Shock, de Robin Cook

Al igual que con Katzenbach, el descubrimiento de este autor se originó por una conversación en facebook. Flores iban y venían para el escritor, autor de libros más conocidos como thrillers médicos. Un Grisham de la medicina, concluí. Compré Shock en la Feria del libro Usado (los libros los mostré en el IMM pasado) y comencé a leerlo casi de inmediato, con muchas expectativas. Si bien me entretuve muchísimo y el libro me duró apenas 3 días, me dejó una sensación de vacío; más aún porque el final es condenadamente abierto. Ya les contaré más durante la reseña…
  
Cuando Joanna y Deborah leen el anuncio de una clínica de fertilidad que ofrece una cantidad muy elevada a donantes de óvulos, no dudan en llamar. Les parece perfecto. Ganarán dinero y ayudarán a otras mujeres.
Sin embargo, cuando meses después deciden averiguar si su donación ha tenido éxito, empiezan a preocuparse. ¿Qué está ocurriendo en realidad en esa clínica? ¿Cuál ha sido el verdadero destino de su donación?
Robin Cook nos narra una historia realmente espeluzante basada en los más recientes adelantos de las técnicas de clonación. Una historia que fácilmente podría ocurrir o, aún peor, que quizá ya esté ocurriendo… 

Joanna y Deborah son dos estudiantes de doctorado de la universidad de Harvard que atraviesan distintos procesos en sus vidas. Joanna acaba de terminar una larga relación con un médico que anteponía su carrera a su relación, y Deborah, libre y sin compromiso, vive la vida a su manera. Es ella quien convence a su amiga de participar en un programa de fertilización in vitro de la clínica Wingate que pretende comprar óvulos a jóvenes inteligentes para ayudar a padres desesperados e infértiles. La “recompensa”: $45.000 dolares para cada una, con los cuales mejorarán sus calidades de vida, comprarán un apartamento y cumplirán su sueño común: viajar a Venecia para finalizar sus respectivas tesis doctorales en la tranquilidad de las inmediaciones de Italia. Joanna, reacia a realizar la donación, finalmente se convence, en pos de seguir adelante con su vida luego de haber terminado con el médico. Juntas irán a la misteriosa clínica a realizar las donaciones y se verán envueltas en un misterio que tiene como eje central la clonación humana.
La trama se ve muy interesante, a que sí. El problema es que el autor la desaprovechó bastante, a mi parecer, puesto que dedica muchísimas páginas a la vida de las dos jóvenes. Eso sí, el libro se leer de un tirón. Como dije anteriormente solo me duró tres días en las manos, y es que estaba expectante por presenciar algo más emocionante.
En relación a la trama también puedo decir que, si bien no es tan simplona, cae muchísimo en cuanto a calidad gracias a los giros de trama, prácticamente inexistentes. La historia se desarrolla plana, sin giros o momentos sorpresivos. A veces se torna un poco predecible, sin embargo el deseo de esperar algo mejor nos incita a avanzar a través de las páginas.

Los personajes son interesantes y están bien construidos. Son realistas, lo cual es bueno, pues el lector siente simpatía inmediatamente por ellos. Me recordó mucho al estilo que tiene Stephen King al crear personajes, muy cercano a la realidad de las familias de norteamérica. Además, por el año en que está narrado, se produce algo interesante: un cambio de mentalidad general. La historia se desarrolla entre el 1999 y el 2001, años de cambio de siglo y cambio en la forma de pensar de la sociedad. Las jóvenes protagonistas charlan en muchos momentos sobre cómo enfrentar el nuevo milenio, dejando de lado las tradiciones, quizá, conservadoras del siglo XX. El tema de los personajes es un punto a favor de la novela, claramente. Los trabajadores de la clínica Wingate también son interesantes, y muy misteriosos, por cierto. Desde el primer momento notamos que algo esconden, y algo poco ético, obviamente. Y es que la clonación humana y la investigación genética han despertado grandes debates alrededor del mundo.

Las relaciones entre los distintos personajes cambian durante la novela. En algunos momentos Joanna requerirá la ayuda de su ex pareja, y Deborah engañará a algunos trabajadores de la clínica para obtener la información que desea. Eso es lo medular de la historia: ¿qué sucedió con los óvulos que les extrajeron? La curiosidad surge en una conversación en Venecia, pero lentamente las jóvenes se van obsesionando, más aún cuando se dan cuenta de las turbulentas acciones que realizan los investigadores. Al principio intentarán ingresar a la red central de la clínica, específicamente a la base de datos, para obtener la información que desean. Uno de los momentos más tensos del libro se da cuando ambas leen el registro de la extracción de Joanna: ¡¡centenares de óvulos figuran en la lista!!

Al igual que con Post Mortem, de Patricia Cornweel, Shock presenta amplias discusiones y diálogos de índoles científico. Por si no lo sabían, Robin Cook es médico cirujano en EstadosUnidos, y la materia médica fluye a través de las páginas. Con un lenguaje muy ameno uno se entera de nociones básicas de la investigación genética, y acaba el libro con la sensación de haber aprendido algo nuevo. En ningún momento se hace pesado, sí un poco monótono en las páginas centrales, cuando aún no coge el ritmo suficiente. Ocurre algo interesante en el ritmo de la trama: comienza bien, luego decae y vuelve a levantarse al final; sin embargo no tanto como en el principio del libro.  
Para aprender un poco…
El final me pareció muy apresurado, casi truncado. Si lo leen se darán cuenta. Cuando acabé el libro pensé que, obviamente, había una continuación. Busqué y rebusqué en Internet pero no encontré nada. La segunda idea vino a mi de forma más insidiosa: el autor, cuando finalizaba el libro, se embarcó en otro proyecto y terminó a la rápida la novela. Nunca había leído un final tan abierto como el de Shock. Si bien disfruto a veces de los finales que dejan abiertas ciertas posibilidades, Robin Cook fue al paroxismo del asunto y, sinvergüenza, dejó escribió algo muy alejado a lo que un final representa. Al lote, rápido y sin ritmo, esa es mi definición del final de Shock.

Las descripciones de los procedimientos médicos son excelentes, y muy amenas. La curiosidad me doblegó en las escenas quirúrgicas o de laboratorio, quizá porque las ciencias exactas y las biológicas me fascinan. La novela no requiere grandes descripciones del entorno, tampoco las trae; ni tampoco un lenguaje ominoso y magnífico. El autor narra con un lenguaje ameno y simple, pero prolífico y cuidado. Todos los términos médicos son explicados dentro de diálogos o párrafos, comprendiéndose rápidamente.

Lo sé, ha salido un poco ambiguo. Pero la experiencia con Robin Cook ha sido así. Como thriller deja bastante que desear, pero tiene ese “qué se yo” que atrapa al lector. Probablemente porque tocó mi fibra científica y curiosa que me hizo devorar la novela con voracidad. En varios minutos me figuré que sería interesante leer un libro de no ficción escrito por Robin Cook. Definitivamente leeré otro libro, uno de sus “clásicos”, seguramente. No sé si lo recomendaría. Para comenzar con Cook deben haber otros libros mejores. Este, quizá, puede aburrir a algunos lectores que no se sienten atraídos por la medicina.

Como les dije al principio, este es otro de los autores que descubrí gracias a una recomendación. El otro es Grsham, quien me espera en mi estantería con el libro El Socio. Por ahora me siente bien, puesto que todas las recomendaciones han salido buenas. Espero leer pronto un nuevo libro de Robin Cook, para sentirme inmerso en el mundo de la investigación médica.