La orden del Temple, de Raymond Khoury

Antes que todo les comento que es la segunda vez que intento leer esta novela. En la primera ocasión la adquirí por correo luego de leer El código da Vinci. La edición le hacía publicidad a esta novela, y noté que se asemejaba bastante a la historia de Dan Brown, la cual, por cierto, me encantó. De modo que la comencé a leer rápidamente, pero por motivos académicos la tuve que dejar de lado un tiempo y quedó aislada en mi repisa, durante meses. Hace un par de días, luego de terminar Juego de Tronos, no sabía qué leer. Revisé mis estantes para ver los libros pendientes y me topé nuevamente con La orden del Temple. Esta vez no esperé, y me lancé al interior de este interesante thriller histórico. En la imagen les muestro a la novela, acompañada de los libros de Dan Brown. 

¿Caballeros templarios en cabalgando en el central Park? Pues sí, suena extraño, pero es la fórmula de inicio con la cual arranca este thriller histórico, concebido bajo los efectos de la efervescencia provocada por la popular novela de Dan Brown El código Da Vinci.  Luego del impacto causado luego de la publicación de la novela más popular del norteamericano Dan Brown, era obvio que muchos intentarían sumarse a este estilo narrativo, copiándolo o adaptándolo a sus propios métodos.
En el Museo Metropolitano de Nueva York se están exhibiendo tesoros del Vaticano, mostrados al público por primera vez en la historia. La ceremonia de inauguración transcurre normalmente, y en el interior del edificio se encuentran congregadas las más influyentes figuras del campo. Entre ellas está Tess Chaykin, una arqueóloga hija de un respetado académico, que presenciará un detalle importante que servirá de hilo conductor para los posteriores acontecimientos de la historia. 

En el mismo lugar se encuentra el agente del FBI Sean Reilly, quien dirigirá la posterior investigación. Muy pronto comienzan a preguntarse si solo se encuentran ante un espectacular robo de joyas, o si hay algo más oscuro y peligroso de trasfondo.
Uno de los artefactos robados es una especie de aparato des encriptador, creado en la época de los Templarios para traducir mensajes codificados. Uno de los jinetes que ingresan al robo (son cuatro en total) sustrae esta máquina, y luego la sostiene en el aire para recitar unas frases en latin. La espectadora es Tess, quien intuye que podría estar ante el descubrimiento de sus vidas.
La iglesia, cómo no, también se hace parte de la investigación, sin embargos sus motivaciones van más allá de la simple localización de las joyas robadas. La figura del monseñor De Angelis entra en escena, preocupado por el desarrollo de la investigación pero, ¿es realmente quien aparenta ser? ¿o acaso sabe que dentro del FBI hay alguien que quiere desviar las pistas y el intenta detenerlo? 
Sin embargo no esta hasta una conversación entre Tess y un amigo convaleciente de ella (que había recibido golpes en el asalto del Museo) que nos percatamos del cariz del problema. Los templarios comienzan a materializarse como una posibilidad, y Tess decide investigar por su cuenta. Intentará localizar al profesor Vance, un experto historiador que parece muy interesado en los secretos templarios.
Un secreto guardado durante siglos espera salir a la luz, un secreto que el último Templario de Tierra Santa llevó consigo en una travesía por Europa, un secreto que podría cambiar a ala humanidad para siempre… para bien, o para mal.
Pero basta de datos sobre la trama. Como les contaba antes, esta obra se asemeja mucho a El Código da Vinci, en cuanto a ritmo, tema, etc. Sin embargo es menos documentada que la historia de Dan Brown. El secreto templario mencionado en la historia no es, cómo decirlo, factible… a diferencia de lo planteado por Dan Brown, lo cual se perfila como una posibilidad. En La orden del Temple, la historia de los templarios está muy bien documentada, y la información se entrega al lector en medio de diálogos dinámicos e interesantes que, al menos en mi caso, me sirvieron para aprender unas cuantas cosas de historia. 
Lo que ellos miran es el decodificador

Los escenarios de la historia también están muy bien logrados. En base a documentación y buena prosa, el autor describe dinámicamente los lugares visitados por Tess y Sean, mientras siguen la pista templaria. Por ejemplo, en una parte del libro, deben atravesar medio planeta para llegar a un lago que guarda en sus aguas el barco hundido de los templarios. Las escenas que se suceden alrededor están bien desarrolladas y no se hacen pesadas en ningún momento, pese a que hay mucha explicación de contenidos .
Es más ficticio que El código…, considerando que ambas novelas son eso, novelas, historias de ficción que, sin embargo, se basan en algunos datos reales.

En esencia, La orden del Temple es un thriller rápido, efectivo, adictivo. Se lee rápido e intriga desde la primera hasta la última página. Literalmente, en este libro se aclaran todas las dudas en el último capítulo, lo cual mantiene muy bien la tensión. Otro punto a favor es el tema de los personajes. Nadie es quien dice ser, y el lector no se entera de las identidades hasta ya avanzados dos o tres cuartos del libro. Las sospechas están depositadas en todos, porque todos tienen sus motivos personales. 

Encontré también unos extractos interesantes, los cuales se los presento a continuación: 
–Ya sabes lo que dice Umberto Eco, ¿no? <<Un claro síntoma de un lunático es que tarde o temprano saca a colación los templarios>>

Y es verdad, porque las teorías conspirativas pululan en la red cuando se busca templario en google. Me reí bastante cuando pasé ese pasaje. 

Otro tema presente en la novela es la fe, y cómo la religión se vale de la fe ciega de las personas para ciertas cosas. Porque, si lo analizamos bien, cualquier cosa se puede explicar con la fe. Hay un pasaje también interesante referido a eso: “Verás, lo que ocurre con los milagros, es que si tienes fe no los necesitas, y si no la tienes ningún milagro es suficiente“. La presencia católica no es tan palpable en los religiosos de la obra, sino que se nota más en el agente de la FBI Sean Reilly. 
Otra casa que les quiero mencionar es el ambiente de la historia. La ironía sutil que tiene el autor hace que mostremos algunas risas mientras leemos la historia. Se hacen más livianos, por ejemplo, los pasajes con descripciones profundas. 
La novela también es muy cinematográfica, por lo cual la lectura se hace más liviana y entretenida. Los personajes están bien definidos y la trama tiene giros interesantes, que sobresaltan bastante al lector. Eso sí, esta novela, al igual que El Código…, es solo para personas de mente abierta. Muchas de las cosas que se mencionan podrían exaltar a los más ortodoxos, incluso algunos pasajes verídicos, comprobados científicamente. Por eso mismo El Código causó, y sigue causando, tanta polémica. 
En resumen, esta novela es muy recomendable para todos los que leen novelas de misterio histórico, o quieren repetir la experiencia de El código. Al principio planeaba ponerle tres libros de calificación, pero considerando que, como thriller, está muy bien logrado y prácticamente incita al lector a devorar las páginas, opté por la siguiente calificación:

                                     
La novela también cuenta con una adaptación a la pantalla. La serie de televisión (o miniserie, mejor dicho) fue producida por el mismo autor, y tuvo mucho éxito en su emisión británica y norteamericana. Les dejo el trailer por si quieren ver los capítulos.

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