En el blanco, de Ken Follett

Todavía no logro centrar las imágenes sin antes agregar una “leyenda”

Ken Follett, el aclamado autor best seller de Inglaterra, ha estado en boca de todos ultimamente. El invierno del mundo, segunda parte de la trilogía The Century, fue publicado hace poco, y la expectación que había creado luego de la primera parte lo ayudó a llegar a los puestos más altos de superventas. Antes de lanzarme a leer esta trilogia (tengo La caída de los gigantes pendiente en el estante) decidí leer otras novelas del autor. Había leído antes Los Pilares de la Tierra, su gran novela histórica, así que no dudo de su calidad como autor que engancha al lector. Lo comprobé nuevamente con este libro, sin embargo tiene ciertas cosas que no terminaron de convencerme.

Stanley Oxenford es un multimillonario dueño de un laboratorio farmacológico dedicado a encontrar cura a los virus más peligrosos. Trabaja con una gran cantidad de científicos, técnicos y guardias de primer nivel; destaca por sobretodo Toni Gallo, la jefa de seguridad y coordinación de la empresa. Oxenford Medicine se encuentra realizando pruebas para un antiviral que permite curar muchas enfermedades desatadas por virus, entre ellos el peligroso Madoba-2, un potente virus que provoca hemorragias masivas en el cuerpo y provoca la muerte de forma dolorosa.

En vísperas de Nochebuena ocurre un robo del fármaco experimental. El ladrón traspasó todos los niveles de seguridad, y sustrajo además de la muestra médica un conejo blanco usado para experimentos. Aquí empezamos con los “problemillas”. Para hablar de ellos usaré un apartado de spoiler.

SPOILER

Claramente, esta parte es de relleno. Rápidamente se encuentra al responsable del robo, un científico del mismo laboratorio quien, en su soledad, se había hecho amigo del conejo y se lo había llevado a la casa. Intentaría curarlo, sin embargo el conejo lo muerde. Desesperadamente se inyecta el fármaco, pero no resulta y es encontrado muerto por Toni Gallo. Esto ocurre en aproximadamente cien páginas. El lector piensa que de esa historia se desprenderá la trama, sin embargo eso llega hasta ahí. Fue muy vertiginosa y emocionante esa parte, pero podría haber constituido una novela corta (o un relato largo) fácilmente. El lector puede sentirse brevemente aturdido, pues se nos presentan aún más de trescientas páginas. ¿De dónde saldrá otra historia? La sinopsis editorial juega muy a favor, pues me planteé dejar el libro hasta ahí porque si lo demás no tenía real implicancia en la historia (por ejemplo, si se trataba de la investigación o las experiencias de los personajes) prefería leer otra cosa. Pero la contraportada del libro decía otra cosa, y decidí continuar. Hasta aquí el primer traspié.

FIN DEL SPOILER

Cuando la historia se retoma nos damos cuenta de que el verdadero motor del libro no es el robo de las muestras de virus (no del fármaco) sino las relaciones familiares de la familia Oxenford. Durante toda la novela aparecen los problemas que ocurren en esta aparente “familia perfecta”. Surgen nuevos personajes, como las hijas de Stanley: Miranda, una mujer que intenta recomponer su vida y espera contraer matrimonio con Ned, un hombre que al parecer no sabe defender lo que tiene, él tiene una conflictiva hija, Sophie, de un matrimonio anterior, y ella a un niño pequeño, Tom; por otro lado está Olga, una decidida mujer, con una familia sólida, con su marido Hugo y sus hijos Craig y Caroline. Craig y Sophie, de 15 y 14 años, comenzarán a enamorarse, y a descubrir su sexualidad (algo poco oportuno, si leen el libro lo comprenderán)

Pero Stanley tiene otro hijo, Kid. Él, en un intento desesperado por conseguir dinero le roba a su padre, y luego de ese acontecimiento se distancian. Pero hoy, en Navidad, volverán a reunirse, aunque quizá no para aclarar las cosas. Kid guarda secretos aún más oscuros…

En ese ambiente se desarrolla la trama del robo del virus, y no al revés. Esta historia es rápida, adictiva, y una vez que se desata no da tregua al lector. Se desarrolla en pocas horas, y eso resulta a la perfección. Me gustan las novelas thriller que se sustentan en pocas horas de historia.

Como en los libros de Follett, rápidamente congeniamos con los personajes, para bien o para mal. Porque hay personajes desagradables (Sophie, por ejemplo) a los que desearemos ver contagiados con el Madoba-2, sin embargo hay otros que nos mantendrán muy expectantes. Es por esto que pienso seriamente que el autor podría haber utilizado este recurso mucho mejor, porque desperdicia ciertos momentos en los que podría haber dejado al lector realmente de los nervios. Con semejante trama y semejantes personajes, claro que podrían haber ocurrido cosas mejores.

Otro punto que me llamó la atención es la documentación que llevó a cabo el autor. Claro, los personajes pueden establecer claros diálogos científicos en torno a la trama, sin embargo me pareció que en momentos habían más datos de Wikipedia que verdadero conocimiento. Después de lo que el autor hizo en Los Pilares de la Tierra, me esperaba la documentación más exhaustiva, pese a que no tenía nada que ver con un momento histórico particular. Recuerdo gratamente la novela La saga de los longevos. Ese libro sí que estaba bien ambientado científicamente. Aquí, los lectores menos exigentes  encontrarán que el lector sabe mantener la historia en pie con los conocimientos que entrega, sin embargo es necesario un breve paseo por la web para descubrir que manejarse mejor con esos datos (los cuales están regados en el ciberespacio) le habría dado a la historia quizá otro aire.

Antes de terminar la reseña no quiero dejar de hacer hincapié  brevemente, en otro pequeño gran detalle: el final. No es malo, para nada. No es apresurado, sin muy fantástico, ni muy aburrido. Está bien, es el esperado (el obvio, por decirlo de otra manera). Sin embargo el autor agrega un epílogo tan meloso, que si no fuera porque nos cuenta qué sucedió con ciertos personajes luego de los acontecimientos de “esa” Nochebuena, no lo habría leído. Es como el final de Harry Potter VII, un “y todos vivieron felices para siempre” que, pese a que se veía venir, no me gustó que lo describiera tanto. Claro, algunos mueren, algunos salen mal parados, etc, etc; me comprenderán mejor luego de haber leído cincuenta páginas. El final se huele a kilómetros.

Sin embargo, en general, no es un libro malo. Debo reconocer que me mantuvo pegado de principio a fin, no obstante eso no quiere decir que haya superado mis expectativas. Creo no quedé del todo conforme, ¡y es que la sinopsis prometía tanto!  ¿Lo recomiendo? Sinceramente no lo sé. Quizá no colmará las expectativas de los lectores de Cook, sin embargo la historia en general es muy entretenida, lo suficiente como para desconectarse de todo y pasar algunas horas pegado a sus páginas.

 

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