contando una historia familiar, los acontecimientos ocurridos en su disfuncional familia luego de que los personajes de sus novelas se abrieran camino hasta nuestro mundo. Sin misericordia, el autor describe la degenerada vida de los suburbios, el diálogo de niños atragantados en Xanax y las consecuencias de su meteórica fama como joven novelista. Con una atmósfera sobrenatural que recuerda a los mejores libros de Stephen King, Easton Ellis repasa, como en American Psycho, la sociedad norteaméricana en todo su cínico y plástico esplendor. Más moderada que sus anteriores trabajos, pero quizá más controlada, Lunar Park ofrece momentos emotivos y demoledores, combinando escenas de irónica vida familiar y alocada juventud, con las reflexiones que solo Bret parece capaz de hacer.

Finalmente les comento que veinticuatro horas atrás terminé El obsceno pájaro de la noche, de José Donoso, pero esa novela necesita de una entrada individual para poder presentarla junto a todos los adjetivos que logre convocar. Una novela monumental de lectura obligatoria, sin duda.

Y ustedes, ¿han logrado leer lo que esperaban en esta primera mitad del año?

2014 en libros.

Siempre es agradable leer listas de cosas: las mejores películas, los libros que leer antes de morir, las exposiciones de arte más pretenciosas y vacías. Son sencillas, rápidas de leer, y entregan las recomendaciones que buscamos. No hay mucho que comentar en cada ítem, pues la idea es simplemente decir por qué incluimos ciertos títulos en lo mejor o lo peor del año, y ya está. Tras un par de minutos de lectura comprendemos el punto de vista de quien escribe y podemos adivinar gran parte del contenido de su blog. Esta entrada, al igual que la del año pasado, es una ventana a lo que ofrezco en mi página, y cuenta con todos los elementos que pretenden hacerles creer que mi blog es interesante de leer: no hay largas disgresiones sobre personajes, no expondré detalles de la trama, y tampoco haré un análisis de la obra. Los invito, pues, a comentar conmigo cuáles fueron mis mejores lecturas de este año. Además, y lo menciono en negritas, espero sus comentarios, sobretodo si no están de acuerdo con mis elecciones, pues ese tipo de comunicación es la que siempre espero al subir una entrada. Quiero que alguien me exponga su punto de vista, me diga cultamente que me equivoco, que me invite a debatir. Entre comentarios del tipo ¡lo apuntaré, gracias! o ¡lee mi novela, la próxima revelación del 2015! y el odio de los haters, me quedo definitivamente con estos últimos. Así que si concuerdan conmigo, o piensan que he perdido la razón al escribir esta entrada, ¡coméntenlo! ¡Comentemos! Hablemos de libros.

2 NOVELAS DECEPCIONANTES PEORES LECTURAS DEL AÑO

Si me preguntan por la peor lectura de este año instantáneamente responderé El temor de un hombre sabio, un tocho de más de mil páginas que impacta por lo vacío de sus capítulos, el desagradable cambio en el ritmo que ocurre avanzadas 400 páginas y las cantidades industriales de paja que usa el autor para rellenar y abultar la historia. Por otra parte, casi tan decepcionante como el libro de Rothfuss, está Mr. Mercedes de Stephen King, su intento de escribir una novela policial, que intentaré no recordar hasta que lea la segunda parte, porque soy masoquista y continuaré con la trilogía.

MEJORES LECTURAS DEL AÑO

Comencemos por algunos libros que, no obstante son excelentes y también las menciono dentro de las mejores lecturas del año, no alcanzan a ingresar al Top 10. Obras impresionantemente innovadoras como La casa de hojas, de Mark Z Danielewski, un autor que decide llevar al límite la interacción entre lector y libro, con una propuesta transgresora que nos invita a jugar; pasé verdaderos momentos de tensión con este libro, no solamente cuando tenía que torcerlo y ubicarlo frente a un espejo para poder leer ciertos pasajes. Otra novela que destaca por la experimentación es Fantasmas, de Chuck Palahniuk, un autor que busca en cada novela impactar al lector. Aquí junta distintas historias que escribe un grupo de autores confinado a un retiro de creatividad, cuya oscuridad solo sirve para destacar el lado siniestro de sus narraciones. La mejor novela que he leído de este autor, sin dudas. Cambiando radicalmente de género, menciono The knife of never letting go, primer libro de la trilogía Chaos Walking de Patrick Ness, con la nos invita, con una voz que estiliza las palabras del niño protagonista, a conocer un mundo en que todos pueden oír los pensamientos de todos, en un planeta lejano que se prepara para albergar a la civilización humana que escapa del desastre en que se ha convertido la Tierra. Aunque me habría gustado ponerlo en el top, ya incluí otro libro del autor, A monster calls, e intentaré variar un poco los títulos. Finalmente quiero mencionar la conmovedora Stoner, una novela magistral que nos habla de la mediocridad y una extraña forma de entender el éxito, a través de los días normales de la vida normal de un protagonista normal. Ahora, sin otras menciones especiales que hacer, avancemos al top 10.

