El exorcista, de William Peter Blatty

Los que usan Twitter saben que la novela me ha impactado. Bajo el hashtag #leoycomparto (¡anímense a participar usándolo!) comenté el día a día con esta lectura, y mis impresiones en diversos párrafos. Sobra decir que la famosa película homónima se basó en esta historia. ¿Quién no la ha visto? ¿Quién no recuerda la imagen de Regan volteando la cabeza? Bueno, yo no la había visto, y quizá por eso disfruté tanto de la novela. Nunca veo una película sin antes haber leído el libro. Ahora sí valió la pena.

No es mi edición, no encontré una imagen de la colección Grandes Novelistas de Emecé.

Chris McNeil es una exitosa actriz, en el apogeo de su vida, y está a punto de embarcarse en un gran proyecto de dirección cinematográfica. Sin embargo, las cosas no saldrán como ella espera. Su hija Regan ha comenzado a cambiar, y lo que antes eran insomnios, actitudes extrañas y dolores súbitos, hoy son ataques psicóticos, golpes de vómito, y la extraña habilidad de hablar en lo que parecen ser otras lenguas. Preocupada, recurre a los mejores doctores de la ciudad, los cuales la derivan a psicólogos y luego a psiquiatras. Los exámenes practicados a su hija resultan perfectos: análisis de sangre normales, radiografías limpias, sin ningún problema; sin embargo los problemas continúan  y aumentan de manera creciente. ¿Qué es lo que sucede con Regan? Luego de que un amigo de Chris es encontrado muerto fuera de la casa, en terribles condiciones, las sospechas se cernirán en su casa, pues la policía asegura que el último lugar que visitó la víctima fue la habitación de Regan. ¿Podrán detener la amenaza que surge en la ciudad? ¿Y si esta amenaza no proviene de este mundo? Al parecer, la posesión demoníaca es la posibilidad más posible de todas.

El primer punto que quiero mencionar es el particular estilo de Blatty para contarnos la historia. A través de frases cortas, y descripciones más bien científicas, comenzamos a adentrarnos en una peculiar atmósfera. La historia te envuelve, porque el autor no te dice desde el principio que Regan está poseída. Incluso llegué a pensar que  los personajes creían que estaba poseída, pero que al realizar el exorcismo caerían en su error. Es meticuloso Blatty en ese aspecto: presenta evidencia científica psiquiátrica, religiosa y criminal, para que el lector se forme su propia opinión. La novela está enfocada en la perspectiva de la investigación, más que en la posesión propiamente tal. Seguimos a distintos personajes, como el inspector Kinderman, quien lentamente comienza a sospechar de que algo extraño está ocurriendo en la ciudad. Él se involucra por un asesinato relacionado con la trama.

Los personajes de esta historia son otro de los puntos favorables que encontré durante la lectura. En primer lugar, escapan de los estereotipos que uno podría figurarse. El padre Karras es notable, y me parece mejor sacerdote que muchos otros, pese a sus conflictos de fe. Es psiquiatra, además, por lo tanto tiene una visión totalmente distinta de la religión y el ser humano. Reflexiona durante el libro sobre el papel del mal, de la Iglesia, de la propia humanidad, y uno en ocasiones no puede sino darle la razón. Chris es interesante también. Atea declarada, intentará recurrir incluso a las cosas en las que no cree con tal de salvar a su hija.

La novela mantiene constantemente un paralelo entre el bien y el mal, incluyendo a la Iglesia en un territorio más bien neutral, pues presenta elementos de ambos lados. El cinismo eminente del clero (al que estamos todos, lamentablemente, acostumbrados) aparece en gloria y majestad en algunos párrafos.  Y precisamente estos párrafos son los que más nos invitan a reflexionar, porque son muchos los personajes que, pese a aceptar una presencia divina bondadosa, no creen en el demonio. Es esta misma incredulidad la que más parece ser amenazante para Chris. Cuando las posibilidades “médico psiquiátricas” se agotan, y las que pertenecen “a otro mundo” no satisfacen a su problema, ¿en dónde hay que posar las esperanzas?

Como en las historias policiales, no obstante, el autor nos entrega pistas a través del relato para orientarnos hacia el final. Pequeños detalles que, aunque textuales, el lector quizá no recuerde, pero que son importantes si uno quiere cavilar sobre la historia. Al final, luego de conocer el final, me di cuenta de que estas pistas me habrían ayudado a comprender aún mejor la historia.

La novela tiene momentos TENSOS. Así, con mayúsculas. Existen ciertas escenas muy bien desarrolladas, en las que el lector literalmente queda con temor. Cometí el error de leer el libro a altas horas de la noche, y en ciertos finales de capítulos no pude sino aterrorizarme. No he visto la película, sin embargo pienso que si traslado ciertos momentos a la pantalla el resultado será más que notable. La cabeza de Regan girando no es nada al lado de otros momentos más terroríficos por su significado que por la acción misma.

El demonio se mete dentro del cuerpo de la niña y la hace hacer y decir cosas perturbadoras, por lo menos. Amenazas, palabrotas, obscenidades, y secretos, secretos de otros personajes. Imaginarse a la dulce niña que nos presentan al inicio de la novela hablando de  esa forma es interesante, y pone nervioso a cualquiera.

No es mucho lo que puedo agregar, creo que quedó claro que recomiendo muchísimo esta historia, sin embargo las personas más sensibles deberían abstenerse. La novela contiene descripciones gráficas y macabras, que pueden llegar a afectar la susceptibilidad.  La historia mezcla elementos del terror sobrenatural, la investigación policial y el thriller psicológico. El resultado es una historia perfectamente homogénea que engancha rápidamente, estremece en cada capítulo y obliga al lector (incrédulo o racional) a pensar en un fenómeno sobrenatural que causa impacto.

Al final, el lector reflexionará sobre el papel del bien y el mal, y la posesión de la iglesia al respecto. Una historia polémica, que marcó una década, y que años después sigue impactando a miles de lectores. Y ustedes, ¿han leído el libro? ¿han visto la película? o más importante, ¿creen en el fenómeno de la posesión y del consiguiente exorcismo? 

Pregunta off topic: para los que usan wordpress, ¿cómo centran las imágenes de las entradas sin añadir leyenda? Gracias 😉

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