LAS 10 MEJORES LECTURAS DEL 2014

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10. ‘Sobre la belleza’ de Zadie Smith.

Quiero destacar la universalidad de este relato, lo fácil que es identificarse con este grupo de académicos en guerra intelectual, la familia ecléctica de los profesores y sus constantes conflictos. Divertida e irónica, Zadie Smith compone una novela en donde la profundidad y la agudeza intelectual se dan la mano en un tour ameno y entrañable. Llena de premisas ocultas y no tan ocultas, se me ocurre que Sobre la belleza podría anunciarse con el siguiente eslogan: Los académicos también son personas. Y aunque hay una interesante discusión sobre la belleza, sus representaciones, y conceptos como la discriminación positiva, creo que para captar lectores resaltaría el aspecto humano de esta novela.

9. ‘A sangre fría‘ de Truman Capote

Seguramente muchos de ustedes conocen este libro, “novelización” de los eventos ocurridos a la familia Clutter y la posterior investigación, que masificó un incipiente género llamado True Crime. Capote es un genio. Un hombre con semejante don para captar el alma humana solo merece ese apelativo, y si a esto le sumamos un talento especial para la prosa obtenemos la impresionante obra que este libro es. Emocionante, impactante y cruda en sus implicaciones, A sangre fría nos obliga a ver a los asesinos como nunca antes habríamos hecho. Imprescindible. Una de las novelas que todos deberíamos leer alguna vez.

8. ‘Casa de campo’ de José Donoso

Una obscura y grotesca novela, cargada de simbolismos y alegorías sobre la historia de la violencia en Chile, contada con la prosa que solo Donoso sabe producir. Seguramente lectores extranjeros no captarán la totalidad de referencias (como seguramente muchos lectores nacionales tampoco lo harán, porque por momentos no sabes si el autor se refiere a un hecho histórico o a otro. Una interesante ambigüedad que nos obliga a jugar con él), sin embargo si desean conocer un Chile literario diferente, los invito a descubrir esta magnífica obra.

7. ‘A monster calls’ de Patrick Ness

Una conmovedora novela sobre un niño visitado por un monstruo que le intenta arrancar a base de historias y ficciones la verdad inherente que lleva dentro. Una pista: se relaciona con la catastrófica enfermedad de su madre. Con una prosa sencilla y perfecta, el autor presenta esta novela que emocionará a niños y adultos. Me habría gustado leerla en la edición ilustrada, y recomiendo que, si pueden, la consigan, sin embargo, no son necesarias para disfrutar esta maravillosa historia.

6. ‘Middlesex‘ de Jeffrey Eugenides.

La lectura de noviembre en el Man Pulitzer Book Award Project llega directo a las mejores lecturas del año. Una saga familiar que recorre décadas y continentes hasta desembocar en Cal, una persona nacida dos veces, primero como chica y luego como chico, que nos cuenta en primera persona (que además nos obliga a plantearnos el narrador protagonista de otra forma) la historia de su autodescubrimiento. La prosa precisa del autor, una habilidad épica de hacer de esta historia una incesante cadena de acontecimientos que no da tregua al lector y su humor y cariño especial para tratar a los personajes, constituyen un libro magistral, ganador del Pulitzer, que se instala entre las grandes novelas americanas, y en las grandes lecturas de mi vida como lector.

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5. ‘American Psycho’ de Bret Easton Ellis.

Esta excesiva novela es desagradable de leer. Grotesca en sus pasajes más vanidosos y hasta vomitiva en sus escenas salvajes. Pese a esto, me parece necesaria, toda una experiencia de lectura que cumple su objetivo: forzarnos a pensar. Patrick Bateman es millonario, es exitoso en su trabajo como hombre de negocios y ha cumplido el ideal americano del éxito financiero-social que muchos han perseguido en las últimas décadas. Bajo su ropa cara y sus productos cosméticos, se oculta un monstruo que recorre Manhattan cometiendo crímenes atroces. Pero la brutalidad de la novela no se limita a las escenas de desagradable violencia. La novela es un todo que funciona a la perfección, un microcosmos descompuesto que nos arrastra a la locura y nos obliga a presenciar el espectáculo destructivo que es el protagonista, un verdadero productos de la sociedad que ha sido liberado y olvidado por sus creadores, el oscuro sistema.

4. ’22/11/63‘ de Stephen King

Las dos novelas del maestro que aparecen en esta entrada comparten una intención común: probar suerte en un género poco usual para el maestro del terror contemporáneo. A diferencia del libro que mencionaré después, en 22/11/63 encontramos a Stephen King en su esplendor como narrador, mezclando elementos de la crónica histórica, el thriller, los viajes en el tiempo y las implicaciones casi metafísicas del mundo que entronca en la Torre Oscura, en una historia entrañable e impecable. Personajes que ya son viejos amigos, sometidos a una trama que no da tregua el lector, que nos mantiene en vilo hasta el final, atraviesan el tejido espacio temporal para ofrecernos la novela que faltaba en el impresionante arsenal literario en que se ha convertido la obra de uno de los grandes narradores de Norteamérica.

3. ‘Ampliación del campo de batalla‘ de Michel Houellebecq

Una novela breve, concisa y difícil de asimilar, que nos lleva al complejo campo de batalla creado tras la asimilación del modelo neoliberal. Memorables pasajes nos presenta este libro, como el escape a la naturaleza del protagonista, sus reflexiones sobre lo complejo que es comprar una cama, o su peculiar opinión sobre las mujeres y sus terapeutas. Incómoda, divertida de leer, y muy precisa en cuanto a sus pretensiones, esta novela me presenta a un autor que seguiré durante el 2015.

2. ‘La trilogía de Nueva York’ de Paul Auster

Tres novelas breves interconectadas en un mundo ambiguo y emocionante. Tres ejercicios literarios que mezclan géneros y derriban barreras, componiendo la primera gran obra del novelista americano Paul Auster. Este es uno de esos libros que terminas con la boca abierta, sabiendo que volverás a devorar en poco tiempo, porque en una lectura es imposible captar su oscura profundidad. Múltiples son las razones por las que este libro es una obra de culto, imprescindible en el “canon posmoderno”, y abarcan desde la reflexión sobre el lenguaje y sus limitaciones, la naturaleza de la literatura y las posibilidades de la ficción literaria. Ambiciosa y juguetona, esta novela concentra los mejores elementos del autor, que intentará retomar en sus posteriores trabajos.

1. ‘La broma infinita’ de David Foster Wallace

Esta infinita novela, que literalmente se burla del lector en muchos momentos, arrastrándolo por monólogos sobre la naturaleza de las videoconferencias, las intrincadas reglas de un curioso juego llamado Escatón, los ligues amorosos de un adolescente y luego las conversaciones de espías-asesinos en silla de ruedas, con un futurista telón de fondo que abarca políticas separatistas y una película que mata a quien sea que la vea. Una locura de libro, que no volveré a comentar aquí, así que les dejo la anti-reseña que escribí tras la extenuante lectura. Eso sí, un último comentario, y quizá la razón por la que es, indiscutiblemente, mi mejor lectura del año: si tuviera que elegir el momento más conmovedoramente humano, más desgarrador, honesto y maravilloso, de los 365 días que pasé leyendo durante el 2014, lo encontraría en esta novela. David Foster Wallace no es una leyenda, solamente, por la impresionante forma de concebir una novela que aportó a la literatura, burlando las reglas de linealidad y legibilidad, sino también por su inusual comprensión de aquello que se oculta o que intentamos ocultar dentro de nosotros, sentimientos que él rescata y analiza, deconstruye y clarifica, ya sea en intentos monólogos o en lentas secuencias de acción incesante.
Impresionante. Imperdible. Imprescindible.

¡Y aquí termina este recuento de lecturas! ¿Han leído algún libro del Top 10? ¿O de mis decepciones del año? Cuéntenme sobre sus lecturas del 2014 y sus propósitos lectores para el año que comienza.

¡Feliz año 2015 a todos!

Septiembre en libros

Además de haber leído poco este mes, las clases y los exámenes me volvieron perezoso, así que el blog se resintió. Las lecturas, no obstante, han estado buenas y muy variadas. Me gusta este formato de entradas porque permite comentar brevemente los libros; no todos los libros dan para una reseña completa, incluso los que me han gustado mucho. De esta lista, por ejemplo, solo reseñaré uno, porque creo que hay mucho que decir sobre muchas cosas. En fin, procedo a contarles sobre mis lecturas de septiembre.

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  • Casa de campo de José Donoso

Mucho se especula sobre cuál es la Gran Novela Americana, término que solo parece existir en Estados Unidos. He leído sobre La Gran Novela Rusa pero el término no es tan masivo e importante como el los norteamericanos. Parece que los críticos necesitan encontrar esa novela. He pensado sobre cuál sería La Gran Novela Chilena, pese a que no suelo leer autores de mi país. Así que esta propuesta surge del impacto que ha supuesto esta novela y mi ignorancia sobre la literatura chilena: creo que Casa de campo podría ser La Gran Novela Chilena. Esta alegórica novela sobre los grandes acontecimientos que han marcado a Chile, como la dictadura militar, el gobierno socialista de Allende, las injusticias contra los pueblos indígenas y la siempre omnipresente influencia extranjera. En esta casa de campo los adultos deciden marcharse dejando a los 33 niños, primos entre ellos, solos. Y la aventura se desata. Se crea alianzas, se establecen las reglas del juego, la ficción comienza a danzar con la realidad y la marquesa sale a las cinco. Esta es una novela densa, grotesca, brutal; un entramado denso y apasionante, obra de un gran novelista. La prosa de Donoso es impresionante, te golpea con imágenes imposibles, obras de arte codificadas en un lenguaje que roza la crudeza visual, escenas memorables y simbólicas que perduran en la mente del lector por mucho tiempo. La recomiendo encarecidamente. Léanla.

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  • A sangre fría de Truman Capote

Este es el libro que les decía que reseñaré en breve. La narración de un caso real, un crimen que conmocionó a Estados Unidos, es desarrollada por Capote con una notable maestría. Con una prosa cargada de descripciones bellas, el autor emprende una de las mayores aventuras literarias del siglo XX, logrando una obra que perdura como referente dentro del género. Me sorprendió la sensibilidad del autor para caracterizar a los “personajes” de esta historia, captando la esencia que los hace seres humanos. Saber que fueron personajes reales no hace sino aumentar el interés al leer el libro, pese a que sabemos que la familia muere, los culpables son encontrados y ejecutados por la justicia norteamericana. Es abrumadora la manera en que el autor nos obliga a replantearnos muchas cosas, casi sin que nos demos cuenta. Hablaré un poco más en la reseña, ahora me limitaré a decir que lo recomiendo, mucho, y que cumplió sobradamente todas las expectativas. Una gran obra, sin duda.

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  • Todos los fuegos el fuego de Julio Cortázar

Uno de los autores que tenía pendiente, pese a que ya había leído un cuento de él años atrás. No consideré esa oportunidad porque lo leí a la rápida y definitivamente no lo entendí bien. Pero ahora pude disfrutar de este muestrario de talento. Si bien me gustaron todos, hablaré brevemente solo de tres. La autopista del sur, cuento con que inicia esta colección, no me pareció tan gran grande como todos dicen. Creo que lo sobran algunas páginas. Pero la idea es genial y está bien planteado, es original e interesante. La señorita Cora, un cuento sobre un adolescente que se enamora de su enfermera, me parece una de las mejores piezas de ficción que he tenido el placer, en la que la sensibilidad y la habilidad literaria se dan la mano en una composición impresionante. El otro cielo es otra gran obra, una historia en la que un trabajador de la bolsa se desplaza entre Argentina y París viviendo dos realidades en medio de la segunda guerra mundial y el miedo causado por un asesino en serie. No llega al desenfrenado nivel de juego que es Todos los fuegos el fuego, pero me ha gustado mucho. La isla a medio día también es una narración increíble, en la que un hombre se obsesiona por la isla que logra ver desde la ventana de un avión. Todos los cuentos son buenos, sinceramente, algunos mejores que otros pero ninguno malo, ninguno de relleno. El autor es grande y ansío continuar con su obra, quizá hasta la intimidante Rayuela.

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‘Coronación’ de José Donoso

Coronación de #JoséDonoso #bookstagram #fridayreads

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Este mes tenía el propósito de leer algo de José Donoso. Había conocido su obra con El lugar sin límites hace un par de años, sin embargo, no acabó por gustarme completamente. Compré el año pasado esta novela, Coronación, con la intención de volver a intentar con este narrador, y la comencé tras mi creciente interés por adentrarme en su novela más famosa, El obsceno pájaro de la noche, libro que aún no encuentro y que deseo leer. Aunque me gustó bastante más que El lugar sin límites, creo que aquí el autor intenta abarcar más de lo que efectivamente logra. Creo que habría resultado ser un trabajo increíble de haberse centrado solo en la “zona burguesa”, que tanto intenta desnudar, sin intentar llegar a las clases sociales inferiores. Le sobran páginas, las cuales, de ser quitadas, permitirían obtener una nouvelle grandiosa. De haberse arriesgado más, por otro lado, incluyendo y desarrollando la sociedad chilena de manera completa y transversal, la obra podría haber sido impresionante, maestra, pues el autor tiene un talento natural para llegar a ciertos rincones de la mente, zonas plagadas de dudas y oscuridad a las que pocos se atreven a acceder.

¿Pero no ves que toda vida, toda creación en el campo que sea, todo acto de amor, no es más que una rebeldía contra la extinción, no importa que sea falsa o verdadera, que dé resultados o no?

En Coronación conocemos a Andrés, un hombre de cincuenta años perteneciente a la burguesía de remanente aristocracia de la primera mitad del siglo XX en Chile. No trabaja, no hace NADA, vive del dinero familiar y visita periódicamente a su abuela, una nonagenaria que vive sus últimos momentos de vida debatiéndose entre la lucidez y la locura, locura con forma de epifanía, de veneno, de realidad. Vive en una casona con dos criadas, Rosario y Lourdes, a la cual se sumará Estela, una inocente joven del campo que atraerá inmediatamente la atención de Andrés. Complejo es, ciertamente, tratar con la anciana, misiá Elisa Grey de Ábalos, pero Estela hará el intento de cuidarla, pese a estar en conocimiento de la actitud de las últimas criadas de la casa frente a la “patrona”.

El gran punto de partida de Donoso es la sociedad burguesa, las familias de grandes apellidos y grandiosas casas, y a través de ella presenta los conflictos internos, la locura, la transgresión y la decadencia que supuestamente marcan su obra. El personaje de Andrés, reconozco, está espectacularmente trazado. Su psicología, su forma de ver el mundo, su miedo, su rabia, la catarsis que ansía, todo está en estas páginas; sus luchas internas presentan los momentos más notables de la narración. De ahí que digo que si el autor se hubiese focalizado solo en él y los personajes de la casona, habría logrado componer una gran novela corta. Sus sentimientos hacia Estela, sentimientos de “viejo verde”, se resienten ante el amor de la chica por Mario, un joven de clase baja que muchas veces se ve aplastado por el machismo impresionante de René, su hermano, representante del hombre nacional, quien intentará arrastrarlo a sus planes y su forma de ver las relaciones de pareja.

…porque ese hombre que te perdió lo único que quiso fue el placer egoísta, el placer bruto y carnal, como todos los hombres, sí, todos los hombres lo único que quieren es abusar con nosotras… y el placer es una cochinada, una inmundicia. ¡La vida es un asco, y hay que buscar refugio en la religión para no verse obligada a descender hasta eso y contaminarse!

Asistimos al deterioro mental de los personajes, al paso hacia el caos y la locura. Todos cambian en esa casa, todos se entregan al desorden psiquiátrico (?) que vive Elisa, reina y santa, merecedora de una corona que la rectifique como poseedora de una visión esclarecedora de la realidad. En una celebración que se aproxima a lo absurdo, las criadas logran coronarla en la cama.

Donoso intenta hacer el retrato de una realidad esperpéntica (en palabras de la editorial) y aunque hay momentos gloriosos en los que lo logra, en general no resulta tan impresionante como podría. Su prosa es precisa, aunque falta de riesgos, y el autor no logra llegar al punto de impactar no solo al lector, sino a la literatura completa, situación que esperaba encontrar aquí. Pero me gustó la novela, no lo niego, y seguiré con el autor con la esperanza de encontrar algo que estoy seguro es capaz de presentar. Lo cierto es que, en ciertos momentos de Coronación, llegué a sentir miedo frente a la oscuridad de sus reflexiones, hacia su pesimismo y sufrimiento. Casa de campo será, seguramente, mi próxima parada en la bibliografía del autor.

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3 / 5

NOTA PERSONAL: Carlos, tu conformismo vulgar me repugna. Aunque vivas, como afirmas, y no te encuentres en una parálisis vital y melodramática como reconoces en Andrés, preferiría vivir de esa forma antes que atravesar flotando mi existencia, sin sufrir por nada, por cosas reales o ficticias. Tu felicidad no es más que un intento desesperado por no descender a la mente de Carlos, porque sabes que con tu cobardía no lograrías sobrevivir.